Sailor
Mercury estaba congelando el auto para evitar que el último de los ladrones
pudiera escapar. Ya había derrotado a los otros y los policías los habían
atrapado, pero uno de ellos quiso escapar usando el auto. En realidad no le fue
tan difícil esquivar las balas, usó una agilidad que no sabía que tenía, les
cubrió la huída con aquella niebla que lograba invocar sin siquiera hablar, y
los que quisieron golpearla fueron burlados y congelados...
No lo quería
admitir, pero fue muy emocionante aquello. Diana, ésta vez, se ahorró sus
consejos. Ami aprendía rápido y no necesitó ninguna instrucción vital por parte
de la gatita.
El último
ladrón fue apresado. Diana le recomendó irse, pero antes de que Ami
desapareciera de escena, su visor le avisó de la presencia de las senshis...
ahora sí se puso nerviosa...
“Aquí vienen,
Diana... ¿qué hago?” le preguntó a la gatita, con un tono que dejaba entrever
su miedo y sus nervios. Pronto sintió que ellas ya le habían visto. Volteó un
poco y vio que corrían hacía ella.
“Vámonos de
aquí, no es conveniente estar frente a tantas personas” le dijo Diana.
“Intérnese en la arboleda, Mercury-sama, rápido”
Ami obedeció
y corrió a buena velocidad entre los árboles, su visor le decía que las demás
senshis le seguían de cerca. No podía evitar estar nerviosa, no quería pelear
contra ellas, pero no podía hacer nada, sólo seguir las indicaciones de Diana
al pie de la letra sin chistar. De todos modos, Ami era muy dócil y obediente y
no solía revelarse ante nada.
Llegó hasta
un claro escondido, donde Diana le pidió detenerse y esperar a que ellas
llegaran.
“¿Y qué haré
cuando ellas lleguen?” preguntó Ami, nerviosa y asustada. Sabía que ellas no se
comparaban en nada a los sujetos que acababa de derrotar.
“No hable sin
importar qué le digan, atáquelas, defiéndase y ya... es todo lo que hará... Nos
iremos cuando yo se lo indique, Mercury-sama”
Ami suspiró
fuertemente y asintió. No le quedaba otra más que obedecer. De pronto, las seis
senshi se presentaron ante ella... nada contentas por la carrera que les había
hecho dar.
“¿Quién
eres?” le preguntó Sailor Uranus con una voz que asustó más a la peliazul.
“¿Porqué te muestras así ante nosotras?... ¿Qué quieres?”
Ami no
respondió... y aunque lo hubiera querido, tenía la boca seca de los nervios y
la lengua paralizada. Estaba temblando y Diana lo notó. Sólo le murmuraba
palabras al oído para tranquilizarla.
“¡Responde!...”
le gritó Sailor Jupiter. “¿Quién eres?”
“No puedes
quedarte en silencio todo el tiempo” musitó Venus, adoptando una pose de
ataque. “O respondes, o darás a entender que eres nuestro enemigo...”
Ami
retrocedió un paso por el miedo... Diana estaba preocupada por ella, temía que
Ami huyera o hablara. No podía permitir eso o se arruinarían todos los planes.
“Tranquila...
no se preocupe, Mercury-sama... estoy con usted” le susurraba. “Son fuertes,
pero usted también lo es... sólo ataque y prepárese para defenderse...”
Ami asintió y
apretó sus puños, esperando hacer un buen papel peleando contra ellas. Se concentró
y la Niebla de Mercurio se hizo presente en la escena, obstaculizando la visión
para las senshi. Su visor era de gran ventaja ahí. Notó que ellas empezaban a
sucumbir ante el frío de la niebla.
“Ahora...” le
indicó Diana.
“¡Ilusión
Acuática de Mercurio!” invocó en sus pensamientos y le dio a dos de las
guerreras. Jupiter y Venus, según las lecturas de su visor.
“¡No vas a
ganar!” exclamó Uranus, “¡Tierra Tiembla!” La guerrera del viento tiró por
instinto, en realidad no sabía si al menos había apuntado en dirección de la
persona de la capucha.
Pero Haruka
sí adivinó la posición de Ami, que tuvo que esquivar el poderoso ataque con un
salto... Sólo para repetir la maniobra ante otros inesperados ataques...
“¡Tiara
Lunar, acción!”
“¡Maremoto de
Neptuno!”
“¡Mándala
Ardiente!”
Jupiter y
Venus se recuperaron del ataque de agua y apenas si alcanzaban a distinguir a
sus amigas entre la niebla. Pronto notaron la silueta de su enemigo y también
atacaron.
