“Ahora... el
siguiente paso, es hacer un corte a todo lo largo de...” la explicación de
decano se vio interrumpida por la súbita entrada de un colega. El resto de los
doctores ahí presentes, mantuvieron respetuoso silencio. “¿Sucede algo?”
“Hay una
llamada de la Dirección General para la Dra. Mizuno” contestó el recién llegado
con apurado gesto. Enseguida, se dirigió a la mujer. “Vamos, doctora... no
tomara mucho tiempo.”
“Oh, claro...
vamos...” respondió con igual apuro. Debía ser algo importante como para que le
llamaran desde la dirección del Centro de Investigaciones Médicas.
Caminaron un
largo tramo a paso rápido hasta el edificio más importante y elegante de toda
la instalación. Pocas veces había entrado a ese sitio, más que un par de veces...
La primera vez, cuando llegó y fue a dejar el resto de su documentación. Las
siguientes veces para...
“Oh...”
Yukari se detuvo en seco al darse cuenta de algo.
“¿Le sucede
algo, Dra. Mizuno?” preguntó el doctor que le guiaba. Ambos siguieron caminando
de inmediato.
“¿Acaso el
Consejo aprobó lo que le pedí?” le preguntó de forma esperanzadora.
“Por fin
tomaron una decisión, pero debe escucharla de boca de ellos...”
Yukari
penetró en la gran sala después de que una secretaria se lo indicara. El corazón
de la mujer latía agitadamente... estaba ansiosa por escuchar la respuesta del
Consejo.
“Muy buenas
tardes...” saludó con cortesía a uno de los representantes del Consejo.
“Buenas
tardes, Dra. Mizuno... siéntese, por favor.”
Yukari
obedeció al instante y esperó pacientemente a que el hombre dijera algo más.
“Me alegra
darle buenas noticias, Dra. Mizuno” inició él con una gran sonrisa. “El Consejo
ha aprobado su petición... puede traer a su hija a vivir aquí con usted,
mientras termina su especialización en éste Instituto...”
Yukari sonrió
a más no poder.
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“Ami-chan...
por favor... ¿me lo explicas otra vez?... es que no te entendí... ” suplicó
Usagi de graciosa manera. Sus amigas le miraban con resignación y Ami con un
apenado gesto.
“Claro,
Usagi-chan... puede que éste problema sea un poco confuso, pero, en cuanto
entiendas esto, el resto de los ejercicios se te harán más sencillos...” dijo
amablemente.
“Eso, si
logra entenderte... es la sexta vez que le explicas ese problema...” musitó Rei
con malicia, sin apartar su atención del cuaderno frente a ella.
Usagi puso
una mala cara, Ami sonrió con nerviosismo al igual que Makoto y Minako...
empezaban a pelear otra vez. Aquello ya no era novedad, pero... siempre les resultaba
sorprendente la ingeniosa manera en que ese par se las arreglaba para comenzar
una discusión.
“¡Deja de
molestarme, Rei-chan!” exclamó Usagi, “¡además, le pedí ayuda a Ami-chan, no a
ti!”
Pero Rei no
dijo nada y siguió haciendo un resumen que tenía que tarea. Tenía una increíble
cara de indiferencia y... se veía demasiado graciosa. Usagi se molestó más.
“¡No sé qué
vio Ami-chan en ti, si eres tan mala!” le gritó casi al oído, a lo que Rei de
inmediato reaccionó.
“¡Ese no es
tu asunto, Odango Atama!”
Ami se
sonrojó ligeramente y esbozó una sonrisilla más nerviosa, mientras que Makoto y
Minako negaban con la cabeza y, resignadas, continuaban con sus tareas. Por su
lado, Rei a Usagi comenzaron una guerra de lenguas.
Vía Minako,
el resto del equipo se enteró del romance que había entre Ami y Rei. Nadie lo
tomó a mal e, incluso, se emocionaron muchísimo de aquel romance como las
enamoradas del amor que eran.
El teléfono
se escuchó sonar en el pasillo, pero ninguna le prestó atención. Alguien contestó
el teléfono...
“¡Ami-chan...
tienes una llamada, es tu mamá!” le llamó Yuuichiro.
Ami se
levantó al instante, bastante contenta,
y corrió hasta el recibidor a contestar la llamada. Las demás le miraron
con singular alegría. Le siguieron hasta el pasillo, esperando enterarse de la
plática entre madre e hija. Ami ya les confiaba bastantes cosas y se sintieron
con la confianza de seguirle.
“¿Mamá?...
Sí, soy yo... me alegra mucho escucharte...”
Todo comenzó
con sencillas frases y saludos, pero, de pronto, Ami puso seria atención a algo
que le explicaba su madre del otro lado de la línea. Se extrañaron. De pronto,
Ami palideció de manera considerable, lo que asustó a las chicas.
“Eh... no,
mamá, nada de eso... es sólo que...” puso un gesto triste, “me tomaste por
sorpresa... no lo esperaba...” Escuchó otra cosa de parte de su madre y fingió
un tono alegre. “Claro, estaré muy feliz... sí, mamá... comenzaré a prepararme,
nos vemos... Gracias, mamá... Adiós...” Colgó lentamente el teléfono.
Todas
permanecieron en tenso silencio, esperando a que Ami dijera o hiciera algo. La
joven miraba de manera ausente el teléfono... seguía pálida. Rei decidió
acercarse, no soportaba verla así... le tomó el hombro...
“Ami-chan...”
