Parte 16

 

 

 

 

El silencio en el lugar era sepulcral. Todo mundo miraba a la pareja sin atreverse a decir nada. El estado incrédulo e ido de Rei era muy notable... de la misma manera en que lo era el de Ami.

 

Después de todo, sus sospechas eran ciertas... Ami Mizuno sí era la persona a la que aquel encapuchado buscaba, más aún... ella era Sailor Mercury. Mars le reconoció al instante... aquella energía que le estremecía el cuerpo... aquella presencia fresca y agradable. Al parecer, Ami también adivinó al momento la identidad de Sailor Mars. La única que sabía porqué ellas se reconocieron al instante, fue Sailor Venus.

 

“¿Porqué estuviste peleando contra nosotras, Ami-chan?” preguntó Uranus, interrumpiendo el incómodo silencio que se había apoderado del cuarto.

 

“Eran las indicaciones de Diana...” contestó, aún apenada y ligeramente incómoda. “A decir verdad, estoy tan confundida como ustedes... yo sólo...”

 

“Sólo seguía las instrucciones que le dábamos por medio de Diana...” intervino Plut, quitándose su transformación. Saturn le imitó y ambas tomaron asiento en uno de los sillones de la casa. “Les explicaré todo en cuanto se pongan cómodas, chicas.”

 

Todas se quitaron su transformación y se acomodaron donde pudieron. Haruka se quedó de pie junto a Michiru, que estaba sentada en un sencillo sillón, las demás, con excepción de Rei, se acomodaron a presión en un sofá. La sacerdotisa permaneció contra la pared, bastante consternada aún. No podía creer que nunca se dio cuenta de las cosas. Ami le miraba y, cuando sus miradas chocaban, era ella quien bajaba sus ojos y evitaba a la sacerdotisa.

 

“Como sabrán todas” comenzó la senshi del tiempo, “Sailor Mercury no pudo unirse a nosotras en un principio debido a que estuvo viviendo en Alemania.”

 

“Estaba escrito que ella no se uniera a nosotras” continuó Hotaru, “pero...” miró a Ami con algo de pena. “Arreglamos los papeles de tu mamá, impidiéndole que te llevara con ella a su viaje y tuviera que dejarte aquí, en Japón.”

 

Ami bajó el rostro, sorprendida y algo triste a la vez... entonces... sí hubiera estado con su mamá de no ser por la intervención de ellas. Las demás permanecían en un perfecto silencio.

 

“De todas maneras hubiéramos vencidos solas a aquel enemigo que apareció” aclaró Setsuna, “las consecuencias de no tener a Sailor Mercury son en el futuro...”

 

“En el siglo XXX hay enemigos muy poderosos. Así que, después de un tiempo, encontraron a Mercury... pero no estaba a la altura de poder con las demás... le hizo falta toda la preparación que viene desde éste siglo.”

 

“Así que, las misma Mercury del futuro nos pidió que hiciéramos esto... Teníamos que preparar a la Ami de éste tiempo, para que la batalla en el futuro fuera más sencilla.”

 

“Esperemos que comprendan porqué tuvimos que ocultar a Ami-chan así” dijo Diana, después de que Hotaru y Setsuna terminaran su explicación. “Fue Mercury-sama del futuro quien dispuso que todo fuera así... Que sólo de ésta manera, su yo de éste tiempo avanzaría mucho más rápido en cuanto a habilidad.”

 

Todas comprendieron... incluso la misma Ami, que no había entendido del todo eso del “futuro”...

 

“¡Lo importante es que ya estamos completas!” exclamó Usagi con enorme contento y se lanzó sobre Ami para abrazarla. “¡Bienvenida al equipo, Ami-chan!”

 

La alegría pronto contagió al resto y el alboroto se armó de “bienvenidas” y palmadas como saludos. Ami estaba entre nerviosa y contenta por el recibimiento, pero... Rei sólo se había acercado un poco y seguía con un extraño gesto en su rostro.

 

“Trabajaremos juntas de hoy en adelante” decía Minako con importante tono de voz, “tú serás la estratega del grupo, Ami-chan. Espero que te sientas feliz con nosotras y aceptes nuestra sincera amistad.”

 

“Por supuesto... gracias por aceptarme” contestó, por demás sonriente.

 

Era hora de regresar a casa. Cada quien siguió por su camino.

