Parte 13

 

 

 

 

Ya casi era de noche cuando Ami regresó al templo, bastante cansada de su pelea. Ya no le dolía nada, sólo necesitaba descansar bien y rezar a los dioses que Rei no se percatara de aquello... Y mucho de su cansancio se debía a que, después de despertar en medio del parque, sí fue a un curso vespertino. Pese a su deber de senshi, el estudio seguía siendo su delirio.

 

Tenía tarea que hacer, además de darse aunque sea unos minutos para estar con Rei... probablemente eso le relajaría mejor...

 

El abuelo de Rei atendía a algunas personas que habían ido para que les hiciera un rezo especial. Se saludaron y el viejo le avisó que Rei le esperaba para cenar juntas. Ami corrió hasta el comedor, pese al cansancio.

 

“Ami-chan... me alegra que hayas regresado” le saludó Rei con un discreto beso y con una sonrisa. Le ayudó con su mochila y le sirvió la deliciosa cena que uno de los ayudantes había hecho. “Pareces cansada” murmuró con cierta preocupación. Ami no supo qué responder, pero no fue necesario. “Supongo que estudias demasiado...” sonrió la sacerdotisa, “necesitas un buen baño...”

 

“Tienes razón...” contestó Ami con una agradecida sonrisa. No había pensado en eso, era una buena idea. “Aún tengo algo de tarea del curso... la terminaré y después me baño”

 

“Me parece bien” respondió Rei, antes de adoptar un gesto provocativo que hizo enrojecer a Ami. “Yo me encargaré de que ésta noche duermas relajada.” Comenzó a reír al notar el apenado gesto de su novia y le dio un fugaz beso en los labios... haciéndola enrojecer aún más. “Te ves muy linda así...” le dijo con un susurro.

 

Ami por fin esbozó una sonrisa de felicidad.

 

Terminaron de cenar. Rei se ofreció a recoger ella sola el comedor para permitir que Ami terminara rápido con sus deberes escolares. La peliazul terminó bastante rápido, no por nada era un genio. Eran las ocho cuando se metió a la tina a darse un baño... con Rei acompañándole, claro...

 

Esa noche fue muy... relajada...

 

Eran las diez cuando Ami por fin se durmió, Rei se encargó de dormirla para que descansara bien y pudiera levantarse temprano. La chica genio en verdad estaba cansada, la pelea contra las senshi no fue nada sencilla... y eso fue sólo el comienzo. Empezaría a pelear seguido contra ellas y los bandidos que se le cruzaran.

 

Diana le observaba desde la ventana. Recordaba con una extraña sonrisa la vez que Ami le confesó sobre su relación con Rei... estaba muy apenada, pero Diana no encontró ningún problema en que ella fuera novia de la sacerdotisa... al contrario... Aquello era parte del plan... Todo iba tal cual lo esperado...

 

Esperaría dos días para que Ami se recuperara bien del cansancio. Muy pronto, haría otra aparición Sailor Mercury. Diana calculó que, en un par de semanas, Ami alcanzaría el nivel Super, de manera que estuviera pareja con el resto de las guerreras. La ventaja que ella tenía era la niebla y su visor. Tenía mucha agilidad, quizá no tanta velocidad, pero sabía moverse bien. Ami tenía que aprender a combinar mejor su inteligencia y sus habilidades.

 

Y pese a eso... su primer pelea contra las senshi fue muy productiva.

 

Tenía que estar muy atenta a que nadie la descubriera o estaría en muchos problemas... además de que se iban a enojar con ella.

 

Decidió entrar al cuarto y dormir bajo la cama de Ami... Diario hacía eso, afuera era muy frío como para pasar la noche. Se dedicaba a seguir a Ami todos los días, estuviera donde estuviera. Por suerte, estaba protegida por una capa especial de energía que impedía que Rei o Michiru sintieran su presencia.

 

Los siguientes días serían muy agitados y peligrosos para Ami Mizuno... Pero, a largo plazo, aquello sería lo mejor para todos...

 

***** ***** ***** ***** *****

 

“¡Chicas, rápido, nuestro amigo Azulado está en el centro de la ciudad!” advirtió Minako por el comunicador. Ella y Makoto habían ido al centro comercial de compras, se suscitó un robo a una tienda de joyas y ‘el azulado’, como comenzaron a llamarle a la persona con capucha celeste, apareció para detener a los ladrones. Las dos guerreras fueron testigos de todo, se transformaron en uno de los baños y se dedicaron a perseguirlo.

