El
sol golpeó su rostro y la obligó a abrir los ojos, sólo para encontrarse en el
dormitorio de Ami, con la chica dormida entre sus brazos. Estaba acurrucada en
su pecho y aferrada a su pijama con fuerza. La pobre estuvo llorando toda la
noche por su madre. No tenía idea de cuánto la extrañaba. Definitivamente, Ami
era una chica muy fuerte.
Le
contó, entre lágrimas, que reprimió el llanto frente a su madre para no
permitir que abandonara su sueño por su culpa. No deseaba ser un estorbo. Esto
último fue lo que más le impresionó, quizá, era signo de una gran madurez
mental.
Era
bastante temprano aún, 7:30 AM, así que decidió quedarse acostada unos minutos
más para esperar que su pequeña amiga despertara. Como era domingo, Rei tenía
el día libre... y por lo tanto, Ami también. No había prisa y la peliazul podía
quedarse dormida hasta la hora que quisiese.
Rei
acarició suavemente el cabello de su amiga, descubriendo su suave textura y
percibiendo el leve perfume de su shampoo. Sentía su delgado torso extenderse y
contraerse contra su estómago. Su respiración era tranquila y pausada. El par
de blancos brazos la rodeaban por la cintura y las manos le sujetaban con
fuerza por la espalda, debajo de su cabello.
Una
posición muy intima...
Rei
se sonrojó un poco por el súbito pensamiento, pero pronto lo dejó de lado al
notar que en el rostro de Ami aún había huellas saladas de las lágrimas de la
noche anterior. Las limpió con la manga de su pijama y continuó acariciando el
cabello de la chica. Era una niña muy linda, apenas lo había notado... parecía
un ángel justo así como estaba, dormida y con su rostro pacífico.
Suspiró
sin querer y trató de volver a dormir, pero ya no tenía sueño. En eso, Ami
comenzó a despertar...
“Mmmm...
ajum... uh... Buenos días, Rei-chan” murmuró una adormilada y ligeramente
sonriente Ami. La chica soltó a la sacerdotisa y se estiró de forma perezosa.
Viéndose libre al fin, Rei también se estiró.
“Buenos
días, Ami-chan” respondió después de desperezarse y bostezar un par de veces.
“¿Ya te sientes mejor?” preguntó enseguida, notando un instantáneo rubor en su
amiga. Se sonrió al verla así.
“Hai”
contestó de forma apenada por la escena que armó anoche. “Perdón por haberte
despertado, no era mi intención... lo siento” continuó en voz baja, agachando
el rostro triste.
“Oye,
no te he reprochado nada” alegó Rei, “así que no te pongas así. Ya no quiero
verte triste, ¿de acuerdo?” le sonrió, tomando sus manos entra las suyas.
“Estarás conmigo y yo voy a cuidarte y a protegerte mientras estés aquí”
Ami
miró los ojos azabache de Rei y le sonrió de forma feliz y agradecida. Asintió
en silencio y alzó su rostro para darle un beso en la mejilla en forma de pago.
La chica morena se sonrojó de forma violenta, pero sabía que en otros países las
chicas se mostraban afecto con besos... lo cuál no se acostumbraba ahí en
Japón.
De
pronto, Ami pareció darse cuenta de lo que hizo. “¡Lo siento!... olvidé por
completo que aquí no son normales los besos entre chicas” dijo de forma rápida
y avergonzada. “Perdóname”
Rei
le tranquilizó poniendo las manos en los hombros de Ami. “No hay problema, no
me molestó, pero si haces esto en público no quiero ni saber lo que
pensarían... ¿te parece si nos levantamos?... Tenemos que comprarte algunos
libros y el uniforme de la escuela”
Ami
asintió, ya menos apenada, y se levantó de la cama. Rei hizo lo mismo y ambas
volvieron a estirarse, mientras algunos rayos de sol penetraban por la ventana
y alumbraban sus cuerpos.
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En
las afueras de Juuban, un extraño ser encapuchado miraba la pequeña ciudad con
tremendo interés. Había llegado ahí hacía un par de días y estaba listo para
buscar algo que había deseado por mucho tiempo: el cristal de corazón puro de
la única guerrera que faltaba por aparecer. Sailor Mercury.
Había
observado a Sailor Moon y a su equipo desde que comenzaron a pelear hacía dos
años, y sabía a la perfección que Sailor Mercury seguía sin aparecer. Una
lectura hecha en el agua le dijo que la senshi que buscaba ya estaba en Juuban
y que no tardaría en aparecer.
