EPÍLOGO

 

 

 

 

Sailor Mars se encontraba sentada en el hermoso jardín trasero del Palacio de Cristal... era una suerte que ese lugar aún estuviera intacto ante el ataque enemigo. Cualquiera podía entrar al jardín real y llenarse de la paz que una belleza como aquella era capaz de dar.

 

Esperaba a alguien en particular. Había hecho una cita con alguien, de quien había quedado prendada desde que le vio por primera vez. Se trataba de la senshi de Mercurio, que hacía muy poco tiempo había sido encontrada entre los ciudadanos de Tokio de Cristal. La encontraron en buen tiempo, pues, en una situación critica como esa, qué mejor que todo el equipo estuviera junto.

 

Sailor Mercury, conocida como Ami Mizuno, era una joven doctora que atendía a la población herida después de los ataques, al igual que muchos otros doctores voluntarios. Su único poder era su conocimiento y dedicación... era más que suficiente. Cierta ocasión, el enemigo atacó el hospital donde laboraba ese grupo de doctores. Fue justo en ese momento que, asustada y desesperada por el ataque, la joven doctora despertó sus poderes para evitar que el enemigo destruyera el hospital.

 

Ante la explosión del poder, el resto de las senshi reaccionaron y fueron a buscar el foco de aquella energía.

 

Por fin habían encontrado a la senshi faltante... Sailor Mercury...

 

Comenzó a practicar sus poderes, pero, por falta de tiempo y por culpa de los ataques, no avanzaba lo suficientemente rápido. Alguien comentó que, de haberla encontrado en el siglo XX, entonces podría estar a la par del resto de las senshi en cuanto a habilidades. La misma Mercury decidió que Setsuna les ayudara a arreglar ese detalle en el pasado y, con eso, ser de más ayuda en la pelea. Sin embargo, no debían cambiar del todo las cosas y quiso que su yo del pasado tuviera un entrenamiento intensivo con ayuda del resto del equipo. Pero, no debía interrumpir sus estudios y preparación en Alemania, ya que también eran de gran ayuda.

 

Mientras todo eso pasaba, desde poco antes que Mercury tomara tal decisión, ésta llevaba una curiosa amistad con Mars... Rei se encargaba de ayudarle a entrenar con sus recién descubiertos poderes y, en cuestión de poco tiempo, despertó en ésta un cálido sentimiento... había atracción...

 

Hacía un par de días, Rei le había declarado su amor a Ami... y ésta pareció feliz de saberlo, pues le confesó lo mismo.

 

Pronto, Ami no tardó en unirse a ella en el hermoso jardín del palacio.

 

“Lamento la tardanza... estaba revisando los sistemas de seguridad” se disculpó Mercury, sentándose a su lado.

 

“Tranquila, no llevo prisa...” bromeó Mars, guiñándole un ojo y, enseguida, dándole un beso muy ligero en los labios. “¿Crees que, en el pasado, también nos enamoremos como ahora?”

 

“No lo dudo” contestó Mercury con una sonrisa.

 

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