 

“Nos dirigimos al Parque...” anunció Makoto en cuanto decenas de árboles fueron visibles. El Azulado iba directo a la arboleda, era obvio.

 

Aquella era la sexta ocasión que el Azulado aparecía ante ellas. Con cada pelea se volvía más ágil, no podría decirse que más fuerte o veloz; pero su defensa era magnífica y sus contados ataques certeros. Nunca hacía demasiado daño, sólo aturdía y distraía, de manera que le fuera fácil huir. En ningún momento parecía agresivo... ni siquiera peligroso...

 

Naturalmente había algo raro en ese enemigo.

 

Sailor Jupiter y Sailor Venus acorralaron al Azulado en un callejón, pocas calles antes de internarse en la arboleda del Parque. Era un camino sin salida y una alta pared impediría maravillosamente cualquier intento de escape por parte del Azulado.

 

“¡Ahora sí vas a hablar!” exclamó Jupiter, instante antes de atacar a su adversario. “¡Trueno de Júpiter... resuena!” El poderoso rayo iba directo al Azulado, pero éste esquivó el ataque poco antes de que lo tocara. Jupiter maldijo por lo bajo y se lanzó sobre él para pelear cuerpo a cuerpo. “¡No me gustan los presumidos como tú!” le gritó, lanzándole un certero puñetazo al rostro... pero de nuevo esquivó el ataque.

 

“¡Cadena de Amor de Venus!” la senshi rubia lanzó aquel ataque, de manera que lograra agarrar desprevenido al Azulado... pero volvió a evadirlas.

 

“Hora de irnos, Mercury-sama... ya es tarde...” le advirtió Diana. “No tarda en comenzar su curso vespertino”

 

“Cierto, ya también me había dado cuenta...” contestó Ami en voz baja. “Sólo tengo que salir de aquí...” rió, esquivando una peligrosa patada por parte de Sailor Jupiter.

 

Para cuando Ami convocó su Niebla de Mercurio, el resto de las guerreras ya estaban en escena. Todas fueron cegadas por la niebla y no podían verse entre sí... algunas de ellas, sólo sintieron una ráfaga de aire frío pasar cerca y desaparecer.

 

Había vuelto a escapar.

 

“¡Otra vez!” gritó Uranus, golpeando una pared cercana con su puño. “¡Se ha vuelto a escapar!”

 

“Sólo pelea unos momentos y se va” comentó Venus para sí misma. “Hasta ahora no nos ha lastimado... No entiendo nada de lo que pasa...”

 

“No eres la única... la energía de ese enemigo ni siquiera es maligna” apuntó Mars, seria. “Pareciera que sólo quiere medir sus fuerzas con nosotras...”

 

“Como sea, no debemos confiarnos. Hay muchas cosas ocultas aquí” dijo Uranus, ya menos enojada. “Y sospecho que Setsuna tiene algo qué ver con todo éste asunto...”

 

“Pero no hemos tenido ninguna noticia de ella... no la hemos podido localizar” apuntó Neptune, “tampoco ninguna visión del futuro... hay algo muy raro aquí...”

 

“Mejor vámonos... de todos modos ya se fue... nada ganaremos aquí paradas” dijo Mars con cierto desinterés en el asunto. Ya se había cansado de tanto misterio, además, el aura del Azulado no era maligna... tenía una extraña corazonada que le decía que nada iba a salir mal. Por otro lado, quería recoger a Ami de su curso de la tarde.

 

“¿Regresamos al templo?” preguntó Sailor Moon.

 

“No veo para qué... se ha ido y realmente dudo que descubramos algo de importancia” musitó Uranus con cierto enfado. “Sólo nos queda atrapar al Azulado y hacerlo hablar...”

 

Optaron por retirarse cada cual por su lado, Haruka tenía razón, no había ningún motivo para reunirse en el templo...

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Ami ya había acabado con la clase de ese día... estaba algo cansada y agradeció que esa ocasión no hubiera tarea extra pendiente. Diana le había dicho que ya estaba lista para el siguiente nivel... ¿A qué se refería con eso?... En fin, había muchas cosas en ese asunto que no entendía, preguntar cualquier cosa estaba de más. Sólo le quedaba esperar y obedecer.

 

Diana iba a esperarla a medianoche en un lugar específico del Parque No. 10, había algo de urgencia en la voz de la minina, así que tenía pensado ir. Algo importante iba a pasar, según Diana... seguramente tenía que ver con aquello del siguiente nivel.

