Parte 3

 

 

Uranus logró liberarse de aquello que la sujetaba, lanzándolo por los aires. Aquello se puso de pie, mostrando su verdadera identidad.

- Ami... –dijeron las dos al mismo, sorprendidas por la extraña transformación de la joven.

Ella no articuló palabra alguna, solo camino hacía sus compañeras, mostrando, de paso, sus colmillos y su nuevo traje manchado de sangre de las víctimas. Ami destilaba una enorme energía maligna, cosa que alarmó a la pareja.

- ¡Ami, reacciona, debes controlarte!- le gritó Michiru.

- Rayos- murmuró Haruka mientras, a escondidas, aparecía su espada.

La protegida de Mercurio se lanzó contra la guerrera de los mares, dispuesta a hacerle lo mismo que a esos pobres chicos; pero, con un veloz movimiento, Haruka logró golpear a Ami en la nuca con la empuñadura de su espada.

- ¡Maremoto de Neptuno!

- ¡Tierra, tiembla!

Ambos golpes dieron en el blanco. Al instante, el frío y la niebla desaparecieron, al igual que la transformación de Ami, que quedó tirada contra una pared. Después de librarse del hielo que las aprisionaba, fueron a ver a su amiga, pero, como ésta no mostraba ningún signo vital, no sabían si estaba viva o muerta.

- ¿Crees que ella...

- No lo sé.

Para su alivio, Ami abrió los ojos con dificultad y alcanzó a reconocer a sus amigas. Logró mencionarlas antes de desmayarse.

- Regresemos a casa- dijo Uranus, cargando a Ami.

- ¿Y ellos?

- Ya están muertos y, en ese estado, dudo mucho que se transformen en vampiros. Vámonos...

La pareja abandonó el lugar a toda velocidad, esperando que no se armara mucho escándalo cuando alguien encontrara los cadáveres.

- Dices que las atacó.

- Así es, Setsuna, ni siquiera nos reconoció. Sin mencionar cómo dejó a esos pobres diablos.

- O sea que sí es peligrosa para las chicas.

- Me temo que debemos tomar una decisión... ya ha matado a tres personas, y podrían ser más.

Las guerreras de Neptuno y Plutón se quedaron calladas, entendiendo a la perfección lo que Haruka quería decir con sus palabras.

- Si van a matarme, háganlo ahora. Ya no puedo soportarlo- dijo Ami, saliendo del dormitorio donde estuvo acostada.

- Ami...

- No quiero volver a matar, no quiero lastimarlas...

La guerrera del agua y el hielo comenzó a llorar, pero ésta vez de coraje, por no poder controlar al vampiro que se alojaba dentro de su cuerpo.

- Por favor, háganlo... ayúdenme.

Haruka dio un paso al frente.

- Lo haré.

La varonil chica se acercó a Ami y la abrazó con gentileza, dejando que su cabeza descansara en su pecho. Con discreción apareció su espada.

- Lo haré, no te preocupes... estarás bien.

Le dio un beso en la frente y empuñó su espada contra la espalda de Ami, a la altura del corazón; mientras seguía abrazándola con firmeza. Sintió como la chica se aferraba con fuerza a su cintura y soltaba un suspiro. Cerró los ojos, al igual que Setsuna y Michiru, y le clavó la espada lo más rápido que pudo, percibiendo que Ami le apretó por unos instantes, para después perder toda su fuerza y desfallecer. Haruka evitó que se cayera al suelo.

- Ahora estarás bien...

En ese momento, algo empezó a ocurrir dentro del cuerpo de Ami.

Ya había amanecido, Usagui y las chicas volvieron a separarse para buscar a su amiga. Ésta vez, Mamoru se unió a la búsqueda. Él y Usagui fueron al centro, Makoto y Minako a las afueras y Rei a casa de las guerreras exteriores a pedirles ayuda.

Tocó el timbre, pero tardaban mucho en abrirle la puerta. Pensó que tal vez no habría nadie, aunque el deportivo de Haruka estacionado enfrente le indicó que no. Entonces, sintió que el aura oscura que anteriormente había percibido en el dormitorio de Ami, ahora se encontraba en esa casa. No podía equivocarse, ella estaba ahí. Se abrió paso con una patada y entró al recibidor, pero no encontró a nadie. Recorrió la casa con suma precaución y, por fin, halló algo: a Haruka, Michiru y Setsuna, tiradas, inconscientes, en el suelo de una habitación muy desordenada.

- Oh, por Dios...

