El silencio
en el lugar era sepulcral. Todo mundo miraba a la pareja sin atreverse a decir
nada. El estado incrédulo e ido de Rei era muy notable... de la misma manera en
que lo era el de Ami.
Después de
todo, sus sospechas eran ciertas... Ami Mizuno sí era la persona a la que aquel
encapuchado buscaba, más aún... ella era Sailor Mercury. Mars le reconoció al
instante... aquella energía que le estremecía el cuerpo... aquella presencia
fresca y agradable. Al parecer, Ami también adivinó al momento la identidad de
Sailor Mars. La única que sabía porqué ellas se reconocieron al instante, fue
Sailor Venus.
“¿Porqué
estuviste peleando contra nosotras, Ami-chan?” preguntó Uranus, interrumpiendo
el incómodo silencio que se había apoderado del cuarto.
“Eran las
indicaciones de Diana...” contestó, aún apenada y ligeramente incómoda. “A
decir verdad, estoy tan confundida como ustedes... yo sólo...”
“Sólo seguía
las instrucciones que le dábamos por medio de Diana...” intervino Plut,
quitándose su transformación. Saturn le imitó y ambas tomaron asiento en uno de
los sillones de la casa. “Les explicaré todo en cuanto se pongan cómodas,
chicas.”
Todas se
quitaron su transformación y se acomodaron donde pudieron. Haruka se quedó de
pie junto a Michiru, que estaba sentada en un sencillo sillón, las demás, con
excepción de Rei, se acomodaron a presión en un sofá. La sacerdotisa permaneció
contra la pared, bastante consternada aún. No podía creer que nunca se dio
cuenta de las cosas. Ami le miraba y, cuando sus miradas chocaban, era ella
quien bajaba sus ojos y evitaba a la sacerdotisa.
“Como sabrán
todas” comenzó la senshi del tiempo, “Sailor Mercury no pudo unirse a nosotras
en un principio debido a que estuvo viviendo en Alemania.”
“Estaba
escrito que ella no se uniera a nosotras” continuó Hotaru, “pero...” miró a Ami
con algo de pena. “Arreglamos los papeles de tu mamá, impidiéndole que te
llevara con ella a su viaje y tuviera que dejarte aquí, en Japón.”
Ami bajó el
rostro, sorprendida y algo triste a la vez... entonces... sí hubiera estado con
su mamá de no ser por la intervención de ellas. Las demás permanecían en un
perfecto silencio.
“De todas
maneras hubiéramos vencidos solas a aquel enemigo que apareció” aclaró Setsuna,
“las consecuencias de no tener a Sailor Mercury son en el futuro...”
“En el siglo
XXX hay enemigos muy poderosos. Así que, después de un tiempo, encontraron a
Mercury... pero no estaba a la altura de poder con las demás... le hizo falta
toda la preparación que viene desde éste siglo.”
“Así que, las
misma Mercury del futuro nos pidió que hiciéramos esto... Teníamos que preparar
a la Ami de éste tiempo, para que la batalla en el futuro fuera más sencilla.”
“Esperemos
que comprendan porqué tuvimos que ocultar a Ami-chan así” dijo Diana, después
de que Hotaru y Setsuna terminaran su explicación. “Fue Mercury-sama del futuro
quien dispuso que todo fuera así... Que sólo de ésta manera, su yo de éste
tiempo avanzaría mucho más rápido en cuanto a habilidad.”
Todas
comprendieron... incluso la misma Ami, que no había entendido del todo eso del
“futuro”...
“¡Lo
importante es que ya estamos completas!” exclamó Usagi con enorme contento y se
lanzó sobre Ami para abrazarla. “¡Bienvenida al equipo, Ami-chan!”
La alegría
pronto contagió al resto y el alboroto se armó de “bienvenidas” y palmadas como
saludos. Ami estaba entre nerviosa y contenta por el recibimiento, pero... Rei
sólo se había acercado un poco y seguía con un extraño gesto en su rostro.
“Trabajaremos
juntas de hoy en adelante” decía Minako con importante tono de voz, “tú serás
la estratega del grupo, Ami-chan. Espero que te sientas feliz con nosotras y
aceptes nuestra sincera amistad.”
“Por
supuesto... gracias por aceptarme” contestó, por demás sonriente.
