Parte 4

 

 

 

 

El sol golpeó su rostro y la obligó a abrir los ojos, sólo para encontrarse en el dormitorio de Ami, con la chica dormida entre sus brazos. Estaba acurrucada en su pecho y aferrada a su pijama con fuerza. La pobre estuvo llorando toda la noche por su madre. No tenía idea de cuánto la extrañaba. Definitivamente, Ami era una chica muy fuerte.

 

Le contó, entre lágrimas, que reprimió el llanto frente a su madre para no permitir que abandonara su sueño por su culpa. No deseaba ser un estorbo. Esto último fue lo que más le impresionó, quizá, era signo de una gran madurez mental.

 

Era bastante temprano aún, 7:30 AM, así que decidió quedarse acostada unos minutos más para esperar que su pequeña amiga despertara. Como era domingo, Rei tenía el día libre... y por lo tanto, Ami también. No había prisa y la peliazul podía quedarse dormida hasta la hora que quisiese.

 

Rei acarició suavemente el cabello de su amiga, descubriendo su suave textura y percibiendo el leve perfume de su shampoo. Sentía su delgado torso extenderse y contraerse contra su estómago. Su respiración era tranquila y pausada. El par de blancos brazos la rodeaban por la cintura y las manos le sujetaban con fuerza por la espalda, debajo de su cabello.

 

Una posición muy intima...

 

Rei se sonrojó un poco por el súbito pensamiento, pero pronto lo dejó de lado al notar que en el rostro de Ami aún había huellas saladas de las lágrimas de la noche anterior. Las limpió con la manga de su pijama y continuó acariciando el cabello de la chica. Era una niña muy linda, apenas lo había notado... parecía un ángel justo así como estaba, dormida y con su rostro pacífico.

 

Suspiró sin querer y trató de volver a dormir, pero ya no tenía sueño. En eso, Ami comenzó a despertar...

 

“Mmmm... ajum... uh... Buenos días, Rei-chan” murmuró una adormilada y ligeramente sonriente Ami. La chica soltó a la sacerdotisa y se estiró de forma perezosa. Viéndose libre al fin, Rei también se estiró.

 

“Buenos días, Ami-chan” respondió después de desperezarse y bostezar un par de veces. “¿Ya te sientes mejor?” preguntó enseguida, notando un instantáneo rubor en su amiga. Se sonrió al verla así.

 

“Hai” contestó de forma apenada por la escena que armó anoche. “Perdón por haberte despertado, no era mi intención... lo siento” continuó en voz baja, agachando el rostro triste.

 

“Oye, no te he reprochado nada” alegó Rei, “así que no te pongas así. Ya no quiero verte triste, ¿de acuerdo?” le sonrió, tomando sus manos entra las suyas. “Estarás conmigo y yo voy a cuidarte y a protegerte mientras estés aquí”

 

Ami miró los ojos azabache de Rei y le sonrió de forma feliz y agradecida. Asintió en silencio y alzó su rostro para darle un beso en la mejilla en forma de pago. La chica morena se sonrojó de forma violenta, pero sabía que en otros países las chicas se mostraban afecto con besos... lo cuál no se acostumbraba ahí en Japón.

 

De pronto, Ami pareció darse cuenta de lo que hizo. “¡Lo siento!... olvidé por completo que aquí no son normales los besos entre chicas” dijo de forma rápida y avergonzada. “Perdóname”

 

Rei le tranquilizó poniendo las manos en los hombros de Ami. “No hay problema, no me molestó, pero si haces esto en público no quiero ni saber lo que pensarían... ¿te parece si nos levantamos?... Tenemos que comprarte algunos libros y el uniforme de la escuela”

 

Ami asintió, ya menos apenada, y se levantó de la cama. Rei hizo lo mismo y ambas volvieron a estirarse, mientras algunos rayos de sol penetraban por la ventana y alumbraban sus cuerpos.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

En las afueras de Juuban, un extraño ser encapuchado miraba la pequeña ciudad con tremendo interés. Había llegado ahí hacía un par de días y estaba listo para buscar algo que había deseado por mucho tiempo: el cristal de corazón puro de la única guerrera que faltaba por aparecer. Sailor Mercury.

 

Había observado a Sailor Moon y a su equipo desde que comenzaron a pelear hacía dos años, y sabía a la perfección que Sailor Mercury seguía sin aparecer. Una lectura hecha en el agua le dijo que la senshi que buscaba ya estaba en Juuban y que no tardaría en aparecer.

