Parte 4 Enfrentando el deber
"Uno" (Benny)
... fue tan sólo ayer cuando te conocía,
tu sonrisa desde entonces me embriagó
y los días no han pasado entre nosotros
pues el tiempo ha sido aliado de los dos.
Y es que puedo ver en tus ojos
que en mi presente y mi futuro sigues tú.
Dame tu mano y acércate a mí.
*** *** *** *** *** ***
- ¡MAKOTO!... ¡VEN AQUÍ Y PELEA, COBARDE!
- ¡Ya te he dicho yo no fui!... ¡Deja de molestarme!
- ¿¡Si no fuiste tú, entonces quién, el vecino!?... ¡Tienes tres segundos para bajar de ese árbol!
- ¿Y si no me place?
- ¡Subiré por ti!
- ¡Quiero verte!
Una enfurecida Minako comenzó a subir por el tronco, con la clara intención de bajar a palos a su amiga. Como la buena ninja que era, no tardó en alcanzar la copa del árbol, donde Makoto le esperaba con toda la tranquilidad del mundo. A escasos centímetros de ser atrapada por la rubia, la alta joven saltó hacía un árbol cercano, dejando sorprendida a su amiga.
- ¡No escaparás, Makoto! – le gritó - ¡Voy a atraparte y a darte una paliza!
- Si es que logras alcanzarme – se burló.
- ¡Soy la gran Minako Aino y voy a atraparte, así me lleve todo el día!
Con un salto igualmente formidable, Minako llegó al árbol de Makoto, sorprendiéndola; apenas si pudo escapar. Comenzaron a perseguirse por medio bosque, Makoto estaba de lo más divertida, Minako también, pero seguía con su fingido disgusto.
Hacía un año que se conocían y ya eran las mejores amigas. Minako ya había presenciado la enorme fuerza de Makoto en diversas ocasiones, pues, desde que se instalaron en el sur del planeta, su alta amiga se había dedicado a pelear contra maleantes, y a todos los había derrotado con increíble facilidad. Makoto era una persona tranquila, pero se encolerizaba rápidamente si veía algún tipo de injusticia. Claro que Minako siempre le ayudaba, incluso cobraba cierta comisión si la persona rescatada era de buena posición económica. Makoto era lo mejor que había pasado en su vida, pero nunca se lo había dicho, quizá por que sintió que no era necesario. La quería como a nadie antes había querido.
Por su lado, Makoto era verdaderamente feliz. Minako era una joven graciosa, atenta, de buen corazón, lista, fuerte... no podía enumerar la cantidad de virtudes que tenía la ninja. Quizá era algo atolondrada (por no decir mucho) y torpe, tampoco cocinaba muy bien (de hecho, su comida era tóxica) y era un poco olvidadiza; pero eso no importaba en lo absoluto. Había encontrado un tesoro con ojos de cielo, casi parecía la reencarnación mortal de Afrodita, era una chica muy hermosa. Por supuesto, su pasado seguía siendo un secreto, pero Minako jamás le había preguntado acerca de él, cosa que le agradecía mentalmente; es más, una vez, la misma Minako le dijo que su pasado no le importaba, que lo que en verdad valía era lo que viviera con ella día a día.
Y tenía razón...
... le tomó todo el día alcanzarla...
- ¡Ay, no sabes cuánto odio que te dejes atrapar!
Makoto comenzó a reír. Ya era hora de cenar, en todo el día no habían hecho otra cosa más que perseguirse. No sólo era divertido, también era un excelente ejercicio para ambas.
- Mina...
- ¿Sí?
- ¿Puedo saber porqué estabas enfadada?
- ¡¿Todavía lo preguntas?!
- ¡Lo preguntó por que no sé porqué te enfadaste así y te dedicaste a perseguirme por todos lados!
Minako lo pensó un poco, pero no contestó. Makoto le miraba con enojo.
- Bien, espero tu respuesta – dijo, impacientándose.
- No – murmuró Mina, bajando el rostro.
- ¿No, qué?
- No lo recuerdo...
- ¿Qué dices?
- ¡Que olvidé por que me enojé contigo!
Makoto se enfadó y se lanzó sobre la ninja, aplicándole una dolorosa llave al cuello.
- ¡Agh... no seas brusca... lo olvidé!
- ¡Eso no justifica que te hayas enojado conmigo!
- Lo siento... ¡Pero suéltame o vas a matarme!
Makoto la soltó, se volteó y cruzó sus brazos en clara señal de enojo. Mina se masajeó el cuello, mirando de reojo a su amiga, que le había dado la espalda.
- Oye... ¿estas enojada?
