“Ami-san...
Ami-san... despierte, por favor... Ami-san...” escuchó una voz pequeña y lejana
entre sueños. “Despierte, tenemos algo urgente qué hacer...”
“¿Uh?...”
abrió los ojos y después de dos o tres segundos logró enfocar a Diana. “¿Diana?...
¿Qué pasa?” preguntó, aún adormilada. Se frotó los ojos y se sentó en la cama,
mientras Diana encendía la pequeña lámpara de la cómoda.
“Transfórmese,
tenemos que salir” le pidió, apuradamente, la gatita. “Pero debe darse prisa,
nos están esperando...”
“¿Esperando?...
¿Quiénes?” preguntó enseguida, cambiándose la ropa con rapidez.
“Las
senshi... ellas le esperan...” contestó con cierta emoción. Ami le miró con los
ojos muy abiertos. “Por favor, hay que apresurarnos...” insistió la minina,
corriendo a la ventana.
“¡Por el
Poder Estelar de Mercurio... transformación!” exclamó con algo de nerviosismo y
emoción.
“¡Vamos!...
Yo le guiaré.”
Salieron por
la ventana a gran velocidad, Diana en el hombro de Ami. La peliazul agradeció a
la casualidad que Rei le pidiera que durmieran en sus propios cuartos. De haber
sido lo contrario, le hubiera resultado imposible salir del templo con tal
facilidad...
Sólo esperaba
que a Rei no se le ocurriera hacerla una visita nocturna, como solía hacerlo a
veces, o seguramente se preocuparía por no encontrarle en la habitación.
“Mercury-sama,
póngase la capucha encima, por favor...” le pidió Diana con un tono que,
claramente, daba a entender que había olvidado pedírselo con anterioridad. “Si
ellas la descubren así como así, no será tan agradable la sorpresa.”
“De acuerdo.”
Obedeció al instante, apenas dejando de correr, y siguió su camino. Al parecer,
iban al centro de Juuban, en una dirección que era desconocida para Ami.
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“Tienes cinco
minutos para explicarnos todo...” le dijo Uranus a Plut con irritado tono. “¿Qué rayos quieres decir con que viene
Sailor Mercury?”
“Sigues
siendo muy impaciente” rió Plut con una fina carcajada.
“Pero debes
decirnos, no es justo que nos tengan en tanto misterio” intervino una seria
Venus, “tengo la sensación de que han estado jugando con nosotras.”
“No lo digas
así, Venus” reprochó Saturn con una sonrisa. “Fueron órdenes del futuro... sólo
nos tocó obedecer. Allá tienen la culpa, además...” amplió su sonrisa, “todo
salió tal cuál lo planeado.”
“Eso también
tienen que explicárnoslo...” intervino por sorpresa la voz de Luna, que entraba
por la ventana junto con Artemis. “Ahora sé porqué no podíamos entrar con el
contacto con el futuro... Tú lo bloqueabas.”
“Espero que
haya una buena razón para haberlo hecho” musitó Artemis, colocándose junto a
Luna, sobre la mesa. “Si no, juro que esto se los reclamo en el futuro.”
“Todo tiene
un motivo, pero, créanme que todo ha salido muy bien, y más en el futuro”
explicó Setsuna con una de sus enigmáticas sonrisas. “Ustedes también fueron de
mucha ayuda, chicas.”
De pronto,
escucharon que el timbre de la casa sonaba.
“Por lo menos
ella sí es educada” musitó Neptune con divertido tono, mirando de reojo a los
que entraron son avisar siquiera. De inmediato se dirigió a la puerta.
Mientras,
afuera, Ami temblaba de los nervios después de tocar el timbre... El auto
estacionado frente a la casa, aquel auto amarillo en el que ya había subido una
vez, le dio una idea de a quién pertenecía la casa. Eso sólo quería decir que
ahí vivían Haruka y Michiru... y que ambas eran Sailor Senshi... jamás lo había
imaginado así... pero, por alguna extraña razón, ya sospechaba cuáles serían
las identidades del resto de las senshi.
“No se preocupe...
todo saldrá bien, Mercury-sama” le tranquilizó Diana.
La puerta se
abrió... Ami sintió su piel erizarse por los nervios...
“Eres tú...”
murmuró Neptune con un tono relativamente tranquilo.
Ami le
miró... por primera vez veía a una de ellas de cerca... Era Sailor Neptune... y
más o menos adivinaba que, tras el sailor suit, estaba Michiru Kaiou.
“Pasa, por
favor...” le invitó de manera amable, permitiéndole el paso al interior de la
casa.
Mercury sólo
hizo un movimiento de cabeza y entró al lugar. Por los nervios no logró
contestarle nada al momento. Llegó a la sala y ahí estaban todas... Junto con
los gatos de Usagi y Minako... Ami sintió un escalofrío en la espina dorsal.
Vio a Sailor Mars y ésta también le miró... Ami, claramente, percibió un conocido
calor en su cuerpo al reconocer aquella mirada poco amigable... y a la vez tan
intensa...
Mars seguía
con sus ojos fijos en la persona encapuchada... sí... ella era Sailor Mercury,
con quien habían estado peleado todo ese tiempo... A su mente llegó aquella
visión de su sueño... la persona que había bailar el agua su antojo... Pero,
tenía un extraño presentimiento...
“¡Buenas
noches!” exclamó Diana, saliendo de entre la capucha de Mercury.
“¡¿Diana-chan?!”
exclamaron los presentes al mismo tiempo. “Ya decía que esa colita me parecía
familiar...” musitó Artemis con raro gesto, pero sin lograr ocultar la alegría
de ver a su hija ahí.
“Por fin
puedo hablar con ustedes, me alegro mucho” dijo con bastante contento.
Enseguida se dirigió a Ami. “Descúbrase, Mercury-sama... es hora de
presentarse...”
Ami, con
manos temblorosas, se quitó la capa y la capucha. Todas le miraron con mucha
sorpresa... Ella desprendía una increíble energía que todas reconocían con la
frescura del agua. Rei abrió los ojos como platos al reconocer aquella
presencia... aquella energía... Tenía sus brazos cruzados y estos cayeron a sus
costados. Era la capa la que evitaba que ella pudiese reconocer la energía,
ahora se explicaba porqué nunca se dio cuenta que Ami Mizuno era aquella
persona encapuchada.
“¿Ami-chan...?”
preguntó Mars con tono tembloroso.
El resto de
las senshi miraron a su compañera con sorpresa. Mercury bajó su rostro
sonrojado y apenado.
“Sí,
Rei-chan... soy yo...” contestó con un murmuro.
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XD y se pone
bueno el asunto... muy pronto terminará esto y espero que el final les agrade,
¿vale?
(XD ahora
escucha un disco de Jazz Latino MUY recomendable “The very best of Latin Jazz”)