Parte 17

 

 

 

 

“Ahora... el siguiente paso, es hacer un corte a todo lo largo de...” la explicación de decano se vio interrumpida por la súbita entrada de un colega. El resto de los doctores ahí presentes, mantuvieron respetuoso silencio. “¿Sucede algo?”

 

“Hay una llamada de la Dirección General para la Dra. Mizuno” contestó el recién llegado con apurado gesto. Enseguida, se dirigió a la mujer. “Vamos, doctora... no tomara mucho tiempo.”

 

“Oh, claro... vamos...” respondió con igual apuro. Debía ser algo importante como para que le llamaran desde la dirección del Centro de Investigaciones Médicas.

 

Caminaron un largo tramo a paso rápido hasta el edificio más importante y elegante de toda la instalación. Pocas veces había entrado a ese sitio, más que un par de veces... La primera vez, cuando llegó y fue a dejar el resto de su documentación. Las siguientes veces para...

 

“Oh...” Yukari se detuvo en seco al darse cuenta de algo.

 

“¿Le sucede algo, Dra. Mizuno?” preguntó el doctor que le guiaba. Ambos siguieron caminando de inmediato.

 

“¿Acaso el Consejo aprobó lo que le pedí?” le preguntó de forma esperanzadora.

 

“Por fin tomaron una decisión, pero debe escucharla de boca de ellos...”

 

Yukari penetró en la gran sala después de que una secretaria se lo indicara. El corazón de la mujer latía agitadamente... estaba ansiosa por escuchar la respuesta del Consejo.

 

“Muy buenas tardes...” saludó con cortesía a uno de los representantes del Consejo.

 

“Buenas tardes, Dra. Mizuno... siéntese, por favor.”

 

Yukari obedeció al instante y esperó pacientemente a que el hombre dijera algo más.

 

“Me alegra darle buenas noticias, Dra. Mizuno” inició él con una gran sonrisa. “El Consejo ha aprobado su petición... puede traer a su hija a vivir aquí con usted, mientras termina su especialización en éste Instituto...”

 

Yukari sonrió a más no poder.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

“Ami-chan... por favor... ¿me lo explicas otra vez?... es que no te entendí... ” suplicó Usagi de graciosa manera. Sus amigas le miraban con resignación y Ami con un apenado gesto.

 

“Claro, Usagi-chan... puede que éste problema sea un poco confuso, pero, en cuanto entiendas esto, el resto de los ejercicios se te harán más sencillos...” dijo amablemente.

 

“Eso, si logra entenderte... es la sexta vez que le explicas ese problema...” musitó Rei con malicia, sin apartar su atención del cuaderno frente a ella.

 

Usagi puso una mala cara, Ami sonrió con nerviosismo al igual que Makoto y Minako... empezaban a pelear otra vez. Aquello ya no era novedad, pero... siempre les resultaba sorprendente la ingeniosa manera en que ese par se las arreglaba para comenzar una discusión.

 

“¡Deja de molestarme, Rei-chan!” exclamó Usagi, “¡además, le pedí ayuda a Ami-chan, no a ti!”

 

Pero Rei no dijo nada y siguió haciendo un resumen que tenía que tarea. Tenía una increíble cara de indiferencia y... se veía demasiado graciosa. Usagi se molestó más.

 

“¡No sé qué vio Ami-chan en ti, si eres tan mala!” le gritó casi al oído, a lo que Rei de inmediato reaccionó.

 

“¡Ese no es tu asunto, Odango Atama!”

 

Ami se sonrojó ligeramente y esbozó una sonrisilla más nerviosa, mientras que Makoto y Minako negaban con la cabeza y, resignadas, continuaban con sus tareas. Por su lado, Rei a Usagi comenzaron una guerra de lenguas.

 

Vía Minako, el resto del equipo se enteró del romance que había entre Ami y Rei. Nadie lo tomó a mal e, incluso, se emocionaron muchísimo de aquel romance como las enamoradas del amor que eran.

 

El teléfono se escuchó sonar en el pasillo, pero ninguna le prestó atención. Alguien contestó el teléfono...

 

“¡Ami-chan... tienes una llamada, es tu mamá!” le llamó Yuuichiro.

 

Ami se levantó al instante, bastante contenta,  y corrió hasta el recibidor a contestar la llamada. Las demás le miraron con singular alegría. Le siguieron hasta el pasillo, esperando enterarse de la plática entre madre e hija. Ami ya les confiaba bastantes cosas y se sintieron con la confianza de seguirle.

 

“¿Mamá?... Sí, soy yo... me alegra mucho escucharte...”

 

Todo comenzó con sencillas frases y saludos, pero, de pronto, Ami puso seria atención a algo que le explicaba su madre del otro lado de la línea. Se extrañaron. De pronto, Ami palideció de manera considerable, lo que asustó a las chicas.

 

“Eh... no, mamá, nada de eso... es sólo que...” puso un gesto triste, “me tomaste por sorpresa... no lo esperaba...” Escuchó otra cosa de parte de su madre y fingió un tono alegre. “Claro, estaré muy feliz... sí, mamá... comenzaré a prepararme, nos vemos... Gracias, mamá... Adiós...” Colgó lentamente el teléfono.

 

Todas permanecieron en tenso silencio, esperando a que Ami dijera o hiciera algo. La joven miraba de manera ausente el teléfono... seguía pálida. Rei decidió acercarse, no soportaba verla así... le tomó el hombro...

 

“Ami-chan...”

