Parte 4

 

 

Sailor Mars por fin había acorralado al vampiro contra una formación rocosa. No tenía ninguna forma de escapar. En un intento casi desesperado, Ami invocó la "Niebla de Mercurio", pero Rei evitó congelarse usando un aura de fuego.

- Ríndete, ya no puedes escapar.

La joven trató de saltar a las rocas, pero Mars la pescó de un tobillo y la tiró contra el suelo. Para evitar que volviera a escabullirse, la chica de fuego se colocó sobre Ami, quien estaba boca abajo, sin moverse. Se acercó a su oído y le susurró un par de amenazas al demonio, a la vez que, a propósito, aumentaba la temperatura de su cuerpo de forma considerable.

- Sé que me escuchas... ¿Por qué no hablas, maldito?

- Guerrera de fuego- dijo, por fin- Si me matas, matarás a tu amiga.

- Lo sé... pero, si con eso salvo su alma, no importa que tenga que quitarle la vida.

- No sabes lo que dices. Se ve que no le tienes ningún afecto, ya que no dudarás en matarla.

- No digas tonterías. Ella es lo más importante que tengo.

- ¿Y qué hay de tu princesa y tus amigas?. ¿Acaso no te importan?

- ¡Ellas son otra cosa!... ¡Lo que me interesa es sacarte de su cuerpo!

Unas muecas de dolor se dibujaron en el rostro del vampiro, cosa que Rei notó de inmediato.

- Vaya, ¿no te gusta el fuego?

Entonces, la joven hizo que su temperatura subiera aún más, casi hasta volverse una brasa al rojo vivo. En ese momento, un grito de su víctima antecedió la huida del vampiro, dejando solo a la verdadera Ami en su lugar.

- ¡Ami!. ¿Eres tú?- exclamó Rei, poniendo a la chica boca arriba.- Despierta.

- ¿Rei?

La guerrera del agua pronto recuperó la consciencia y reconoció a su amiga.

- Rei...

- ¿Estas bien?

La joven asintió, resolviendo en su mente que ella ya sabía todo. Se miraron durante unos segundos, sin decir palabra alguna. La chica de fuego solo atinó a darle un beso en la frente y abrazarla con fuerza. Ami, un poco triste, correspondió el gesto con cierta debilidad.

- Eres una tonta, no sabes lo preocupada que me tenías.

- Lo siento...

- No es suficiente conque te disculpes.

La azulada joven, un poco extrañada, soltó a Rei y le miró, confusa.

- Déjame entrar en tu mente, yo puedo matar al vampiro.

- Rei...

- Yo soy la única que puede con él. Mi fuego puede con él.

- De acuerdo... y, perdóname por causarte tantos problemas.

- Una disculpa no basta... ya te lo dije.

Sorprendida, Ami vio como Rei se acercaba a su rostro lentamente, y le daba un dulce y cálido beso en los labios. No reaccionó, a la vez que ella aumentaba la intensidad del contacto. Por su parte, Rei se dio cuenta de lo que estaba haciendo, pero era demasiado tarde para retractarse. Al ver que Ami no correspondía ni rechazaba el beso, comenzó a preocuparse. Por fin rompió el contacto, pero ella aún no reaccionaba, sólo la miraba fijamente.

- Ami, yo... yo no...

- ¿Porqué hiciste eso?- le preguntó, molesta, pero Rei explotó ante el reproche.

- ¡Tonta!... ¿Acaso no sabes lo mucho que te amo?

Por fin. Por fin se lo había confesado. Ami estaba sorprendida, jamás se hubiera esperado algo así, menos de Rei. Aunque no podía negar que, en el fondo, ese beso le gustó; le había devuelto el calor, perdido lo que pareció una eternidad, y le había dado cierta paz a su alma. Pero, su lado racional le decía que aquello estuvo mal, que no era correcto. La confusión la invadía por completo.

En tanto, Rei estaba asustada, de sí misma y de la reacción de Ami. La había confesado sus sentimientos sin querer. Temía que, no sólo no habría correspondencia a su amor, si no que, además, perdería lo único que tenía de ella: su amistad. Pero lo hecho, hecho estaba; y no había marcha atrás.

Ambas seguían recostadas en suelo, Rei encima de Ami, sin moverse, sólo mirándose fijamente.

- Olvida lo que hice- dijo Rei, de forma fría y cortante- Lo que importa es que saquemos al vampiro de tu cuerpo.

- Si vas a matarme, hazlo- respondió Ami con seriedad, como si no hubiera ocurrido nada.

- No voy a matarte.

-¿Quieres decir que el vampiro es sólo un parásito?

- Sí. Y mi poder es lo único que puede acabar con él.