 

“¡Ami-chan!” escuchó que le llamaban desde lejos. Volvió la vista y descubrió que era Rei... aquello sí que era una agradable sorpresa. La sacerdotisa llegó hasta ella sin aire... por lo visto había corrido bastante para llegar a tiempo. “Te alcancé... me alegra” murmuró, sujetándose el pecho para recuperar aire. “¿Vamos por un helado?... Yo invito”

 

“Claro, vamos” contestó, alegre. Estar con Rei era felicidad asegurada para la chica genio, pero también estaba muy contenta por lo que había dicho Diana después de la pelea... Había avanzado bastante en muy poco tiempo, era algo admirable.

 

Se dieron la mano y se dirigieron a un pequeño pero agradable establecimiento a donde solían ir. Ahí estaban los mejores helados de la ciudad.

 

“¿Tienes tarea?... No me gustaría que te desvelaras” le dijo Rei un poco apurada.

 

“No, hoy no, no te preocupes” sonrió la peliazul.

 

“Entonces podremos ir a otro lado después de esto, al fin que es viernes, ¿quieres ir al cine?” le propuso enseguida. “Hoy estrenaran esa película de terror, ¿qué dices, eh?... ¿vamos a verla?”

 

“Me encantaría, Rei-chan”

 

“Bien... está hecho, hoy nos divertiremos”

 

Si Ami aceptó tan alegremente, se debía a que el fin de semana estarían muy ocupadas atendiendo el templo, el sacerdote y los ayudantes saldrían a un retiro en las montañas y ambas se quedarían solas hasta el domingo por la noche. Además, eran esos días que el templo tenía más índice de compras, no podían descuidarlo un solo momento. Rei se encargaría de las lecturas y las predicciones en el fuego y Ami en la tienda de amuletos, en sus ratos libres limpiarían los patios y los pasillos.

 

Usagi y el resto de las chicas ésta vez no le podrían ayudar, esperarían a que el Azulado hiciera una nueva aparición. Tenían que atraparlo a como diera lugar.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Diana no esperó mucho en aquel sitio en el que había citado a Ami, la chica llegó puntual... después de pasar un par de agradables horas con Rei y asegurarse que ésta se había quedado dormida... La sacerdotisa se alarmaría de no ver a Ami en el templo a medianoche.

 

“Esto será rápido, Mercury-sama” le dijo Diana después de saludarle cordialmente. “Sólo transfórmese y yo haré el resto”

 

“Mmm... de acuerdo” respondió con cierta extrañeza. Obedeció la petición y se transformó.

 

De pronto, Sailor Mercury sintió como si su cuerpo comenzara a entumecerse, no tuvo tiempo de decir nada... pues fue el mismo tiempo el que se detuvo alrededor de ella, dejándola totalmente inmovilizada.

 

“Ya pueden salir” dijo Diana en voz alta.

 

Las mismas siluetas que le curaran la primera vez de nuevo hacían acto de aparición.

 

“Mercury ha hecho avances impresionantes... es hora de darle nuevo poder” dijo la silueta más alta. “Todo ha cambiado muy bien en el futuro, en especial para ella...”

 

“Muy pronto dejaremos de hacer tanto drama para darla a conocer al resto...” dijo la otra silueta.

 

“¿Quieren decir que...?”

 

“Exacto... muy pronto tendrá que presentarse con las senshi... incluyendo su verdadera identidad” contestó la segunda silueta. “Sabes que no podemos quedarnos mucho tiempo aquí, Diana... tampoco podemos dejar congelada a Ami-san tanto tiempo... lo haré rápido y nos vamos”

 

“De acuerdo”

 

Una enorme energía salió de la mano de aquella persona y bañó a Sailor Mercury... sólo para transformarla en Super Sailor Mercury en cuestión de segundos. Ami pronto se recuperó del ataque que le dejara inmóvil, pero cayó desmayada.

 

“Volveremos luego” dijo la primera silueta, la más alta y no tardaron en desaparecer entre los árboles.

 

Diana suspiró con inmenso alivio y esperó a que Ami despertara...

 

“Muy pronto terminará todo este teatro, Mercury-sama... lo prometo”

 

 

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I love the night live… ^o^ música disco...

Apuesto a que ya saben más o menos quiénes son las otras dos siluetas, verdad...

Ya casi acaba, no se preocupen...

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