Parte 2

 

 

 

Camino a la escuela, Rei sentía claramente que Ami le seguía muy de cerca, de hecho, estaba volando sujeta de su hombro; mirando con gran curiosidad todo su alrededor. Ya había estado en muchos otros lugares, pero era la primera vez que visitaba Japón.

- Es muy bonito – murmuró Ami.

- Sí, lo es – respondió Rei con aparente desinterés – Y más cuando se mete el sol.

- ¿De verdad?

- Sí... prometo mostrártelo un día de éstos, si quieres.

- Me encantaría.

Rei no sólo podía sentir la mano de Ami sobre su hombro, sino, también, la extraña frescura que emitía a través de ella. Era una sensación nueva y agradable. También miró a su alrededor y descubrió que lo que Ami decía era verdad... era una vista muy hermosa aquella... el cielo claro, azul, sin nubes; el aire fresco que alborotaba su cabello... Era la primera vez que se fijaba en eso. Por lo general, caminaba de frente y sin detenerse en lo absoluto, su vista casi siempre iba, o baja, o al frente y mirando a la nada.

- ¿Me vas a seguir todo el día? – preguntó, sin que su rostro mostrara emoción alguna.

- ¿Uh?... Debo, pero si no quieres, no...

- Nada de eso, sólo era curiosidad... Anoche te dije que podías hacer lo que quisieras, y era en serio...

- Lo sé.

En el camino, notó que la gente le miraba raro... y adivinó que era por que hablaba sola... No era que le importara lo que la gente pensara, pero hasta ella se dio cuenta de que debía verse muy extraña hablándole al aire.

Lo cierto es que no iba sola, pero no quería que Ami se sintiera incómoda por el silencio que se hiciera.

- Conocerás a mis amigas – dijo de repente – Espero que te agraden.

- No te preocupes por eso – respondió – y no es necesario que hables.

- ¿Eh?

- Podemos comunicarnos mentalmente... ya me di cuenta de que la gente te mira raro.

"Como quieras" le dijo con el pensamiento, esbozando una rara sonrisa.

Ami también sonrió.

"Bien"

"Oye..."

"¿Sí?"

"Gracias por hacer mi tarea"

Sintió que ella se abrazaba brevemente de su cuello. Se ruborizó con fugacidad, esperando que Ami no se diera cuenta de eso. Se sintió muy bien. Le gustó.

"Ni creas que lo volveré a hacer, no es mi trabajo"

Durante la clase estuvieron calladas. Rei trataba de no dormirse, Ami ponía atención a lo que explicaba la hermana, y todo se lo aprendió de memoria. Estaba muy entretenida; nunca había asistido a una clase. A la hora del almuerzo, Ami descubrió que Rei no acostumbraba de la compañía de sus compañeras de clase, prefería estar sola.

Se sentaron bajo un árbol. Rei abrió su caja de almuerzo y comenzó a comer, Ami se recostó en el césped, a su lado.

- ¿Quieres probar? – le preguntó, extendiéndole un bocado de arroz. No esperó respuesta alguna y la puso frente a sus labios – Abre la boca.

Ami obedeció y comió lo que le ofrecía.

- Sabe bien – comentó, sentándose.

- Lo hizo mi abuelo. Él cocina mejor que yo... – dijo, echándose otro bocado, después de darle otro poco a Ami – Oye, ¿puedes comer?... digo... ¿no te hace daño o algo así?

- No. Puedo ingerir cualquier cosa, no me pasa nada.

- Bien... – murmuró – Anda, come.

Pasaron un rato muy agradable durante el almuerzo, Ami le aclaraba a Rei los detalles de la clase que no le habían quedado muy claros. De vez en cuando intercambiaban risas y sonrisas, un par de bromas y agradables silencios. De regreso a las clases restantes, Ami continuó poniendo atención a la hermana; Rei lo intentaba.

Ya en la tarde, regresaron al templo.

- Voy a cambiarme e iré con mis amigas, ¿vienes? – dijo, ya en su cuarto.

- Sí, me encantaría.

- Bien... oye, ¿sólo tienes esa ropa?

- ¿Mis ropas tiene algo de malo? – preguntó, extrañada.

- Um... no es eso... es que...

En realidad se sentía una tanto... distraída por esas vestimentas... ver tanta piel al descubierto era algo... hipnotizante... pero no quiso decírselo.

- Simple curiosidad – dijo secamente para ocultar su sonrojo.

- Puedo cambiarla – respondió – Mira.

Rei la observó de reojo, sólo para ver que su cuerpo brilló por un segundo y desapareció su ropa, quedando desnuda unos momentos. Con la sangre en las mejillas, volvió su vista al frente, pensando que esa chica era, o muy inocente, o una perfecta desvergonzada que no conocía el pudor.

- Ya estoy – escuchó que decía.

Le miró de nuevo. Ahora vestía una ropa más informal y normal: una falda azul de mezclilla un poco arriba de su rodilla, una bonita blusa sin mangas, más clara, y un par de tenis.

- Mucho mejor – respondió Rei, comenzando a cambiarse su uniforme – No tardo mucho.

- Bien, te espero afuera.

Y, con un chasquido, desapareció del dormitorio.

