Las senshis
volvieron a sus identidades civiles en un sitio escondido. Apenas analizaban lo
que acababa de pasar. Aquella figura en
azul, que definitivamente no parecía ser Ami Mizuno, les había salvado la vida
por segunda vez y ayudado a derrotar a ese enemigo.
¿Acaso sus
investigaciones habían fallado?... ¿Entonces no era Ami Mizuno la persona que
ese ser buscaba?... Y a todo eso... ¿Quién era esa nueva figura en azul?
“Ami-chan
debe estar en el templo justo ahora,” les dijo Rei a las demás, “estábamos de
compras cuando el enemigo apareció. La mandé a casa en ese momento...”
“¿Podrías
llamarle para cerciorarnos?” le pidió Haruka, prestándole su celular. “Nunca se
sabe...”
Rei marcó el
número rápidamente. Le sorprendió que Ami no fuera la persona a la que ese ser
buscaba para quitarle su Cristal de Corazón Puro, ella misma vio en sus
lecturas en el fuego que Ami era la víctima... Pero... ¿qué tal si algo le
había pasado de regreso al templo?... ¿Y si esa figura en azul era un enemigo
también?... Sin querer recordó los sueños que había tenido hacía algún tiempo
sobre una figura azulada que flotaba sobre el agua y la hacía bailar a su
antojo.
¿Y si la
persona de sus sueños y la figura encapuchada que les había salvado la vida era
la misma?... El asunto resultaba ser cada vez más confuso.
Un tono, dos
tonos, tres tonos... Y nadie contestaba...
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Ami llegó
barriéndose al templo cual beisbolista. El abuelo ni Yuuichiro se encontraban
en casa, seguramente habían salido. Escuchó el teléfono sonar y corrió para
contestar. Diana sólo volaba como cometa, pues iba colgada de la blusa de Ami,
fuertemente sujeta con sus garras.
La chica
genio recuperó algo de aire antes de levantar el auricular.
“Templo
Hikawa. Habla Mizuno” dijo, tratando de aparentar un tono de voz normal, pero
podía adivinarse cierta agitación en su respiración. Diana seguía sobre su
hombro y acercó una de sus orejas al auricular para escuchar la conversación.
“Ami-chan,
soy yo...” contestó Rei al otro lado de la línea. Puso un gesto grave al
escuchar cierto cansancio en su voz. Por otro lado, hizo hasta lo imposible
para no sonrojarse ante sus amigas al recordar el beso que se habían dado antes
de mandarla a casa.
“¡Rei-chan!”
exclamó Ami con alegría. Sus mejillas se tiñeron con un fino rubor, a la vez
que su corazón latía con fuerza inusitada al escuchar aquella grave y dulce
voz. “Qué bueno que estás bien.”
“Um... sí,
estoy bien... ¿Porqué tardaste en contestar?” le preguntó enseguida, como
queriendo asegurarse de algo. Las demás le miraban con cierta expectación.
“¿Uh?... Ah,
estaba en el baño, siento haberte hecho esperar,” mintió, con una pequeña gota
de sudor en una sien.
“Entiendo”
musitó con enorme alivio la guerrera de fuego. “Al rato vuelvo a casa, no te
preocupes.”
“Claro,
Rei-chan...” contestó alegremente, y enseguida se sonrojó con fuerza al
recordar el beso. “Yo... bueno... eh...”
“...” Rei no
pudo decir nada al escuchar el inconfundible tono apenado en su voz, se sonrojó
levemente. “Hablaremos cuando regrese... Adiós.”
“Adiós”
Colgaron. Rei
le devolvió su teléfono celular a Haruka y explicó que Ami había regresado con
bien al templo. En ese momento llegaron Luna y Artemis. Hacía varios días que
ninguno de los dos gatos hacía acto de presencia.
“Hola,
chicas” saludó Luna con su casual gesto serio. “Supimos que una persona con
capucha azul derrotó al enemigo”
“Pero no
crean que por eso ya estamos a salvo” agregó Artemis ante la sorprendida mirada
de las guerreras. “Setsuna se comunicó con nosotros y nos advirtió de algo: el
verdadero enemigo es esa persona de azul.”
“¡¿Qué?!”
exclamaron todas con sorpresa. Si era el enemigo, entonces ¿porqué les había
salvado la vida?...
Como leyendo
la pregunta que estaba en el aire, Luna retomó la palabra.