Sin respuesta. Mina también se molestó y buscó la forma de encontentarla. Claro, Makoto era una chica fácil, sólo debía hacer algo que la desconcertara para llamar su atención. Cinco minutos, o menos, de súplica y todo se arreglaba.
- ¡En guardia! – gritó la ninja, lanzándosele encima y poniéndola contra el suelo.
Makoto forcejeó un poco, pero continuó con el juego. En verdad no estaba molesta. Mina pegó su mejilla a la de su amiga y cerró los ojos.
- Lo siento, prometo que no volverá a pasar, ¿me perdonas?
- Claro...
Mina sonrió y le dio un suave beso en la mejilla, haciéndola sonrojar. Últimamente, Minako era muy... cariñosa con Makoto, a ésta no le molestaba, pero los besos en la mejilla eran cada vez mas frecuentes; cosa que la desconcertaba, pues le gustaba cuando lo hacía.
Sin decir nada más, se quitó de encima. Makoto también se levantó, tratando de ocultar su rostro ruborizado. Obvio que Minako lo notó, pero no dijo nada, en realidad se sentía extrañamente feliz de verla así.
- Um... Mañana debemos ir a la ciudad a comprar algo de comida – dijo Minako después de unos minutos de silencio.
- De acuerdo – respondió Makoto, ya tranquila.
- ¡Hora de cenar!
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Por fin habían llegado a Venus, ahora, sólo debían preguntar por Makoto Kino. Según los informes de la guardia planetaria de Venus, una chica de pelo café y una ninja rubia se había dedicado a ayudar a las personas en la región sur. La chica alta era una hábil guerrera, mientras que la ninja era una ex –ladrona.
Ya estaban en la capital del sur, sólo debían esperar el momento adecuado para llevar a cabo su plan. Setsuna estaba en el hotel de la ciudad, a Hotaru la mandó a recorrer los alrededores del lugar en una carroza. El plan debía funcionar. Pero, sin saberlo, dos sombras las habían seguido desde que salieron de la Luna, eran las discípulas de Tenou. Una de ellas se dedicó a vigilar a Setsuna, mientras la otra seguía a Hotaru de cerca. Sus órdenes eran las mismas; matar a todos los enviados de la reina.
La carroza de Hotaru paseaba por una zona alejada de la ciudad. La hija de Sinichi Tomoe, una joven de ojos violeta, pelo corto y negro, piel blanca y apariencia frágil; en realidad escondía un enorme y oculto poder, pero, por recomendación de Setsuna, si el plan se cumplía como la habían pensado, entonces debía limitarse a la defensa. De pronto, una densa niebla impidió la visibilidad en esa parte del bosque, el intenso frío congeló el cuerpo del chofer; Hotaru sonrió, ya tenía idea de quién de trataba. Salió de la carroza y la niebla bajó al nivel del suelo.
- ¿Porqué no sales de tu escondite y muestras tu rostro? – exclamó Hotaru, desenfundando su espada.
Una sombre salió de entre los arboles. Era Ami.
- No imaginé que me estuvieras esperando, Hotaru Tomoe.
- ¿Puedo saber quién eres?
- Una discípula del Sr. Tenou.
- Eso ya lo sabía, mejor dime tu nombre.
La chica se sonrió, divertida, y comenzó a caminar alrededor de Hotaru, quien no la perdía de vista ni un solo instante.
- Está bien, te lo diré. Mi nombre es Ami.
- ¿Fuiste tú quien mató a mi padre?
- No. Esa fue mi compañera, Rei... Yo maté a Luna y a Artemis... y muy pronto a ti.
- ¿Eso crees? – ahora fue el turno de Hotaru para sonreír – Has caído en mi trampa.
- ¿Qué trampa?... Sólo sé estas sola conmigo y que Rei está a punto de encargarse de Setsuna Meiou en su cuarto de hotel...
- ¿?
La sorpresa fue tan grande que Hotaru se distrajo unos segundos, suficientes para que Ami sacara una daga de entre sus ropas y corriera hacía su víctima a una velocidad sobrehumana. Hotaru apenas si tuvo tiempo de esquivar el letal ataque. Esa chica era más fuerte de lo que esperaba, sólo rezaba a los dioses que Setsuna pudiera con esa tal Rei.
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Minako y Makoto iban en dirección a la ciudad, tal como habían quedado una noche antes. De repente, escucharon gritos de batalla no muy lejos de ahí. Sin perder el tiempo, corrieron en dirección a la lucha.