“¡Ataque de
Hojas de Roble de Júpiter!”
“¡Beso de
Amor y Belleza de Venus!”
Ami sólo
logró esquivar el ataque de Minako, pues el de Makoto le dio de lleno y la tiró
al suelo. Tanto Ami como Diana fueron afectadas por el ataque y quedaron sin
sentido algunos segundos. La niebla todavía tardó algunos segundos en
desaparecer... y cuando lo hizo, las senshi se encontraron con el cuerpo
inmóvil de su enemigo.
“Ahora
veremos quién eres...” murmuró Haruka, acercándose sin cuidado alguno hacia la
persona encapuchada.
Diana se
recuperó primero y escuchó cuando Sailor Uranus se acercaba.
“Mercury-sama,
despierte, por favor... van a descubrirnos...” le movió un poco. Ami abrió los
ojos y también se percató de su posición. “Use la niebla, rápido”
En el momento
que Haruka iba a tocarla, Ami alzó la cabeza y la niebla apareció de nuevo por
arte de magia.
“¡Diablos!...
¡No vas a escapar!” exclamó Sailor Mars. Gracias a sus poderes, sabía más o
menos por dónde huía la persona. “¡Fuego de Marte!”
Todas
escucharon un grito... un grito de dolor corto y bajo de volumen. Rei había
acertado... Cuando la niebla desapareció, aquella persona había desaparecido.
Sólo encontraron trozos de tela quemados atorados en las ramas de un árbol.
Seguramente había chocado contra él al recibir el ataque.
“Se fue...”
suspiró Sailor Moon. “Está herido”
“No nos queda
otra más que esperar a que aparezca de nuevo...” dijo Venus, tomando la tela y
observándola. “Pero pareciera que sólo quiere pelear. No parece agresivo”
“Puedo
apostar que esto se va a repetir muchas veces” murmuró Uranus. “Regresemos al
templo y veamos en qué nos puede ayudar ese trozo de tela...”
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Ami estaba
sentada bajo un árbol, respiraba pesadamente y trataba de sopesar el dolor del
ataque. Le había dado en la espalda aquella bola de fuego, sin mencionar que el
ataque eléctrico aún estaba vigente en su organismo. Las senshi resultaron más
fuerte de lo que imaginaba.
“Recuéstese
bocabajo, Mercury-sama... voy a curarla...”
“Me duele
mucho, Diana...”
“Lo sé. Pero
lo hizo muy bien para ser la primera vez. Sólo tiene qué trabajar más en su
velocidad y agilidad, todo lo demás estuvo muy bien”
“Qué
bueno...”
Ami se quitó
su transformación y se recostó en el césped como Diana se lo había indicado.
Estaba cansada, así que cerró los ojos y se quedó dormida de inmediato. La
gatita sonrió con felicidad, antes de hacer brillar su marca de luna creciente
en la frente.
“Has hecho un
buen trabajo, Diana, te felicito” dijo una voz de pronto. La minina volteó en
dirección de unas sombras, donde una extraña silueta se asomaba. Se alegró al
ver que respondieron pronto a su llamado. “Todo va tal cual lo planeado...”
“Mercury
avanza a pasos gigantescos...” intervino una segunda voz. Otra silueta hizo
compañía a la primera y pronto se acercó donde Ami estaba recostada y dormida.
Concentró un extraño poder sobre la chica y la curó en cuestión de segundos.
“Sigue cuidando de ella, va mucho mejor de lo esperado, pronto alcanzará el
siguiente nivel...”
“Sólo hago lo
que me piden, prometo cuidar bien de ella” contestó Diana educadamente. “¿Y
cómo va todo allá?”
“Bien”
respondió la primera voz, “gracias a los avances de Mercury, pero aún necesita
trabajar un poco más.”
“Entiendo. Yo
me encargaré de eso”
Las siluetas
se despidieron de la gatita y desaparecieron al instante. Diana se sentó junto
a Ami, esperando pacientemente a que despertara.
Todo iba muy
bien según los planes... aquello la hizo sonreír de forma extraña.
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XD... ¿qué
tal?... no pregunten quienes son las siluetas, se desvelara en los últimos
capítulos del fic, pero estarán apareciendo constantemente. Háganme saber su
opinión respecto a éste y otros fics, ¿vale?...
^-^
Cantaré... ^O^ que aún te amo, que aún te extraño... mis días sin ti son
como morir si aún te amo...
(“Aun”
–Coda-)