“El
encapuchado sólo era un enemigo casual... buscaba a ésta persona que les salvó,
por que no sólo le era una amenaza, sino que quiere encargarse personalmente de
ustedes. Nos confundimos con Ami Mizuno por que ella, al igual que muchas
personas, tiene una energía especial que viene de su corazón puro... es todo.”
Rei sintió un
inmenso alivio al escuchar eso, lo cual expresó con un silencioso suspiro.
“¿Y qué es lo
que quiere éste enemigo, Luna?” le preguntó Haruka, seria.
“Setsuna no
nos dijo, pero mientras lo averigua bien, habrá que desconfiar de esa
persona... ¿De acuerdo?” preguntó Luna finalmente y todas asintieron en total
acuerdo. Cos eso, se dio por terminada la junta y todas regresaron a lo que
estaban haciendo antes de la pelea.
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Diana y Ami
estaban en la habitación de la chica genio, la gatita le explicaba a Ami el por
qué no había estado con el resto de las senshi desde el principio...
“Usted nació
tiempo después que las demás y, por si eso fuera poco, en un lugar muy lejos de
Japón. Nunca se encontraron, y por eso usted no pudo descubrir sus poderes de
senshi sino hasta ahora que regresó.” Explicó Diana con porte serio.
“Pero...
¿Porqué no puedo presentarme ante las demás?” preguntó una extrañada Ami, “si
soy del equipo, lo mas natural es que me una a ellas cuanto antes... Empezando
por que me dijiste que un enemigo más fuerte se acerca.”
“Lo siento,
pero tengo órdenes de que aún no debe unirse a las demás... Por ahora, para las
senshi, usted es el enemigo más fuerte del que le hable... y que ellas también
esperan.”
“¡¿Yo?!”
exclamó con sorpresa, seguida de la pregunta obvia... “¿Porqué?”
“Por ahora no
puedo decir nada más... sólo asegúrese de que nadie, ni siquiera las personas
que viven con usted, se enteren de su identidad... Incluso yo debo permanecer
oculta, las senshi me conocen y todo se arruinaría si descubren que usted es
Sailor Mercury. Lo único que va a hacer desde ahora, será ganar más experiencia
en batalla peleando contra sujetos malos... si las senshi aparecen, tendrá que
pelear contra ellas. ¿Entendió?”
“Lo entiendo,
pero no logro asimilarlo...” murmuró con evidente desencanto, “pero supongo que
no tengo otra opción mas que seguir tus instrucciones, verdad?”
Diana sonrió
y asintió con su pequeña y peluda cabeza. De pronto, escucharon algunos pasos
dentro del templo... seguramente era Rei. Diana huyó por la ventana después de
prometer que estaría cerca de ella para ayudarla en cualquier cosa que
necesitara. Justo cuando la gatita desapareció de escena, una apurada Rei entró
a la habitación de Ami.
“Rei-chan...”
murmuró Ami al ver a la sacerdotisa. Se sonrojó al instante cuando la alta
chica se sentó junto a ella y le sonrió, ruborizándose también. “Me alegra que
hayas regresado con bien...”
Rei sólo
asintió, pero Ami no parecía querer escuchar sus explicaciones de por qué se
había ido de repente, al contrario, la sonrisa en su rostro sólo emanaba
contento de verla de nuevo. A decir verdad, Ami no creyó adecuado preguntarle
algo que creyó secreto, cuando ella tenía algo muy importante que esconder...
incluso de la persona de la que se había enamorado...
Sin saber
cómo, se tomaron de las manos y sólo miraban el suelo y de vez en cuando sus
ojos. Después del beso ya todo era obvio...
Rei se
inclinó hacia delante lentamente, de manera que no pareciera muy brusco su
movimiento. Ami captó lo que ella quería y también se inclinó. Cerraron los
ojos y sus labios se juntaron en un beso primero suave y ligero... para después
subir de intensidad y recostarse en el piso de la habitación para seguirse
besando y acariciando...
No fue
necesario decir nada... ya eran novias...
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XD... ¡Por
fin!... ¡Por fin puse la siguiente parte!... ^^;;; disculpen la tardanza...
sólo espero que les esté gustando la historia.
¡Ciao!
“¡Soy un
bebéeeeeeeee salseroooooooooooo!” (No me escuchen cantar por Dios...)