Ya casi era
de noche cuando Ami regresó al templo, bastante cansada de su pelea. Ya no le
dolía nada, sólo necesitaba descansar bien y rezar a los dioses que Rei no se
percatara de aquello... Y mucho de su cansancio se debía a que, después de
despertar en medio del parque, sí fue a un curso vespertino. Pese a su deber de
senshi, el estudio seguía siendo su delirio.
Tenía tarea
que hacer, además de darse aunque sea unos minutos para estar con Rei...
probablemente eso le relajaría mejor...
El abuelo de
Rei atendía a algunas personas que habían ido para que les hiciera un rezo
especial. Se saludaron y el viejo le avisó que Rei le esperaba para cenar
juntas. Ami corrió hasta el comedor, pese al cansancio.
“Ami-chan...
me alegra que hayas regresado” le saludó Rei con un discreto beso y con una
sonrisa. Le ayudó con su mochila y le sirvió la deliciosa cena que uno de los
ayudantes había hecho. “Pareces cansada” murmuró con cierta preocupación. Ami
no supo qué responder, pero no fue necesario. “Supongo que estudias
demasiado...” sonrió la sacerdotisa, “necesitas un buen baño...”
“Tienes
razón...” contestó Ami con una agradecida sonrisa. No había pensado en eso, era
una buena idea. “Aún tengo algo de tarea del curso... la terminaré y después me
baño”
“Me parece
bien” respondió Rei, antes de adoptar un gesto provocativo que hizo enrojecer a
Ami. “Yo me encargaré de que ésta noche duermas relajada.” Comenzó a reír al
notar el apenado gesto de su novia y le dio un fugaz beso en los labios...
haciéndola enrojecer aún más. “Te ves muy linda así...” le dijo con un susurro.
Ami por fin
esbozó una sonrisa de felicidad.
Terminaron de
cenar. Rei se ofreció a recoger ella sola el comedor para permitir que Ami
terminara rápido con sus deberes escolares. La peliazul terminó bastante
rápido, no por nada era un genio. Eran las ocho cuando se metió a la tina a
darse un baño... con Rei acompañándole, claro...
Esa noche fue
muy... relajada...
Eran las diez
cuando Ami por fin se durmió, Rei se encargó de dormirla para que descansara
bien y pudiera levantarse temprano. La chica genio en verdad estaba cansada, la
pelea contra las senshi no fue nada sencilla... y eso fue sólo el comienzo.
Empezaría a pelear seguido contra ellas y los bandidos que se le cruzaran.
Diana le
observaba desde la ventana. Recordaba con una extraña sonrisa la vez que Ami le
confesó sobre su relación con Rei... estaba muy apenada, pero Diana no encontró
ningún problema en que ella fuera novia de la sacerdotisa... al contrario...
Aquello era parte del plan... Todo iba tal cual lo esperado...
Esperaría dos
días para que Ami se recuperara bien del cansancio. Muy pronto, haría otra
aparición Sailor Mercury. Diana calculó que, en un par de semanas, Ami
alcanzaría el nivel Super, de manera que estuviera pareja con el resto de las
guerreras. La ventaja que ella tenía era la niebla y su visor. Tenía mucha
agilidad, quizá no tanta velocidad, pero sabía moverse bien. Ami tenía que
aprender a combinar mejor su inteligencia y sus habilidades.
Y pese a
eso... su primer pelea contra las senshi fue muy productiva.
Tenía que
estar muy atenta a que nadie la descubriera o estaría en muchos problemas...
además de que se iban a enojar con ella.
Decidió
entrar al cuarto y dormir bajo la cama de Ami... Diario hacía eso, afuera era
muy frío como para pasar la noche. Se dedicaba a seguir a Ami todos los días,
estuviera donde estuviera. Por suerte, estaba protegida por una capa especial
de energía que impedía que Rei o Michiru sintieran su presencia.
Los
siguientes días serían muy agitados y peligrosos para Ami Mizuno... Pero, a
largo plazo, aquello sería lo mejor para todos...
***** *****
***** ***** *****
“¡Chicas,
rápido, nuestro amigo Azulado está en el centro de la ciudad!” advirtió Minako
por el comunicador. Ella y Makoto habían ido al centro comercial de compras, se
suscitó un robo a una tienda de joyas y ‘el azulado’, como comenzaron a
llamarle a la persona con capucha celeste, apareció para detener a los
ladrones. Las dos guerreras fueron testigos de todo, se transformaron en uno de
los baños y se dedicaron a perseguirlo.
