El espejo de Neptuno.

La Unión.

 

 

No podía creerlo, los grilletes estaban rotos, las cadenas congeladas, al igual que la puerta... Había dejado un camino de sangre, que desaparecía a mitad de la estancia principal... De nuevo se había recuperado...

- Esto no puede ser – murmuró Venus por milésima vez en la tarde, mientras Marte curaba a Júpiter de sus heridas – Primero la espada, y ahora Mercurio... ¿Qué vamos a hacer?

- Si quieres, puedo retarla de nuevo.

- ¿Para que te deje como a Júpiter?... Olvídalo.

- Entonces de ti depende que recuperemos a la Prometida y le quitemos la espada a Urano – dijo Júpiter, que aún no se recuperaba emocionalmente de su derrota.

- Déjenmelo todo a mí... yo me encargaré de Urano...

En tanto, Haruka y Michiru se encontraban sentadas en la orilla del lago, contemplando el cielo. Acababan de dejar a Ami dormida.

Su sorpresa había sido mayúscula al encontrar a Ami en la cabaña, ilesa, pero con un gesto aterrado y ausente en el rostro. Michiru la abrazó en cuanto la vio, Ami pareció calmarse con eso, pues lloró silenciosamente en el regazo de su hermana... seguramente había pasado por una horrible experiencia en manos de aquellas sádicas. Haruka se limitó a acariciarle el cabello y susurrarle palabras tiernas al oído. Ami no les dijo nada, sólo se quedó dormida. Estaba débil, pero viva, que era lo que importaba.

Michiru recargó su cabeza en el hombro de Haruka, ésta pasó su brazo por los hombros de Michiru y le dio otro beso en la frente.

- Ni siquiera quiero saber qué le hicieron – dijo Michiru en voz baja.

- No te preocupes, sólo queda Venus, también la venceré...

- Por favor, ten cuidado, Venus es muy poderosa.

- ¿Qué puede hacer?

- Entra en contacto con el corazón de su contrincante y puede manipularlo física o emocionalmente, es un ataque terrible... Si no mata a su enemigo deteniendo su corazón, lo vuelve loco al revivir experiencias que estaban escondidas u olvidadas; después los ataca con una técnica normal. Venus no es como los otras.

- Ni las otras eran como Venus... la venceré, no te preocupes.

- ¡No la tomes a la ligera! – le riñó, molesta, soltándose del abrazo.

Haruka guardó silencio y miró fijamente a Michiru. Tenía el mismo gesto como la primera vez que se conocieron, cuando le dijo que no interfiriera en sus asuntos.

- Venus fue la que le hizo más daño a Ami... – murmuró Michiru, soltando algunas lágrimas – si te hace lo mismo a ti...

- Michiru...

- ¡No la tomes a la ligera!... ¡si algo malo te pasa, no sé que voy a hacer!...

Michiru siguió llorando, Haruka quiso acercársele, pero ella se adelantó y la abrazó con fuerza. Haruka sintió que su corazón latía rápidamente, mientras el alma se le partía de verla llorar con tanta amargura.

- ¡Tonta! – le gritó desde su pecho - ¡No quiero perderte, no quiero!... ¡Entiéndelo!... ¡Venus puede matarte!

- Perdóname... no quise preocuparte– le susurró, volviéndola a abrazar – Tendré cuidado con Venus, lo prometo.

- Haruka...

Michiru levantó su rostro, aún bañado en lágrimas, y miró a Haruka directo a los ojos. Aquellos ojos le provocaban fascinación, paz, tranquilidad... Haruka... Desde la primera vez que la vio, sintió que ella era parte importante de su vida, pero había descubierto, que ella era su vida misma... No quería perderla... No podía perderla... Cerró los ojos, acercándose al rostro de Haruka...

Haruka captó el mensaje y también cerró los ojos, tomó a Michiru por las mejillas y se unieron en un urgente, suave y a la vez dulce beso... Sentían como si antes ya hubieran hecho eso, unir sus labios y acariciarse el rostro con ternura... Ya no había nada que ocultarse...

Se amaban, incluso desde antes de conocerse...

Poco a poco se separaron, más no dejaban de mirarse. Ya sabían qué decirse, así que cualquier otra palabra estaba de más...

- Te amo... – susurró Haruka, sin soltarle el rostro.

- Yo también te amo...

Eso era todo.

Volvieron a besarse, ésta vez con más pasión. De pronto, Michiru sintió un extraño calor en su pecho, se separó de Haruka y ambas vieron lo que ocurría con el cuerpo de Michiru. Una cálida luz salió de su pecho y flotó entre ambas, tomando la forma de un espejo.

- ¿Qué es eso? – preguntó Haruka, sorprendida.

- Un espejo...

Michiru estaba sin habla... Así que eso debía suceder en la unión... ¿La unión?... Rayos... ¡Ella y Haruka se habían unido!... Pero... ¿Qué seguía?... Se supone que la dichosa revolución del mundo iba a suceder después de que la Prometida y una elegida se unieran...

Ami, que había visto todo desde la ventana, también estaba sorprendida... Estaba contenta de que Michiru y Haruka se amaran, pero también estaba asombrada por lo que había visto después del beso... Así que eso era, un espejo. El cuarto fragmento del cristal era el espejo...

No necesitó adivinar lo que tenían que hacer para terminar con ese asunto...

Debían colocar el espejo y la espada en el altar. Si lograban la famosa revolución del mundo, el Consorcio y los duelos se acabarían para siempre; no sabía con exactitud lo que ocurriría después, pero debía decirles todo.

Las vio besarse de nuevo y sonrió. Decidió acostarse para descansar otro rato. Aún se paseaba por su mente lo que el Consorcio le había hecho, ahora sólo parecía un mal sueño, y cómo deseaba que eso fuera, pero seguía ahí. Marte la había quemado hasta cansarse y Júpiter la utilizó como costal de arena... todo lo toleró... Pero Venus le causó un daño del que jamás se recuperaría... Jamás...

- Michiru no es tu hermana, fuiste encontrada en Mercurio por las personas que conociste como tus padres... Michiru no es tu verdadera hermana... y ella lo sabe, pero jamás te lo ha dicho...

Aún no podía quitarse esas palabras de la cabeza. Claro, eso no quería decir que había perdido su cariño por Michiru, pero fue un golpe muy fuerte a su corazón. Sólo se sentía un poco triste por todos esos años que su ‘familia’ le había mentido.

Decidió olvidarse del asunto, para concentrarse en lo que debían hacer a partir de ese momento...

 

 

CONTINUARÁ...

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