Encontraron a una chica de pelo corto y azul peleando contra otra joven de cabello negro y ojos violeta. Minako estaba sin habla, era la primera vez que veía una pelea de tal magnitud, Makoto quedó helada de la sorpresa, una de las combatientes era Hotaru Tomoe. Al ver que la chica de ojos violeta era la víctima, se apresuraron a intervenir. Minako tomó su cerbatana y le lanzó un proyectil envenenado a la joven de pelo azulado.
- ¡No me tomarán por sorpresa! – exclamó Ami, esquivando el dardo de Minako y un ataque de la espada de Hotaru.
La chica saltó hacía la rama de un árbol y contempló a las recién llegadas, muy divertida.
- ¿Te referías a ésta trampa, Tomoe? – le preguntó Ami - ¿Esas chicas eran tu trampa?
- ¡Baja de ahí y pelea, cobarde! – le gritó Minako - ¡Yo misma acabaré contigo!
- ¿En serio? – sonrió la chica.
De repente, la chica desapareció ante los asombrados ojos de las demás, reapareciendo a los pocos instantes frente a Minako. Con todo su público sorprendido, Ami sujetó a la ninja y le atacó con su daga.
- ¡Cuidado!
- ¡Mina!
Por pocos milímetros, Minako evitó ser herida en el abdomen, pero Ami reaccionó reacción rápidamente y, con un hábil movimiento, mandó a la chica contra un árbol, dejándola inconsciente. En ese momento, Makoto sintió una enorme rabia creciendo en su pecho, sus ojos se tornaron fieros y su gesto se volvió frío.
- Has lastimado a Mina, nunca voy a perdonártelo – murmuró Makoto a punto de estallar.
- Tú y tu amiga jamás debieron interferir – respondió Ami, jugueteando con su daga – Ella se salvó, pero tú no correrás la misma suerte... Después me encargaré de Hotaru...
Makoto ya no soportó y se lanzó sobre Ami, atacándola con sus peligrosos puños, pero la chica esquivó todos los golpes con increíble facilidad. Makoto no podía creerlo, esa desconocida era mucho más rápida que ella. En tanto, Ami encontraba muy divertida la pelea, se dio cuenta de que su contrincante era fuerte, pero no era difícil evitar sus ataques.
- ¡Pagarás por todo lo que has hecho! – gritó Hotaru, atacándole por la espalda.
Pero Ami también evitó ese golpe de espada.
- Dos contra uno no es justo – dijo Ami - ¿Qué les parece si posponemos ésta pelea?
Estaba a punto de irse, pero se volvió de nuevo hacía el trío.
- Permítanme presentarme, soy Ami, ¿y ustedes?
- Soy Makoto Kino, y ella es Minako Aino – respondió Makoto, aún molesta.
- Mucho gusto... Adiós...
Makoto se acercó a Mina y logró reanimarla, Hotaru le miró fijamente, seguía igual que cuando la vio por última vez hacía seis años.
- Me alegra volver a verte, Kino – dijo Hotaru – Luces bien.
- Me gustaría decir lo mismo, Hotaru, pero si estás aquí es por algo importante.
- Es verdad, he venido a buscarte.
- Makoto... ¿qué pasa? – le preguntó Mina, confundida; no entendía nada de lo que pasaba.
- Ah, puedo ver que tu amiga no sabe nada.
- Makoto...
- Setsuna está en el hotel de la ciudad, vamos... Sólo espero que esté bien, otra asesina está con ella.
Las tres subieron a la carroza y se dirigieron a la ciudad. Makoto estaba seria, Mina confundida y Hotaru preocupada. No tardaron llegar al hotel. Afortunadamente, Setsuna estaba viva, Rei había huido junto con Ami. El encuentro entre Makoto y Setsuna tampoco fue muy jovial.
- Ha pasado mucho tiempo, Kino.
- ¿Qué es lo que quieren de mí?
- Serenity necesita nuevamente de tus servicios. El reino está en serio peligro.
- ¿Qué sucede, Makoto? – intervino Mina, harta de no entender el asunto - ¿Cómo es que conoces a la reina Serenity?
Makoto desvió su mirada de los ojos azules de la ninja.
- Veo que no conoces bien a tu amiga – le dijo Setsuna a la rubia – Bueno, ¿recuerdas a los dos battusai que ayudaron a desterrar a Beryl del Milenio de Plata?
- Sí, uno de ellos era Haruka Tenou – respondió Mina, no muy convencida – el que después fue mandado a matar por que quería traicionar a la reina. Del otro no sé mucho... pero escuché que desapareció después del cambio de gobierno.
- Te diré que el battusai anónimo es ni más ni menos que Makoto Kino... tu amiga...
Minako quedó en estado de shock, Makoto se sentía terrible y el otro par permanecía serio. Sin esperar más, Setsuna fue directo al grano, sin importarle mucho como se sintieran aquellas chicas por dentro, la situación era crítica y no había tiempo para sentimentalismos.
