Epílogo
<La Luna>
- Setsuna, me alegra verte sana y salva.
- A mí también, majestad.
- No sé con qué pagarles todo lo que hicieron por el reino.
- Era nuestro deber.
Ambas estaban en la sala de juntas. La reina acababa de llegar de la Tierra.
- Dime, ¿qué pasó con Kino?
- Ayer partió a la Tierra junto con su amiga. Aún no se recuperaba totalmente de sus heridas, pero insistió en irse.
- Me alegra que esté bien... por mi parte, jamás volveré a molestarla.
- Eso también me lo dijo antes de partir, que no la buscáramos de nuevo.
- ¿Y Hotaru?
- Está con su padre, los regresaron a casa.
- ¿Y qué pasó con las discípulas de Tenou?
- No lo sé... pero creo que al menos Rei sigue con vida, ya que no encontramos su cuerpo después de la pelea. Ami sí murió, vi como su cuerpo desapareció con el ataque de Hotaru.
- Ella ya no será un problema, era Tenou quien las controlaba.
- Y, hablando de Tenou...
- ¿Qué pasa?
- Durante la autopsia, descubrimos que Haruka Tenou también era mujer.
- ¡¿Qué?!
- Increíble, pero así es... Al parecer, la única persona que sabía esto era Michiru Kaiou.
La reina suspiró en señal de alivio. Se acercó a la ventana y contempló la Tierra por un buen rato y con gesto extraño en el rostro. Setsuna sonrió y se paró junto a la reina, hablándole en un tono más confidencial e íntimo.
- Serenity, nos conocemos desde niñas, ¿dime qué pasó en la Tierra? – le preguntó curiosa.
- El príncipe Endymion y yo vamos a casarnos en unos meses.
- ¿Te vas a casar con Endymion? – volvió a preguntarle, sorprendida.
- Sí.
- Siempre he dicho, alteza, que eres una persona muy práctica y que no le gusta perder el tiempo – bromeó Setsuna sonriéndole.
Serenity correspondió el gesto y volvió a suspirar.
- Un nuevo comienzo, ¿no te parece? – murmuró Serenity.
- Sí.
- ¿Porqué no te tomas un descanso?
- Pensaba ir con Hotaru y con su padre.
Una malévola sonrisa de los labios de Serenity bastó para que Setsuna se sonrojara.
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<Mercurio>
Las consecuencias de aquella batalla: una lesión irreparable en la pierna derecha y la incapacidad de usar fuego por más de quince minutos; ya que su cuerpo no resistiría la temperatura y moriría a causa de un derrame interno... Ó, al menos, eso fue lo que le dijeron los doctores del hospital de Mercurio, uno de los mejores del Milenio de Plata.
Estaba en una sala de espera del hospital, aguardando pacientemente a uno de los doctores.
- Srita. Rei – le llamó una enfermera – Ya puede pasar a verla.
Rei se levantó y siguió a la enfermera hasta una habitación, donde el doctor le esperaba.
- Mire, no sé cómo consiguió esas lesiones – dijo el doctor, desconcertado – tampoco sé cómo sobrevivió, pero... hicimos todo lo posible por ella...
- Entonces, ¿estará bien?
- Eso es lo que espero...
La chica de fuego contempló a su amiga, que dormía, producto de la anestesia, en la cama a su lado.
- Perdió el 90% de su vista – explicó el galeno – Pero con el visor especial que le colocamos podrá ver de nuevo. También tuvimos que sustituir su brazo izquierdo por uno artificial, además, lo que sea que le arrancó el brazo, también destruyó parte de su corazón... Su corazón quedó algo débil, así que no deberá agitarse o podría sufrir un paro cardiaco.
- Entiendo...
- En cuanto a usted, cuídese esa pierna...
- Lo haré.
- En unos minutos, la Srita. Ami saldrá del efecto de la anestesia, puede quedarse con ella si lo desea. Ah, y para mañana, si está mejor, podrá dejar el hospital.
- Sí, doctor, gracias.
El médico se retiró. Rei se sentó junto a la cama, tomó la mano de Ami y esperó pacientemente a que ella despertara. Aún podía recordar cuando la encontró entre unos escombros, sin un brazo y bañada en sangre. Ya la daba por muerta, pero ella dio señales de vida al hacer una comunicación mental. Tomó su nave espacial y voló directo a Mercurio, esperando que allí pudieran salvarla. Lo que la mantuvo viva durante el viaje, fue la energía de Rei.
Un ligero apretón en su mano la sacó de los recuerdos. Ami estaba despertando. Sonrió, feliz, y se arrodilló a su lado para quedar a su altura.
- Ami, ¿me escuchas?
- Rei...
- ¿Estás bien?... ¿Cómo te sientes?
- Veo un poco borroso...
- No te preocupes...
Le acarició el cabello de su frente con su mano libre y le dio un beso en la mejilla.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- Ya nada...
- ¿Eh?
- Olvídate de todo. Estarás bien, Ami, ya todo se acabó... se terminó...
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"La cosa más bella" (Eros Ramazzotti)
Cómo comenzamos, yo no lo sé
La historia que no tiene fin
Ni cómo llegaste a ser la mujer
Que toda la vida pedí...
... Cantar al amor ya no bastará
Es poco para mí
Si quiero decirte que nunca habrá
Cosa más bella que tú
Cosa más linda que tú
Única como eres
Inmensa cuando quieres
Gracias por existir...
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<La Tierra>
- ¡Ay, me duele!
- ¡Deja de quejarte, fuiste tú la que quiso dejar el hospital!
Minako les estaba cambiando los vendajes a Makoto, pero no dejó de quejarse en toso ese rato. La rubia le miraba con pena...
- Estás tan lastimada que ni siquiera puedo abrazarte – dijo, resignada.
- En unos días estaré mejor, no te preocupes... ¿tú como te sientes?
- Sólo un poco aporreada.
Se sonrieron.
Por fin estaban en la Tierra. Se habían establecido en una pequeña isla en medio del mar. La Tierra era un lugar hermoso, y escogieron un sitio muy bello para quedarse.
De pronto, Mina puso un gesto triste. Makoto se preocupó un poco y, al no poder abrazarla ni tocarla, dada su condición actual; se limitó a juntar su nariz con la de ella.
- ¿Qué tienes, eh? – le preguntó en voz baja.
- ¿No volveremos a pelear, verdad?
- No. Estaremos aquí para siempre, ya nada va a separarnos, ¿entiendes?
Minako asintió, antes de que sus ojos y los de Makoto coincidieran en una tierna mirada.
- Entiendo – repitió Mina, recuperando su sonrisa.
Presa del momento, la rubia se alzó un poco, buscando los labios de Makoto. La alta chica cerró los ojos y dejó que su boca se uniera a la de Mina. Fue un beso suave y repleto de amor, pero no tardó en subir a un nivel más apasionado.
Al separarse, para tomar algo de aire, sus miradas brillaban...
- Te amo, Minako Aino – dijo Makoto con clara emoción.
- Yo también te amo, Makoto Kino – respondió Minako acortando de nuevo la distancia entre sus labios.
Otro beso...
Un breve abrazo...
FIN