“Nos
dirigimos al Parque...” anunció Makoto en cuanto decenas de árboles fueron
visibles. El Azulado iba directo a la arboleda, era obvio.
Aquella era
la sexta ocasión que el Azulado aparecía ante ellas. Con cada pelea se volvía
más ágil, no podría decirse que más fuerte o veloz; pero su defensa era
magnífica y sus contados ataques certeros. Nunca hacía demasiado daño, sólo
aturdía y distraía, de manera que le fuera fácil huir. En ningún momento
parecía agresivo... ni siquiera peligroso...
Naturalmente
había algo raro en ese enemigo.
Sailor
Jupiter y Sailor Venus acorralaron al Azulado en un callejón, pocas calles
antes de internarse en la arboleda del Parque. Era un camino sin salida y una alta
pared impediría maravillosamente cualquier intento de escape por parte del
Azulado.
“¡Ahora sí
vas a hablar!” exclamó Jupiter, instante antes de atacar a su adversario.
“¡Trueno de Júpiter... resuena!” El poderoso rayo iba directo al Azulado, pero
éste esquivó el ataque poco antes de que lo tocara. Jupiter maldijo por lo bajo
y se lanzó sobre él para pelear cuerpo a cuerpo. “¡No me gustan los presumidos
como tú!” le gritó, lanzándole un certero puñetazo al rostro... pero de nuevo
esquivó el ataque.
“¡Cadena de
Amor de Venus!” la senshi rubia lanzó aquel ataque, de manera que lograra
agarrar desprevenido al Azulado... pero volvió a evadirlas.
“Hora de
irnos, Mercury-sama... ya es tarde...” le advirtió Diana. “No tarda en comenzar
su curso vespertino”
“Cierto, ya
también me había dado cuenta...” contestó Ami en voz baja. “Sólo tengo que
salir de aquí...” rió, esquivando una peligrosa patada por parte de Sailor
Jupiter.
Para cuando
Ami convocó su Niebla de Mercurio, el resto de las guerreras ya estaban en
escena. Todas fueron cegadas por la niebla y no podían verse entre sí...
algunas de ellas, sólo sintieron una ráfaga de aire frío pasar cerca y
desaparecer.
Había vuelto
a escapar.
“¡Otra vez!”
gritó Uranus, golpeando una pared cercana con su puño. “¡Se ha vuelto a
escapar!”
“Sólo pelea
unos momentos y se va” comentó Venus para sí misma. “Hasta ahora no nos ha
lastimado... No entiendo nada de lo que pasa...”
“No eres la
única... la energía de ese enemigo ni siquiera es maligna” apuntó Mars, seria.
“Pareciera que sólo quiere medir sus fuerzas con nosotras...”
“Como sea, no
debemos confiarnos. Hay muchas cosas ocultas aquí” dijo Uranus, ya menos
enojada. “Y sospecho que Setsuna tiene algo qué ver con todo éste asunto...”
“Pero no
hemos tenido ninguna noticia de ella... no la hemos podido localizar” apuntó
Neptune, “tampoco ninguna visión del futuro... hay algo muy raro aquí...”
“Mejor
vámonos... de todos modos ya se fue... nada ganaremos aquí paradas” dijo Mars
con cierto desinterés en el asunto. Ya se había cansado de tanto misterio,
además, el aura del Azulado no era maligna... tenía una extraña corazonada que
le decía que nada iba a salir mal. Por otro lado, quería recoger a Ami de su
curso de la tarde.
“¿Regresamos
al templo?” preguntó Sailor Moon.
“No veo para
qué... se ha ido y realmente dudo que descubramos algo de importancia” musitó
Uranus con cierto enfado. “Sólo nos queda atrapar al Azulado y hacerlo
hablar...”
Optaron por
retirarse cada cual por su lado, Haruka tenía razón, no había ningún motivo
para reunirse en el templo...
***** *****
***** ***** *****
Ami ya había
acabado con la clase de ese día... estaba algo cansada y agradeció que esa
ocasión no hubiera tarea extra pendiente. Diana le había dicho que ya estaba
lista para el siguiente nivel... ¿A qué se refería con eso?... En fin, había
muchas cosas en ese asunto que no entendía, preguntar cualquier cosa estaba de
más. Sólo le quedaba esperar y obedecer.
Diana iba a
esperarla a medianoche en un lugar específico del Parque No. 10, había algo de
urgencia en la voz de la minina, así que tenía pensado ir. Algo importante iba
a pasar, según Diana... seguramente tenía que ver con aquello del siguiente
nivel.