Pero, de
forma sorpresiva, Ami volteó y se abrazó fuertemente de Rei, mientras comenzaba
a llorar de manera silenciosa. La sacerdotisa, sorprendida, acunó dulcemente a
su novia entre sus brazos. Las chicas estaban tan confundidas como Rei.
“Mamá vendrá
por mi pasado mañana...” dijo entre sollozos. “Regresaré a Alemania...”
“¡¿Qué?!”
La sorpresa
fue muy fuerte... Hacía un mes apenas que se habían reunido como equipo y ya
tenían que separarse. El resto de las chicas se habían encariñado mucho con Ami
y, el que se fuera antes de lo planeado, fue triste de saber. Rei tenía un
gesto muy raro por la noticia... no podía creerlo...
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Era de
noche...
Rei tenía a
Ami contra la cama y le besaba de una manera muy dulce y tierna... no habían
dicho gran cosa desde la tarde. Después de que las chicas se fueran, Rei le
dijo a Ami que quería estar a su lado todo el tiempo posible. Entraron al
dormitorio de la sacerdotisa y fue ésta quien inició una especie de larga
despedida.
La abrazó y
se tiró con ella a la cama. Ami correspondió el gesto y se quedaron abrazadas
mucho rato, demasiado. Después, fue un desesperado beso que duró lo mismo que
el abrazo. Ahí comenzaron a llorar de manera silenciosa.
“Te echaré
mucho de menos, Ami-chan...” le dijo, por fin, en cuanto rompieron el beso.
“Y yo a ti,
Rei-chan... Te amo...”
Esta vez, Rei
le dio un beso en la frente. Entendía que Ami debía irse, lo aceptaba en cierta
forma, pero... era duro pensar que dentro de poco ya no estaría al lado de la
persona amada. Pasaría mucho tiempo, antes de que Ami regresara a Japón por
cuenta propia... siendo menor de edad, debía estar al lado de su madre.
Por su parte,
Ami estaba relativamente feliz de poder regresar con su mamá... pero sentía un
profundo dolor de tener que dejar a Rei y sus amigas. No quería dejarlas, pero,
a la vez, deseaba regresar con su mamá. De todos modos, tenía que irse de
Japón...
Rei hizo un
intento por sonreír. Acercó su boca al oído de Ami y la abrazó más fuerte.
“Pero... nos
volveremos a ver... lo sé...” le dijo.
“Y tendremos
todo el tiempo para estar juntas y...” unas lagrimillas la asaltaron, pero no
dejó de hablar. “Y... no nos separaremos jamás...”
“... jamás,
Ami-chan... lo juro...”
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Ya estaban en
el aeropuerto, Ami estaba a pocos minutos de tomar el avión. Su vuelo haría una
parada Estados Unidos y, ahí, Yukari Mizuno le estaría esperando.
“¡Te
extrañaremos mucho, Ami-chan!... ¡WAAAAAA!” lloró Usagi de la manera más cómica
posible, abrazándosele al cuello.
“Yo también
las extrañaré...” contestó de manera amable.
“Tienes que
cuidarte mucho y no dejar de entrenar, Ami-chan” le dijo Setsuna con un suave
gesto.
“Te estaremos
esperando aquí...” intervino Haruka, alborotando ligeramente el cabello de Ami
en seña de cariño.
“Y, cuando
regreses, quiero nadar de nuevo contigo...” Michiru le guiñó un ojo.
“Esto es para
el camino, por que la comida del avión, si mal no recuerdo, te hace mal”
murmuró Makoto a su oído, metiendo una pequeña bolsa de galletas a su chaqueta.
Ella misma las había hecho.
“No olvides
comunicarte con nosotras con tu pulsera” dijo, ahora, la senshi del amor,
“debemos seguir en contacto.”
“Cuídate
mucho, Ami-chan...” fue lo único que pudo decir Hotaru.
Ami agradeció
y asintió a las palabras de todas. Sólo faltaba Rei. Tomas miraron a la
sacerdotisa, en espera de que se despidiera, pero... Rei apenas iba a abrir la
boca, cuando...
“Pasajeros
del vuelo 201 con destino a Alemania, favor de abordar el avión por la puerta
8...” sonó la mecánica voz femenina desde las bocinas.
“Tengo que
irme...” dijo Ami con un suspiro. Se inclinó ante todas. “Muchas gracias por
todo, prometo prepararme más y regresar pronto...” Se incorporó y fijó su
mirada en Rei... ésta también le miraba, muda por el momento... pero, Ami no
quería irse así nada más... “Rei-chan...”
“Ami-chan...”
“Te amo...”
Ami caminó
hasta Rei y le dio un ligero beso en los labios... no pudo resistirlo. Rei la
abrazó y correspondió el beso de manera breve... aunque, de ser por ella, no la
dejaría ir y la tendría entre sus brazos por mucho, mucho tiempo. Se soltaron y
Ami tomó su pequeña maleta, corriendo hasta la puerta de su vuelo sin mirar
atrás.
“Yo... yo
también te amo...” respondió mentalmente Rei, luchando por reprimir las
lágrimas.
Ami, ya en el
avión, luchaba por hacer lo mismo...
“Algún
día...” pensó Ami, “muy pronto... estaremos juntas para siempre...”
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TT^TT...
*escucha “One More Time” con Kenny G*
T_T
¡¡¡¡terminé!!!! *llorando... la música quedó perfecta*
XD espero que
les haya gustado la historia tanto como a mi... me despido por hoy y les
agradezco el tiempo que se han tomado para leer éste sencillo fic.
XD
Ciao!!!!... ¡se cuidan todos!