- Haruka Tenou está vivo y quiere derrocar a la reina Serenity – explicó Setsuna, notando el gesto de sorpresa de Makoto – Las jóvenes con las que peleamos eran sus discípulas, y ya han asesinado a los heraldos de la reina y al padre de Hotaru, sin contar a todos los guardias que se cruzaron en su camino.
- Necesitamos tu puño, Kino – continuó Hotaru – Tú eres la única persona en todo el Milenio de Plata capaz de derrotar a Tenou, tienes el mismo nivel que él... ¿Qué dices?
La mirada que Makoto les dirigió era seria y fría, más no decía nada. La alta chica parecía molesta. Mina seguía sin reaccionar. Lo que Makoto no podía creer es que Tenou estuviera con vida... ¿Debía ayudarles?... Su deber como battusai al servicio de la reina Serenity seguía en pie... su obligación era acudir de inmediato... Pero, lo que la hacía dudar era un pequeño detalle llamado Minako.
La ninja no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos. Su querida amiga Makoto era ese terrible battusai del que solía hablarle su padre... Capaz de invocar a los rayos, de acabar con un ejército, de partir las estrellas con una patada y la tierra con su puño; el asesino inmisericorde que arrasaba con todo sin contemplación alguna... Era ella, su querida Makoto... Simplemente no podía creerlo, no lo quería creer... No de la atenta y amable Makoto que ella conocía desde hacía un año, no de la cariñosa amiga y tierna amiga que la había cambiado la vida... No... Era imposible...
- ¿Ayudarás a Serenity? – le preguntó Setsuna de nuevo.
No respondió. Miles de cosas pasaban por su mente. Su deber la llamaba, pero no quería volver a pelear. Además, abandonar a Minako, quizá para siempre, sería más doloroso que morir a manos de Tenou... ¿Y si perdía ante él?... ¿Qué sería del Milenio de Plata y de Minako a manos de ese traidor?...
- Mañana a mediodía abordaremos la nave de regreso a la Luna – dijo Hotaru – Te esperaremos en el puerto espacial, en la entrada real, si es que tomas la decisión correcta.
- Ten en cuenta que todo el Milenio de Plata depende de ti – continuó Setsuna – Si no eliges bien, el reino se vendrá abajo... Eres battusai y jamás dejarás de serlo, tu deber es obedecer a Serenity.
- Yo... – murmuró Makoto -... tengo que pensarlo.
El par asintió sin decir más. Makoto les dio la espalda y se dirigió a Minako, que seguía paralizada. Le tomó el hombro, pero la ninja reaccionó violentamente.
- ¡No me toques! – le gritó, deshaciéndose de la mano.
- Mina...
- ¡Aléjate de mí!... ¡No quiero volver a verte!
Ahora su voz sonaba quebrada, cosa que le rompió el corazón a Makoto. Quiso acercársele, pero Mina la esquivó y corrió a la ventana, empujando a Hotaru y a Setsuna en su camino; se paró en el marco de la ventana con la clara intención de irse.
- ¡Vete y cumple con tu deber!... Battusai...
Dijo esto último mirándola de reojo, estaba llorando y su voz fue la más hiriente que había escuchado en su vida, sin contar su mirada fría y llena de algo parecido al rencor.
- ¡Mina, espera!
Makoto intentó alcanzarla, pero la ninja saltó antes de que ella pudiera acercarse. La ninja huyó por los techos a gran velocidad, la alta chica se quedó de una pieza; pero con el corazón destrozado. Salió de la habitación en completo silencio, sin volver a mirar a Hotaru y a Setsuna. El par escuchó que Makoto corría por las escaleras, seguramente para alcanzar a la ninja.
- ¿Crees que acepte? – le preguntó Hotaru a su superior.
- Lo hará, no te preocupes... Makoto Kino sigue siendo Battusai.
- ¿Y qué hay de la ninja?
- Eso ya es problema de Kino...
Setsuna se mantuvo fría y distante, pero, en realidad, se sentía tranquila... Kino estaría mañana en el puerto, no podía equivocarse.
- Comunícate con la reina y dile que estaremos en la Luna mañana en la noche... y que Kino vendrá con nosotras.
- Está bien... regreso pronto...
Hotaru se retiró. Setsuna permaneció de pie en el cuarto. Sólo esperaba que Tenou no hiciera algún movimiento, tampoco que se enteraran de la existencia de Kino. No podía fallarle a la reina, ella era capitán del ejército imperial y su deber era proteger el Milenio de Plata.
- Pronto nos veremos las caras, Haruka Tenou...
Continuará...