 

Pero, de forma sorpresiva, Ami volteó y se abrazó fuertemente de Rei, mientras comenzaba a llorar de manera silenciosa. La sacerdotisa, sorprendida, acunó dulcemente a su novia entre sus brazos. Las chicas estaban tan confundidas como Rei.

 

“Mamá vendrá por mi pasado mañana...” dijo entre sollozos. “Regresaré a Alemania...”

 

“¡¿Qué?!”

 

La sorpresa fue muy fuerte... Hacía un mes apenas que se habían reunido como equipo y ya tenían que separarse. El resto de las chicas se habían encariñado mucho con Ami y, el que se fuera antes de lo planeado, fue triste de saber. Rei tenía un gesto muy raro por la noticia... no podía creerlo...

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Era de noche...

 

Rei tenía a Ami contra la cama y le besaba de una manera muy dulce y tierna... no habían dicho gran cosa desde la tarde. Después de que las chicas se fueran, Rei le dijo a Ami que quería estar a su lado todo el tiempo posible. Entraron al dormitorio de la sacerdotisa y fue ésta quien inició una especie de larga despedida.

 

La abrazó y se tiró con ella a la cama. Ami correspondió el gesto y se quedaron abrazadas mucho rato, demasiado. Después, fue un desesperado beso que duró lo mismo que el abrazo. Ahí comenzaron a llorar de manera silenciosa.

 

“Te echaré mucho de menos, Ami-chan...” le dijo, por fin, en cuanto rompieron el beso.

 

“Y yo a ti, Rei-chan... Te amo...”

 

Esta vez, Rei le dio un beso en la frente. Entendía que Ami debía irse, lo aceptaba en cierta forma, pero... era duro pensar que dentro de poco ya no estaría al lado de la persona amada. Pasaría mucho tiempo, antes de que Ami regresara a Japón por cuenta propia... siendo menor de edad, debía estar al lado de su madre.

 

Por su parte, Ami estaba relativamente feliz de poder regresar con su mamá... pero sentía un profundo dolor de tener que dejar a Rei y sus amigas. No quería dejarlas, pero, a la vez, deseaba regresar con su mamá. De todos modos, tenía que irse de Japón...

 

Rei hizo un intento por sonreír. Acercó su boca al oído de Ami y la abrazó más fuerte.

 

“Pero... nos volveremos a ver... lo sé...” le dijo.

 

“Y tendremos todo el tiempo para estar juntas y...” unas lagrimillas la asaltaron, pero no dejó de hablar. “Y... no nos separaremos jamás...”

 

“... jamás, Ami-chan... lo juro...”

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Ya estaban en el aeropuerto, Ami estaba a pocos minutos de tomar el avión. Su vuelo haría una parada Estados Unidos y, ahí, Yukari Mizuno le estaría esperando.

 

“¡Te extrañaremos mucho, Ami-chan!... ¡WAAAAAA!” lloró Usagi de la manera más cómica posible, abrazándosele al cuello.

 

“Yo también las extrañaré...” contestó de manera amable.

 

“Tienes que cuidarte mucho y no dejar de entrenar, Ami-chan” le dijo Setsuna con un suave gesto.

 

“Te estaremos esperando aquí...” intervino Haruka, alborotando ligeramente el cabello de Ami en seña de cariño.

 

“Y, cuando regreses, quiero nadar de nuevo contigo...” Michiru le guiñó un ojo.

 

“Esto es para el camino, por que la comida del avión, si mal no recuerdo, te hace mal” murmuró Makoto a su oído, metiendo una pequeña bolsa de galletas a su chaqueta. Ella misma las había hecho.

 

“No olvides comunicarte con nosotras con tu pulsera” dijo, ahora, la senshi del amor, “debemos seguir en contacto.”

 

“Cuídate mucho, Ami-chan...” fue lo único que pudo decir Hotaru.

 

Ami agradeció y asintió a las palabras de todas. Sólo faltaba Rei. Tomas miraron a la sacerdotisa, en espera de que se despidiera, pero... Rei apenas iba a abrir la boca, cuando...

 

“Pasajeros del vuelo 201 con destino a Alemania, favor de abordar el avión por la puerta 8...” sonó la mecánica voz femenina desde las bocinas.

 

“Tengo que irme...” dijo Ami con un suspiro. Se inclinó ante todas. “Muchas gracias por todo, prometo prepararme más y regresar pronto...” Se incorporó y fijó su mirada en Rei... ésta también le miraba, muda por el momento... pero, Ami no quería irse así nada más... “Rei-chan...”

 

“Ami-chan...”

 

“Te amo...”

 

Ami caminó hasta Rei y le dio un ligero beso en los labios... no pudo resistirlo. Rei la abrazó y correspondió el beso de manera breve... aunque, de ser por ella, no la dejaría ir y la tendría entre sus brazos por mucho, mucho tiempo. Se soltaron y Ami tomó su pequeña maleta, corriendo hasta la puerta de su vuelo sin mirar atrás.

 

“Yo... yo también te amo...” respondió mentalmente Rei, luchando por reprimir las lágrimas.

 

Ami, ya en el avión, luchaba por hacer lo mismo...

 

“Algún día...” pensó Ami, “muy pronto... estaremos juntas para siempre...”

 

 

FIN

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TT^TT... *escucha “One More Time” con Kenny G*

T_T ¡¡¡¡terminé!!!! *llorando... la música quedó perfecta*

XD espero que les haya gustado la historia tanto como a mi... me despido por hoy y les agradezco el tiempo que se han tomado para leer éste sencillo fic.

 

XD Ciao!!!!... ¡se cuidan todos!

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