Debido
a que sus poderes estaban basados en el agua, al igual que los de la guerrera,
necesitaba ese cristal de corazón puro para aumentarlos. El de Sailor Neptune
no lo servía, pues ella tenía, específicamente, poder sobre el mar; sin contar
que su cristal ya estaba hecho el talismán espejo marino y ya no podría poner
las manos sobre él.
Por
supuesto que sabía las consecuencias de quitarle su talismán a la guerrera...
ella moriría... Pero era un sacrificio menor. Tendría mucho más poder gracias a
ese sacrificio y podría llevar a cabo sus planes.
Quizá
un par de ataques servirían para descubrir cuál era la identidad de la guerrera
de Mercurio, pues la lectura en el agua no se la había revelado aún.
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Ami
y Rei caminaban por el centro de comercio de la ciudad. Ya llevaban todo lo que
Ami necesitaba para la escuela, pero la sacerdotisa insistió en pasear un rato
más y después pasar a comer a alguna cafetería. Ante la insistencia, Ami no
pudo resistirse.
Mientras
la pareja comía algunos bocadillos, eran detenidamente observadas por las
senshis de Neptuno y Urano, que se encontraban en un restaurante frente al
local donde se hallaba el par. Miraban con especial atención a la amiga de Rei,
Ami.
Luna
y Artemis les comentaron que aquella niña despedía una poderosa y extraña
energía, y sospechaban que ella tuviera algo que ver con el nuevo enemigo que
Setsuna había sentido hacía un par de días. La llegada de esa niña y la
sensación de Setsuna coincidían en tiempo, eso la hacía una posible candidata a
ser enemigo.
Ellas
sabían que la apariencia podía engañar, y quizá esa inocente mirada era sólo
una máscara. Tal vez era una espía del enemigo... o quizá el enemigo mismo...
no podían confiarse.
Lo
que sentían era que Rei estaba muy encariñada con esa niña... y eso podía ser
malo.
“Tendremos
que hablar con ella muy seriamente” dijo Haruka, dándole un pequeño sorbo a su
café. “Sería terrible que el enemigo la engañara”
“¿Crees
que nos crea?” preguntó Michiru, mirando de forma grave a su amiga sacerdotisa,
“Rei-chan a veces puede ser muy terca, y si ya se encariñó con ella, quizá se
niegue a hacernos caso”
“La
obligaremos... es probable que ella también ya halla sentido la presencia del
nuevo enemigo” comentó la guerrera del viento, “nuestra única opción es
avisarle”
“Cierto”
“Hora
de irnos... tenemos que encontrarnos con Luna y Artemis”
Haruka
y Michiru se retiraron.
Ami
y Rei seguían comiendo tranquilamente, sin saber que el ser encapuchado estaba
flotando en las alturas del centro de Juuban...
“¡Ha
llegado el momento de que aparezcas, Sailor Mercury!” exclamó el ser “¡Llamo a
las fuerzas del agua que corre bajo la tierra!... ¡Despierten!”
De
pronto, el cuerpo del encapuchado brilló con energía azulada.
“¿Uh?...
¿Qué es ésta energía?” preguntó Rei en voz baja, al sentir una tremenda oleada
de poder sobre esa zona.
“¿Pasa
algo, Rei-chan?”
Entonces
comenzó a temblar. El pánico se apoderó de la gente. Rei tomó a Ami del brazo y
la sacó hacia un lugar seguro, mientras su mente trabajaba en encontrar el foco
de energía. Alzó la vista y pudo ver a un ser que flotaba... y que era el foco
de energía...
“Rayos”
masculló entre pensamientos después de ponerse a salvo del temblor junto con su
amiga. “Con Ami presente no podré transformarme... ¿qué haré?”
Como
cediendo a sus súplicas, una turba de gente le arrebató a Ami.
“¡Ami-chan!”
gritó, asustada, pero se tranquilizó al ver que la policía había llegado a
poner a la gente a salvo. Esa era su oportunidad para actuar. Ami estaba
resguardada. Se escondió dentro de un establecimiento vacío y sacó su pluma de
transformación. “¡Poder estelar de Marte, transformación!”
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OK,
ya me había tardado... Gomen, gomen, gomen... Espero que éste capítulo sea de
su agrado. Prometo no tardar tanto para el próximo capítulo.
Hoy
no estoy cantando nada, gracias a Dios... ^-^;;;;