De inmediato se apresuró a socorrerlas. Sólo estaban desmayadas y no tenían marcas de lucha en ningún lado. Lo único que se percibía a primera instancia era frío. Demasiado frío.

Logró despertarlas unos minutos después.

- ¿Qué fue lo que pasó?

- Es una historia muy larga- murmuró Haruka un poco molesta.

- ¿Ami estuvo aquí?

Tardaron en contestarle, cosa que no puso muy contenta a Rei.

- ¿¡Dónde está?!- preguntó, ésta vez enojada.

Michiru le contó a Rei lo que, en realidad, tenía Ami. Era un vampiro. La chica de fuego no podía creer lo que escuchaba, pero recordó lo que había pasado unas noches antes y se convenció. Aquel vampiro había mordido a Ami. Se sintió terrible al oír que ella asesinó a tres personas. ¡Maldición! ¿Cómo es que no lo notó antes?... La palidez, el frío, la falta de apetito, el aura que flotaba en su dormitorio...

- Lo peor de todo- dijo Setsuna- es que su naturaleza guerrera se mezcló con la del vampiro y creó un ser indestructible y muy poderoso. Puede usar sus ataques de Sailor Mercury al transformarse, soporta el sol y... no podemos matarla... es decir, no puede morir.

- ¿Qué?... ¿Cómo que no puede morir?

- El vampiro tiene vida eterna, nosotras la capacidad de revivir. Al mezclarse ambas cualidades resulta un ser inmortal.

- ¿Y cómo saben eso?

- Nos pidió que la matáramos y...

Rei se petrificó de pavor al oír que Haruka había usado su espada en Ami.

- Pero su cuerpo la rechazó- explicó la protegida de Urano- La espada salió como si alguien la hubiera empujado desde dentro. La herida se cerró casi de inmediato y acabó por transformarse en vampiro frente a nosotras.

- Invocó la niebla de Mercurio- prosiguió Michiru- Pero, ésta era más potente de lo normal. Nuestros cuerpos se congelaron al instante. Ahí fue donde perdimos el conocimiento.

- No sabemos dónde pueda estar.

- Y mi espejo no puede percibir su presencia.

Las cuatro se quedaron calladas unos segundos.

- ¿Cómo vamos a explicarles esto a las demás?- se preguntó Rei en voz baja.

- Debemos hacerlo, Ami puede lastimarlas- dijo Haruka, sombría.

- ¡No! ¡Ella no haría eso!- alegó Rei, visiblemente molesta.

- ¡Lo hará!... ¡No dudó un segundo en atacarnos la otra vez!... ¡¿Qué te hace pensar que va a reconocer a las chicas?!

- ¡¿Y cómo es que no les hizo nada cuando estaban inconscientes!?... ¡Pudo haberlas matado, y no lo hizo!

Ambas guerreras se encararon, furiosas. Daban la impresión de que iban a explotar de un momento a otro. Segundos después, Rei dio media vuelta y se encaminó a la salida.

- ¿¡Adónde crees que vas!?- le gritó Haruka, yendo tras ella.

- Ami no va a lastimar a nadie, por que yo no la voy a dejar- contestó, sin detenerse ni voltear.

- ¡Rei!

- Ustedes díganle a Usagui y las demás lo que sucede.

Azotó la puerta al salir. Haruka se mostraba enojada, y sus compañeras preocupadas. Lo cierto es que debían informar a la princesa de la situación. La guerrera del viento tomó las llaves de su auto e indicó a Michiru y Setsuna que la siguieran.

- Vamos con la princesa, no debe estar muy lejos de aquí.

Usagui y Mamoru se habían reunido con Mina y Mako en el parque. La única que aún no llegaba era Rei. Mina intentó llamarla por el comunicador, pero no contestaba.

- Hemos buscado en todos lados- suspiro Makoto.

- Vamos a encontrarla, estoy segura- dijo Usagui, tratando de levantar el ánimo de sus compañeras- No hay que rendirnos.

- ¡Tienes razón, vamos!- exclamó Minako, dando media vuelta.

Pero vio que un auto amarillo se acercaba a ellas. Eran Haruka y las otras.

- ¡Qué bueno que han venido!- sonrió Usagui- Seguramente Rei ya les explicó todo. ¡Vamos a buscar a Ami, su mamá está muy...

- Usagui, tenemos que decirles algo muy importante- le interrumpió Haruka.

- Deben ser fuertes, por que esto va a ser muy duro- siguió Michiru.

- ¿Se trata de Ami?- les preguntó Mamoru.

