Parte 1

 

 

 

Una mujer algo madura vestida de bata blanca, se encontraba en la dirección del hospital en espera de su jefe, que la había citado con carácter de urgente. Era Yukari Mizuno, una de las mejores doctoras extranjeras en toda Alemania. El director llegó, se veía contento, pero triste a la vez.

"Dra. Mizuno, estoy muy feliz de comunicarle que, en la universidad, han aceptado su tesis sobre las nuevas técnicas quirúrgicas con láser, le han dado una beca para investigación en la universidad" informó el director, felicitándola por su logró.

La mujer se alegró de inmediato, pero su gestó no tardó en tornarse preocupado. "Sr. Director, estoy muy feliz, pero..."

"Lo sé, se trata de Ami..." completó el hombre. A eso se debía su preocupación. "La universidad no contempla que usted lleve a su hija" explicó, serio. "Pero no puede desaprovechar ésta oportunidad, es lo que ha estado buscando desde que llegó aquí"

Ella permaneció en silencio, tratando de acomodar sus pensamientos. "Es verdad"

"Le sugiero que busque con quién dejarla una temporada, por que no creo que quiera rechazar la beca" dijo el director en un suspiro. "Piense en eso, Yukari, y después me dice su decisión. Tómese el día y vaya con su hija, hable con ella"

"Gracias" fue lo único que dijo y se retiró en silencio.

Manejó hasta su casa, pensando en cómo reaccionaría Ami con la noticia. Al llegar, la encontró con su profesora particular tomando clase. Ami no asistía a la escuela publica por la sencilla razón de ser una chica prodigio, y tampoco a una privada por tener ciertos problemas de autismo y una timidez enorme. Era una joven dulce y tranquila, pero ante la gente solía comportarse cerrada. No podía dejarla con cualquiera.

La profesora se despidió y madre e hija se quedaron solas.

"Mamá, qué bueno que llegaste temprano" exclamó Ami, abrazándose a su madre. Ésta le recibió cálidamente y le acarició su cabello. "¿Te dieron el día libre?" Sus ojos se encontraron con los de su madre, pero estos reflejaban cierta preocupación. "¿Qué pasa, mamá?"

"Ami, me dieron la beca de investigación en la universidad" dijo, seria.

"¡Qué bueno!" volvió a exclamar, contenta, pero el gesto de su madre en cierta forma la asustó. "¿Porqué estás así?"

Yukari soltó algunas lágrimas y la abrazó con fuerza. "No la aceptaré" dijo con su voz quebrada.

"¿Porqué?" preguntó, sorprendida.

"Por que no podré llevarte ésta vez, la universidad no me lo permitió" explicó entre lágrimas. Por su posición, no pudo ver el primer gesto de Ami, pero más o menos se lo pudo imaginar... no quería dejarla con cualquier persona, había hecho buenas amistades entre sus colegas del hospital, pero, por lo mismo de su profesión, no podrían cuidar a Ami...

"Mamá, por favor, acéptala" dijo Ami con suavidad, su voz no denotaba mas que alegría. De nuevo sus ojos se encontraron, pero la joven parecía feliz, contrario al lloroso gesto de la madre. "Ese ha sido tu sueño, no puedes abandonarlo"

"Ami..." su tono de voz claramente indicaba lo sorprendida que estaba de esa reacción.

"Puedes dejarme con quien quieras, prometo que me portaré bien" dijo con una enorme sonrisa "Pero, por favor, no quiero saber que, por mí, abandonaste tu sueño"

Casi de inmediato, Yukari le devolvió la sonrisa y volvió a abrazarla.

"Ami, gracias" dijo a su oído. De pronto, algo le vino a la mente... una familia que conocía en Japón y con la que podría contar... "Ami, ¿te gustaría estar en Japón una temporada?"

"¿Japón?" preguntó, sorprendida. Dejaron Japón después de que sus padres de divorciaran. No recordaba mucho de su país natal... así que, ¿porqué no?... Sonrió a su madre. "Sí, sí quiero ir"

"Sé que estarás en buenas manos, Ami"

Yukari recordaba a un viejo amigo suyo, un sacerdote sintoísta ya entrado en años que conocía desde su niñez. Sí podía confiarle a él a su pequeña Ami, además, sabía por cartas y esporádicas llamadas telefónicas, que tenía una nieta más o menos de la misma edad que su hija... esa era una buena oportunidad para que Ami comenzara a hacer amistades.

Un par de días después, Yukari se puso en contacto con el sacerdote, contándole la situación y preguntándole si podía hacerse cargo de Ami por una temporada. Se alegró al recibir un sí por respuesta.

Días antes de dejarla en el aeropuerto, Ami parecía entusiasmada por la beca de su madre, pero en realidad, se sentía terriblemente triste y asustada por separarse de ella; no quiso demostrarlo, pues sabía que su madre había esperado años enteros por una oportunidad así, y no quería ser un estorbo. Hizo un esfuerzo sobrehumano para ocultar su tristeza y animar a su madre los últimos días que estuvieron juntas.

Ya en el aeropuerto, Ami se negó a llorar durante la despedida, a pesar de que el nudo en su garganta la estaba matando de asfixia. Incluso en el avión no quiso desahogarse, pues la presencia de tanta gente la cohibió. Ella no recordaba mucho a ese sacerdote del que su madre le habló, sólo deseaba volver a verla lo más pronto posible.

"Mami" fue lo único que pudo susurrar durante el vuelo.

 

 

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Konnichiwa, Minna-san: es la primera vez que me comunico de ésta forma... y es divertida... puedo escribir cualquier tarugada que se me ocurra... ^_^... y la primera es... ¿les gusta lo que acabo de escribir?, ¿me odian?, ¿desean enviarme a la hoguera?... mi correo está a su entera disposición, así que, ¡a mandar imágenes hentai y virus!... (lo último es broma, pero sí acepto imágenes hentai... H_H)

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