Era hora de
regresar a casa. Cada quien siguió por su camino.
Ami y Rei
caminaban en dirección al templo... habían permanecido en perfecto silencio
durante el trayecto. La sacerdotisa seguía con un raro y poco amigable gesto en
su rostro. La chica genio estaba demasiado nerviosa como para hablar. Pronto,
aquel estado fue insoportable y fue Ami quien se decidió a romper el silencio.
“Rei-chan...
siento mucho no haberte dicho que...”
El dedo
índice de Rei le cerró los labios, interrumpiendo sus palabras. La chica genio
miró a Rei y, contenta, vio que por fin sonreía.
“No tienes
nada de qué disculparte...” murmuró, abrazándola por la cintura. “Sólo me
siento algo molesta por que...” calló unos segundos, no muy segura de decir lo
que estaba a punto de revelarle a su pareja. “Me siento mal por no haberte
reconocido antes... es todo...”
“Yo tampoco
te había reconocido” murmuró Ami, también abrazándose de Rei y recargando su
cabeza en el hombro de ésta. “Ahora entiendo porque, cuando me contabas sobre
las senshi, me decías lo fabulosa que era Sailor Mars...”
“¿Y acaso no
lo es?” preguntó Rei con tono juguetón, sonriendo más ampliamente.
“Je... si tú
lo dices...” contestó Ami con una risilla, demasiado feliz como para ocultarlo.
“Hey,
recuerda que yo casi te atrapaba cada vez que peleabas contra nosotras...”
reprochó con un gesto de aparente enojo... aunque se gesto era más cómico que
molesto.
“Tú lo has
dicho... ‘casi’...”
“Ah, ¿ahora
te haces la graciosa?”
Un callejón
obscuro a su lado pronto le dio la idea para algo. Sonrió malévolamente y, sin
aviso, jaló a Ami consigo al obscuro interior del callejón. La poca luz de un
faro apenas si permitía que ambas se vieran. Rei puso a Ami contra la pared,
tomándola firmemente por la cintura y clavando sus ojos negros en los de ella.
La mirada de la sacerdotisa era... hipnotizante... atrayente... demasiado
misteriosa como para ignorarla...
Ami estaba
pérdida en aquella mirada. Sus mejillas poco a poco se pintaron de un lindo
carmín...
“Rei-chan...”
“Te amo...
Sailor Mercury...” ronroneó Rei a su oído, mientras, con una mano acarició
delicadamente el rostro de su pareja.
“Yo... yo
también te amo... Sailor Mars...” contestó Ami con queda voz, dulce tono...
Se miraron
corto rato, pues pronto un beso se hizo urgente, siendo Rei la que tomara la
iniciativa... Se abrazaron. Su beso se alargó por eternos minutos y las
caricias hacían coro al dulce beso. Ami sintió un cosquilleo en su estómago
cuando Rei metió las manos bajo su blusa... sus manos cálidas y fogosas a la
vez.
“Vayamos a
casa...” dijo Ami con cierto trabajo, pues la sensación de los labios de Rei en
su cuello no le dejaba pensar correctamente.
“Buena
idea...” contestó Rei entre el beso. Pronto le miró a los ojos y Ami vio en su
pareja una chispa de deseo... ya conocía aquella mirada.
De la mano,
ambas regresaron al Templo Hikawa.
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“Setsuna-san...”
“¿Uh?”
“Olvidaste
decirle a Ami-chan que...”
“Lo sé,
Hotaru-chan, pero... así está bien... será menos doloroso para ellas...”
“¿Tú crees?”
“Lo espero...
recuerda que, esa fue la indicación que la Mercury del futuro nos dijo...”
“De acuerdo,
pero... será un golpe duro...”
“Sólo en éste
tiempo... el golpe fue más duro en el futuro...”
Hotaru y
Setsuna platicaban en el dormitorio de ésta última. Seguían en casa de Haruka y
Michiru. Veían el paisaje por la ventana... pronto iba a amanecer.
“Es algo que
tiene que pasar, Hotaru-chan...”
“Tienes
razón...”
“Anda...
mejor durmamos un poco...”
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^O^ “Ay,
mariposa de amor, mi mariposa de amor... ya no regreso contigo...” (No la
escuchen cantar, por Dios...)
^---^ ¡esto
ya se va a acabar!