El trío asintió y Setsuna comenzó a explicarles la situación. Nadie se esperaba eso...

Rei corría sin parar, guiada por su instinto. La presencia que seguía obviamente no era de Ami, pero si del vampiro; y si lo encontraba a él, la encontraría a ella. No podía imaginarse a su amiga como un demonio asesino, no podía creer que hubiera atacado a sus amigas, ni tampoco que haya matado a esas tres personas. Simplemente no podía creerlo.

- Rayos... Ami... ¿Dónde estás?... ¿Por qué demonios me preocupas tanto?

No sabía con exactitud desde cuándo sentía esa atracción por la guerrera del agua. Ni siquiera sabía si era correcto sentir aquello, ya que ambas eran mujeres. Lo único cierto es que ya no le quería como una amiga, la amistad había subido a otro nivel, al más hermoso y a la vez peligroso sentimiento: el amor.

El aura maligna estaba cerca, muy cerca de ella. Observó con detenimiento el bosque que la rodeaba, el lago que estaba a su lado, al sol en el cielo y a la gente que pasaba cerca de ahí. Lo más seguro es que Ami estaba escondida no muy lejos de ese lugar. A medida que se adentraba en los arboles, el bosque se volvía más frío y solitario, no se escuchaba siquiera un animal. La presencia se sentía más fuerte.

De repente, una fría niebla comenzó a cubrir esa área del bosque. Obviamente se trataba de Ami. Sin perder el tiempo se transformó y, con su propio fuego, logró protegerse del frío. Escuchó unos pasos acercarse y, de entre la niebla, apareció ella, pero ya transformada en el vampiro. Tenía el traje azul, el visor y el signo de Mercurio casi negro en la frente, tal como la habían descrito las guerreras exteriores.

- ¡Ami, reacciona, por favor!

Silencio.

- ¡Debes controlarte, despierta!

Nada, ni siquiera un movimiento. Sólo parecía mirarla fijamente.

Al ver que ella no respondía, Rei decidió acercarse. Para su sorpresa, Ami retrocedió casi de inmediato, como si le tuviera miedo o algo así. La protegida de Marte, harta y preocupada, se lanzó sobre Ami y casi la atrapa de no ser por que ella logró esquivarla con una increíble agilidad. Al parecer, la guerrera del hielo no quería pelear.

- Anda, ven aquí- le ordenó acercándose con cuidado.

Pero Ami escapó. Decidida a recuperarla, Rei la persiguió por el bosque, sin embargo, era muy difícil seguirle el paso y varias veces estuvo a punto de perderle el rastro. Pero no se rendiría.

- ¡No!

- ¡No puedo creer lo que dicen!

- ¡Yo tampoco!

- ¡Ami no es una asesina!

Haruka se encogió de hombros, seria, y vio de reojo a sus compañeras; como si ya se hubieran esperado esa reacción de las guerreras interiores.

- Ella nos atacó sin siquiera pensarlo... no nos reconoció. Y eso que no vieron cómo quedaron esos tres chicos.

Usagui se echó a llorar en el pecho de Mamoru. Minako y Makoto intercambiaron miradas preocupadas. Minutos después, la princesa recuperó la cordura, luciendo unos ojos esperanzadores.

- El cristal... el cristal de plata puede ayudar.

- Lo dudó- dijo Setsuna, negando con la cabeza.

- ¡Debemos intentarlo!- exclamó la joven- ¿Dónde está Ami?... ¡Dímelo, Michiru!

La chica aguamarina miró fugazmente a Haruka, quien pareció decirle mil cosas con su serio gesto.

- No lo haré- respondió la protegida de Neptuno- Podría hacerte daño.

- ¡Dime dónde está!- volvió a decir, desesperada- ¡Es una orden!

- No.

- ¡Entonces yo misma la buscaré!

Dicho esto, Usagui se transformó y se fue corriendo, con Mamoru detrás de ella. Las demás la siguieron sin dudarlo. La rubia princesa no tenía ni idea de adónde se dirigía, pero su corazón le decía que iba por buen camino.

Haruka pronto le dio alcance.

- No te rendirás, ¿verdad, preciosa?

- Ella es mi amiga, no voy a abandonarla.

- Todo sea como tú digas, mi princesa. Nosotras te cuidaremos.

Sailor Moon sonrió y siguió corriendo, segura de pronto encontraría a Ami. Sus amigas le acompañaban, dispuestas a enfrentar lo que fuera, con tal de recuperar a su compañera.

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