 

Ami y Rei caminaban en dirección al templo... habían permanecido en perfecto silencio durante el trayecto. La sacerdotisa seguía con un raro y poco amigable gesto en su rostro. La chica genio estaba demasiado nerviosa como para hablar. Pronto, aquel estado fue insoportable y fue Ami quien se decidió a romper el silencio.

 

“Rei-chan... siento mucho no haberte dicho que...”

 

El dedo índice de Rei le cerró los labios, interrumpiendo sus palabras. La chica genio miró a Rei y, contenta, vio que por fin sonreía.

 

“No tienes nada de qué disculparte...” murmuró, abrazándola por la cintura. “Sólo me siento algo molesta por que...” calló unos segundos, no muy segura de decir lo que estaba a punto de revelarle a su pareja. “Me siento mal por no haberte reconocido antes... es todo...”

 

“Yo tampoco te había reconocido” murmuró Ami, también abrazándose de Rei y recargando su cabeza en el hombro de ésta. “Ahora entiendo porque, cuando me contabas sobre las senshi, me decías lo fabulosa que era Sailor Mars...”

 

“¿Y acaso no lo es?” preguntó Rei con tono juguetón, sonriendo más ampliamente.

 

“Je... si tú lo dices...” contestó Ami con una risilla, demasiado feliz como para ocultarlo.

 

“Hey, recuerda que yo casi te atrapaba cada vez que peleabas contra nosotras...” reprochó con un gesto de aparente enojo... aunque se gesto era más cómico que molesto.

 

“Tú lo has dicho... ‘casi’...”

 

“Ah, ¿ahora te haces la graciosa?”

 

Un callejón obscuro a su lado pronto le dio la idea para algo. Sonrió malévolamente y, sin aviso, jaló a Ami consigo al obscuro interior del callejón. La poca luz de un faro apenas si permitía que ambas se vieran. Rei puso a Ami contra la pared, tomándola firmemente por la cintura y clavando sus ojos negros en los de ella. La mirada de la sacerdotisa era... hipnotizante... atrayente... demasiado misteriosa como para ignorarla...

 

Ami estaba pérdida en aquella mirada. Sus mejillas poco a poco se pintaron de un lindo carmín...

 

“Rei-chan...”

 

“Te amo... Sailor Mercury...” ronroneó Rei a su oído, mientras, con una mano acarició delicadamente el rostro de su pareja.

 

“Yo... yo también te amo... Sailor Mars...” contestó Ami con queda voz, dulce tono...

 

Se miraron corto rato, pues pronto un beso se hizo urgente, siendo Rei la que tomara la iniciativa... Se abrazaron. Su beso se alargó por eternos minutos y las caricias hacían coro al dulce beso. Ami sintió un cosquilleo en su estómago cuando Rei metió las manos bajo su blusa... sus manos cálidas y fogosas a la vez.

 

“Vayamos a casa...” dijo Ami con cierto trabajo, pues la sensación de los labios de Rei en su cuello no le dejaba pensar correctamente.

 

“Buena idea...” contestó Rei entre el beso. Pronto le miró a los ojos y Ami vio en su pareja una chispa de deseo... ya conocía aquella mirada.

 

De la mano, ambas regresaron al Templo Hikawa.

 

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“Setsuna-san...”

 

“¿Uh?”

 

“Olvidaste decirle a Ami-chan que...”

 

“Lo sé, Hotaru-chan, pero... así está bien... será menos doloroso para ellas...”

 

“¿Tú crees?”

 

“Lo espero... recuerda que, esa fue la indicación que la Mercury del futuro nos dijo...”

 

“De acuerdo, pero... será un golpe duro...”

 

“Sólo en éste tiempo... el golpe fue más duro en el futuro...”

 

Hotaru y Setsuna platicaban en el dormitorio de ésta última. Seguían en casa de Haruka y Michiru. Veían el paisaje por la ventana... pronto iba a amanecer.

 

“Es algo que tiene que pasar, Hotaru-chan...”

 

“Tienes razón...”

 

“Anda... mejor durmamos un poco...”

 

 

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^O^ “Ay, mariposa de amor, mi mariposa de amor... ya no regreso contigo...” (No la escuchen cantar, por Dios...)

^---^ ¡esto ya se va a acabar!

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