“¡Ami-chan!”
escuchó que le llamaban desde lejos. Volvió la vista y descubrió que era Rei...
aquello sí que era una agradable sorpresa. La sacerdotisa llegó hasta ella sin
aire... por lo visto había corrido bastante para llegar a tiempo. “Te
alcancé... me alegra” murmuró, sujetándose el pecho para recuperar aire.
“¿Vamos por un helado?... Yo invito”
“Claro,
vamos” contestó, alegre. Estar con Rei era felicidad asegurada para la chica
genio, pero también estaba muy contenta por lo que había dicho Diana después de
la pelea... Había avanzado bastante en muy poco tiempo, era algo admirable.
Se dieron la
mano y se dirigieron a un pequeño pero agradable establecimiento a donde solían
ir. Ahí estaban los mejores helados de la ciudad.
“¿Tienes
tarea?... No me gustaría que te desvelaras” le dijo Rei un poco apurada.
“No, hoy no,
no te preocupes” sonrió la peliazul.
“Entonces
podremos ir a otro lado después de esto, al fin que es viernes, ¿quieres ir al
cine?” le propuso enseguida. “Hoy estrenaran esa película de terror, ¿qué
dices, eh?... ¿vamos a verla?”
“Me
encantaría, Rei-chan”
“Bien... está
hecho, hoy nos divertiremos”
Si Ami aceptó
tan alegremente, se debía a que el fin de semana estarían muy ocupadas
atendiendo el templo, el sacerdote y los ayudantes saldrían a un retiro en las
montañas y ambas se quedarían solas hasta el domingo por la noche. Además, eran
esos días que el templo tenía más índice de compras, no podían descuidarlo un
solo momento. Rei se encargaría de las lecturas y las predicciones en el fuego
y Ami en la tienda de amuletos, en sus ratos libres limpiarían los patios y los
pasillos.
Usagi y el
resto de las chicas ésta vez no le podrían ayudar, esperarían a que el Azulado
hiciera una nueva aparición. Tenían que atraparlo a como diera lugar.
***** *****
***** ***** *****
Diana no
esperó mucho en aquel sitio en el que había citado a Ami, la chica llegó
puntual... después de pasar un par de agradables horas con Rei y asegurarse que
ésta se había quedado dormida... La sacerdotisa se alarmaría de no ver a Ami en
el templo a medianoche.
“Esto será
rápido, Mercury-sama” le dijo Diana después de saludarle cordialmente. “Sólo
transfórmese y yo haré el resto”
“Mmm... de
acuerdo” respondió con cierta extrañeza. Obedeció la petición y se transformó.
De pronto,
Sailor Mercury sintió como si su cuerpo comenzara a entumecerse, no tuvo tiempo
de decir nada... pues fue el mismo tiempo el que se detuvo alrededor de ella,
dejándola totalmente inmovilizada.
“Ya pueden
salir” dijo Diana en voz alta.
Las mismas
siluetas que le curaran la primera vez de nuevo hacían acto de aparición.
“Mercury ha
hecho avances impresionantes... es hora de darle nuevo poder” dijo la silueta
más alta. “Todo ha cambiado muy bien en el futuro, en especial para ella...”
“Muy pronto
dejaremos de hacer tanto drama para darla a conocer al resto...” dijo la otra silueta.
“¿Quieren
decir que...?”
“Exacto...
muy pronto tendrá que presentarse con las senshi... incluyendo su verdadera
identidad” contestó la segunda silueta. “Sabes que no podemos quedarnos mucho
tiempo aquí, Diana... tampoco podemos dejar congelada a Ami-san tanto tiempo...
lo haré rápido y nos vamos”
“De acuerdo”
Una enorme
energía salió de la mano de aquella persona y bañó a Sailor Mercury... sólo
para transformarla en Super Sailor Mercury en cuestión de segundos. Ami pronto
se recuperó del ataque que le dejara inmóvil, pero cayó desmayada.
“Volveremos
luego” dijo la primera silueta, la más alta y no tardaron en desaparecer entre
los árboles.
Diana suspiró
con inmenso alivio y esperó a que Ami despertara...
“Muy pronto
terminará todo este teatro, Mercury-sama... lo prometo”
***** ***** ***** ***** *****
Apuesto a que
ya saben más o menos quiénes son las otras dos siluetas, verdad...
Ya casi
acaba, no se preocupen...