- ¿Y cómo piensas hacer eso?

Las protegidas de Marte y Mercurio se mostraban molestas, pero, en realidad ocultaban la secreta felicidad provocada por ese beso, y tristeza por la frialdad que se mostraban mutuamente. Estaban confundidas, y esa confusión sólo se acentuaba aún más con su dificultad para hablar de sus sentimientos.

Sin responder la última pregunta de Ami, Rei la abrazó con cierta brusquedad y unió sus frentes, en los cuales brillaron los signos de sus respectivos planetas. Rei tenía los ojos cerrados, Ami la imitó al sentir una oleada de calor entrando a su cuerpo.

La protegida de Marte se veía a sí misma en un cristalino universo de agua y hielo. Era un lugar hermoso, tranquilo, sutil. Se encontraba en el corazón de Ami, de eso no había duda. Pero, casi al fondo de ese paraíso azul, era claramente visible una negra niebla que destilaba la energía maligna del vampiro. Rei se acercó al punto negro y, justo ahí, descubrió al vampiro, dormido en un ataúd de hielo. Concentrándose, hizo aparecer una flecha y un arco de fuego.

- Ahora sí, maldito, vas a morir- murmuró, apuntando su saeta al pecho del vampiro; él cual ni siquiera se había percatado de la presencia de la guerrera.

Por otro lado, Ami se encontraba en lo que parecía el interior de un volcán. La calidez era extraordinaria, casi sobrenatural. No podía creer que ese era el interior de Rei. No le costó trabajo saber lo que sucedía: Rei había cambiado sus almas de lugar para poder enfrentarse con el vampiro sin poner en riesgo su vida, además, Rei tenía todas las de ganar contra el vampiro.

- En verdad debe amarme, para entrar con esa facilidad a mi corazón- razonó la joven, dejándose abrazar por las llamas- Pero no creó que pueda corresponder sus sentimientos, no es correcto... Estoy confundida.

El fuego seguía envolviéndola, y poco a poco quemó todas las dudas que tenía en su cabeza. Sonrió al darse cuenta de algo importante.

- Me equivoqué. Cuando amas a una persona, ésta tiene acceso a tu corazón, no tiene que pedir permiso para pasar.

En ese momento se sintió muy bien y se dejó envolver por las llamas.

- Rei... gracias por dejarme entrar.

No sabía con exactitud lo que ocurría en su corazón, pero estaba segura de que Rei tenía todo bajo control. Y no se equivocaba, así era.

Todas pudieron sentir el aura de Rei en todo su esplendor conforme se acercaban a ese frío lugar del bosque. Usagui preparó su cristal de plata al ver, a lo lejos, a Ami y a Rei tiradas al pie de unas rocas, sin moverse.

- ¡Ami!... ¡Rei!

La protegida de Marte escuchó el grito de su princesa, cosa que la distrajo instantes antes de dispararle al vampiro. Molesta, sintió cómo aquel grito la sacaba del corazón de Ami. Recuperó la consciencia antes de que ellas llegaran. Ahora sí estaba furiosa, ya que, un segundo más y hubiera matado al vampiro. Se puso de pie y encaró a las recién llagadas con los ojos encendidos y la mirada torva.

- ¡Rei!- exclamaron sus amigas, contentas; pero la chica de fuego las recibió de forma violenta.

- ¡Son unas tontas!- les gritó- ¡Han echado todo a perder!

- ¿De qué hablas?- preguntó Jupiter, confundida.

- ¡Estaba a punto de terminar con todo esto, y ustedes tenían que interrumpirme!

- ¿Ibas a matar a Ami?- intervino Uranus.

- ¡No!

En ese momento, Venus notó algo y detuvo la discusión entre Mars y las chicas.

- ¿Dónde está Ami?

Todas voltearon, al mismo tiempo, al lugar donde Ami estuvo acostada, pero ya no se encontraba. Se pusieron en guardia, temiendo lo peor. La niebla volvió a aparecer, y Ami entre ella, pero con sus ojos en blanco.

- Gracias a ustedes sigo vivo- dijo el vampiro con la voz de Ami- Como pago a ese favor, les daré una muerte rápida y sin dolor.

Dicho esto, la niebla se arremolinó alrededor de Ami y, al desaparecer, sólo quedaba el vampiro. A las demás les costaba trabajo moverse, el frío comenzaba a congelar sus cuerpos. Rei intentó atacarla pero, con un veloz movimiento, el vampiro la golpeó y la mandó a volar contra un árbol, dejándola inconsciente.