Por fin sola, Rei no evitó esbozar una sonrisa. Ami era una agradable compañía... casi como una amiga... y cómo lamentaba no poder presentársela a las a chicas. Por un momento, se preguntó cuánto tiempo se quedaría Ami a su lado... ella le dijo que se iría después de darle aquello que necesitaba... pero, ¿qué era?...

- Mejor me apuro – murmuró, tratando de no pensar en el momento de la despedida – No quiero ser como esa tonta de Usagui o la loca de Mina que siempre llegan tarde... Makoto es más normal...

Refunfuñando y murmurando todo tipo de cosas, terminó de cambiarse de ropa.

- ¡Al rato regreso, abuelito! – gritó Rei, poniéndose los zapatos y saliendo de la casa.

- ¡Sí, hija, con cuidado!

Encontró a Ami leyendo bajo uno de los arboles del basto jardín del templo, se acercó a ella y le arrebató el libro para revisarlo. Era uno de la escuela, el de matemáticas.

- Éstas cosas hacen daño – dijo Rei, jugueteando con el libro – vámonos.

Ami le sonrió, se puso de pie y desapareció el libro con un chasquido de dedos. En segundos, ya estaba flotando en el aire.

- Vamos – respondió Ami, sujetándose de su hombro.

"Holgazana" pensó Rei, bajando las escaleras del templo.

- ¿Uh?... ¿porqué dices eso?

"Camina... nada más te la pasas volando"

Frunciendo el ceño, se abrazó al cuello de Rei. Ésta se sonrojó profundamente, pero no hizo ningún comentario, sólo puso un gesto de aparente molestia.

- No quiero – reprochó como niña pequeña – Es más divertido volar.

"Habla por ti. Yo tengo que caminar"

- Bueno, si te molesta – dijo, soltándose para flotar a su lado.

"No dije eso"

Sonrió levemente al sentir que Ami volvía a sujetarse de su hombro. El resto del camino la pasaron calladas. Rei iba a encontrarse con sus amigas en casa de Makoto, que no estaba muy lejos del templo.

"La más tonta que veas de las tres, es Usagui"

"¿Uh?

"La que le siga, es Minako... y la única decente es Makoto"

"Oh, puedo ver que la quieres mucho"

"Son lo único que tengo, después de mi abuelo"

"Ah"

Rei notó cierta tristeza en lo último que murmuró Ami. Lanzó un pequeño suspiro y tomó la fresca mano sobre su hombro.

"Ahora, también te tengo a ti" agregó, apretando su mano "y quiero que te quedes conmigo mucho tiempo"

"Lo haré, si es tu deseo"

Ya no dijo más, pero no soltó su mano sino hasta llegar a casa de Makoto. Donde, efectivamente, conoció a las mejores amigas de su protegida: Usagui, una graciosa rubia que siempre sacaba a Rei de sus casillas; Minako, una alocada joven que parecía ser clon de la primera; y Makoto, la más alta, fuerte y tranquila de las cuatro.

Ami se limitó a recostarse en el aire y volar tranquilamente mientras escuchaba la conversación.

- ¿Qué le puede hacer falta a una chica como ella? – se preguntó a sí misma.

Hacía rato que habían llegado al templo. Rei ya estaba dormida, con Ami recostada a su lado. La sacerdotisa descansaba plácidamente, mientras Ami le acariciaba su largo cabello negro.

- Hoy parecías completa... pero aún no sé a qué se deba...

Y no quería saberlo tan pronto...

- Deseas que me quede contigo... y yo también lo deseo.

La abrazó por la cintura y se pegó a su cuerpo, disfrutando ese calor que le resultaba tan fascinante... ¿cómo podía alguien despedir tanto calor?... De hecho, siempre buscaba la más mínima oportunidad para tocarla... el apenas roce con ella le descargaba una considerable cantidad de calor a todo su cuerpo.

Aquella vez que la masajeó, podría apostar que ella lo disfrutó más que Rei.

Por un momento, quiso quedarse con ella para siempre...

- Me estás poniendo en un gran lío, Rei...

Mejor decidió dormir y dejar esos pensamientos de lado... mejor esperar lo que pasara y concentrarse en cumplir con su deber: ayudar a su protegida.

- Hasta mañana...

Mañana sería otro día...

... un día más...

... a su lado...

Por fin se quedó dormida, sin saber que Rei también disfrutaba de su cercano contacto. La sobrenatural frescura que emanaba de su Ami le era igualmente fascinante a Rei, en verdad creía que su genio había sido creado de agua y hielo... era como si una brisa refrescante le recorriera hasta el último rincón de su cuerpo, dándole una agradable sensación de libertad.

Jamás había sentido algo así con alguien. Nunca. Por eso quería que Ami se quedara. Le había tomado cariño muy rápido, era fácil de querer, como Usagui; pero más misteriosa que cualquiera de sus queridas amigas, casi tan misteriosa como ella misma... y esa era otra cosa que le gustaba de su genio... esos ratos de silencio en los que no sabía qué era lo que pasaba por su mente.

Entre sueños, inconsciente a lo que hacía, correspondió el fresco abrazo de su genio, rodeando su cuello con sus cálidos brazos.

- Ami... – murmuró, estrechándola con fuerza – no quiero que te vayas... deseo que te quedes conmigo...

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