 

Debido a que sus poderes estaban basados en el agua, al igual que los de la guerrera, necesitaba ese cristal de corazón puro para aumentarlos. El de Sailor Neptune no lo servía, pues ella tenía, específicamente, poder sobre el mar; sin contar que su cristal ya estaba hecho el talismán espejo marino y ya no podría poner las manos sobre él.

 

Por supuesto que sabía las consecuencias de quitarle su talismán a la guerrera... ella moriría... Pero era un sacrificio menor. Tendría mucho más poder gracias a ese sacrificio y podría llevar a cabo sus planes.

 

Quizá un par de ataques servirían para descubrir cuál era la identidad de la guerrera de Mercurio, pues la lectura en el agua no se la había revelado aún.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Ami y Rei caminaban por el centro de comercio de la ciudad. Ya llevaban todo lo que Ami necesitaba para la escuela, pero la sacerdotisa insistió en pasear un rato más y después pasar a comer a alguna cafetería. Ante la insistencia, Ami no pudo resistirse.

 

Mientras la pareja comía algunos bocadillos, eran detenidamente observadas por las senshis de Neptuno y Urano, que se encontraban en un restaurante frente al local donde se hallaba el par. Miraban con especial atención a la amiga de Rei, Ami.

 

Luna y Artemis les comentaron que aquella niña despedía una poderosa y extraña energía, y sospechaban que ella tuviera algo que ver con el nuevo enemigo que Setsuna había sentido hacía un par de días. La llegada de esa niña y la sensación de Setsuna coincidían en tiempo, eso la hacía una posible candidata a ser enemigo.

 

Ellas sabían que la apariencia podía engañar, y quizá esa inocente mirada era sólo una máscara. Tal vez era una espía del enemigo... o quizá el enemigo mismo... no podían confiarse.

 

Lo que sentían era que Rei estaba muy encariñada con esa niña... y eso podía ser malo.

 

“Tendremos que hablar con ella muy seriamente” dijo Haruka, dándole un pequeño sorbo a su café. “Sería terrible que el enemigo la engañara”

 

“¿Crees que nos crea?” preguntó Michiru, mirando de forma grave a su amiga sacerdotisa, “Rei-chan a veces puede ser muy terca, y si ya se encariñó con ella, quizá se niegue a hacernos caso”

 

“La obligaremos... es probable que ella también ya halla sentido la presencia del nuevo enemigo” comentó la guerrera del viento, “nuestra única opción es avisarle”

 

“Cierto”

 

“Hora de irnos... tenemos que encontrarnos con Luna y Artemis”

 

Haruka y Michiru se retiraron.

 

Ami y Rei seguían comiendo tranquilamente, sin saber que el ser encapuchado estaba flotando en las alturas del centro de Juuban...

 

“¡Ha llegado el momento de que aparezcas, Sailor Mercury!” exclamó el ser “¡Llamo a las fuerzas del agua que corre bajo la tierra!... ¡Despierten!”

 

De pronto, el cuerpo del encapuchado brilló con energía azulada.

 

“¿Uh?... ¿Qué es ésta energía?” preguntó Rei en voz baja, al sentir una tremenda oleada de poder sobre esa zona.

 

“¿Pasa algo, Rei-chan?”

 

Entonces comenzó a temblar. El pánico se apoderó de la gente. Rei tomó a Ami del brazo y la sacó hacia un lugar seguro, mientras su mente trabajaba en encontrar el foco de energía. Alzó la vista y pudo ver a un ser que flotaba... y que era el foco de energía...

 

“Rayos” masculló entre pensamientos después de ponerse a salvo del temblor junto con su amiga. “Con Ami presente no podré transformarme... ¿qué haré?”

 

Como cediendo a sus súplicas, una turba de gente le arrebató a Ami.

 

“¡Ami-chan!” gritó, asustada, pero se tranquilizó al ver que la policía había llegado a poner a la gente a salvo. Esa era su oportunidad para actuar. Ami estaba resguardada. Se escondió dentro de un establecimiento vacío y sacó su pluma de transformación. “¡Poder estelar de Marte, transformación!”

 

 

 

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OK, ya me había tardado... Gomen, gomen, gomen... Espero que éste capítulo sea de su agrado. Prometo no tardar tanto para el próximo capítulo.

 

Hoy no estoy cantando nada, gracias a Dios... ^-^;;;;

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