- Ya no tengo que huir de ti, guerrera de fuego, ya puedo usar todos los poderes y habilidades de ésta chica. Por fin tengo acceso a su cerebro y, debo decirles, que han desperdiciado a ésta guerrera. Es todo un genio, puede hacer más de lo que ustedes le permiten. Déjenme mostrarles las verdaderas habilidades de su amiga.

Sin perder un segundo, Uranus se lanzó sobre el vampiro, espada en mano, y le soltó un certero golpe pero, cuando la afilada hoja entro en contacto con él, su cuerpo se volvió agua y la espada le atravesó sin hacer daño.

- ¡Maremoto de Neptuno!

El ataque dio de lleno en el blanco, pero sólo se hizo un revoltijo de agua que cayó al pasto y desapareció.

- ¡Maldición!

- ¿Dónde está?

Jupiter y Venus cubrieron con sus cuerpos a sus futuros reyes. Plut se colocó frente a ellas y Uranus y Neptune se prepararon para el contraataque del vampiro. Rei seguía inconsciente al pie del árbol.

- ¿Cómo es posible que Ami tenga estos poderes?- se preguntó Venus.

- En el Milenio de Plata, ella era una guerrera muy fuerte, tanto, que la reina se asustó de tal potencial y selló todo su poder ofensivo, dejándole solo el defensivo- explicó Plut lo más rápido que pudo.

- ¿Quieres decir que el vampiro rompió el sello?- le cuestionó Jupiter.

- Eso me temo.

Todas comenzaban a desesperarse ante la ausencia del vampiro, pero sabían que seguía ahí. De repente, un manto de agua surgió del suelo y envolvió a Uranus y Neptune, haciéndolas desaparecer.

- ¡Chicas!- gritó Sailor Moon, asustada, y tratando de ayudarlas.

- ¡No se mueva, princesa!- le advirtió Plut- Pueden arreglárselas solas.

- Pero...

- ¡No se separe de ellas!... Iré a ver a Rei.

Por su parte, Uranus y Neptune se hallaban en lo que parecía el fondo de un lago. El agua que las rodeaba estaba casi al punto de congelación, además de que no tardarían en ahogarse. A pesar de la fría temperatura, trataron de nadar a la superficie, pero alguien se les atravesó. El vampiro. Una macabra sonrisa antecedió su ataque contra las guerreras.

- Está bien, sólo tiene un par de heridas, nada grave- dijo Plut, para tranquilidad de todos.

- ¿Qué es eso?- preguntó Venus, nerviosa, señalando algo en el suelo.

Cristalina agua, ligeramente enrojecida, comenzó a brotar de entre la hierba hasta formar un charco no muy grande. Un burbujeo alborotó el agua y, después, un violento chorro lanzó al aire los malheridos cuerpos de Uranus y Neptune, entre agua ensangrentada y estacas de hielo. Ambas fueron a aterrizar cerca de Rei.

- ¡Haruka, Michiru!

El vampiro hizo acto de aparición frente a ellas.

- Así que éste es el poder que su antigua reina selló... Es todo un desperdicio de talento.

- ¡Voy a matarte!- amenazó Plut, encarando al vampiro.

- Sailor Plut, la guerrera del tiempo...

- ¿Cómo sabes quién soy?

- Digamos que me estoy apoderando de éste cuerpo, y de todos sus conocimientos y recuerdos. Es cuestión de tiempo para que me deshaga de tan débil alma.

- ¿Y quién dijo que voy a dejarte hacer tal cosa?... Grito Mortal...

- ¡Movimiento de espejo!

Un escudo de agua absorbió el ataque de Setsuna y desapareció, solo para reaparecer detrás de ésta y devolvérselo.

- ¡Setsuna!- gritó Sailor Moon, aterrada.

- Cuatro, y faltan cuatro...

Venus y Jupiter se enfadaron y decidieron atacar.

- No me importa que estés en el cuerpo de Ami- exclamó Makoto- ¡Igualmente acabaré contigo!

- ¡Mamoru, por favor, protege a Usagui!- le pidió Mina- Te la encargamos.

Sailor Moon se quedó sin habla al ver que sus últimas guerreras se lanzaban contra el vampiro, quien parecía muy confiado.

- ¡Ataque de hojas de roble de Júpiter!

- ¡Beso de amor y belleza de Venus!

- ¡Rapsodia acuática de Mercurio!

Los tres ataques chocaron, provocando un gran estruendo y una polvareda que impedía ver a las contendientes. Cuando, por fin, se disperso la nube de polvo, la pareja descubrió que todas seguían en pie.

- No nos tomarás por sorpresa- dijo Jupiter con una sonrisa.

- Dudo mucho que nos venzas en una pelea cuerpo a cuerpo- le siguió Mina, igualmente confiada.

- ¿Ah, no?

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