PARTE 1

 

 

 

 

 

- ¡Viene por la derecha, quítate! – escuchó que le gritaba Mars.

 

Sailor Jupiter saltó al lado contrario y evitó un mortal ataque. Alcanzó a mirar a su amiga y le sonrió en agradecimiento... Mars le regresó la sonrisa y de inmediato volvió su atención a la batalla. Mercury se encargó de cegar al demonio con su niebla, de manera que pudieran darse algunos minutos para reunirse y planear algo.

 

Una vez que se juntaron, esperaban las instrucciones de Mercury, quien se dedicó a analizar al monstruo para encontrar algún punto débil... parecía bastante concentrada.

 

- Será fácil... espero – dijo después de algunos momentos – Tiene una gran resistencia y mucha velocidad, pero si logramos inmovilizarlo... – enseguida miró a Mars y Jupiter – ustedes deberán atacarlo con todo lo que tengan... si Venus, Sailor Moon o yo lo atacamos, no le haremos ni cosquillas... ustedes dos tienen los ataques más fuertes de todo el equipo y podrán derrotarlo fácilmente.

- Confía en nosotras – dijo Jupiter con una sonrisa, antes de tomar a Mars por el hombro.

- Sólo manténgalo quieto y Makoto y yo haremos el resto – continuó Rei, tomando la mano en su hombro.

- ¡De eso yo me encargo! – exclamó Venus y tomó a Sailor Moon de la mano – Vamos, Usagi, tú tienes que distraerlo un momento mientras yo lo amarro.

- ¡¿Qué?! – gritó con terror – ¿Y cómo se supone que haré eso?

- Sólo corre, anda, que la niebla está desapareciendo – le apuró la rubia.

 

El par se paró ante el demonio, que rugió de enojo y se lanzó sobre ellas. Venus parecía confiada...

 

- ¡Corre! – le gritó a Usagi y saltó por encima del monstruo.

 

Sailor Moon obedeció y ahora el enemigo estaba tras ella... la escena de la persecución resultó de lo más graciosa... Pero el resto trataba de concentrarse en los pasos a seguir...

 

- ¡Cadena de Amor de Venus!

 

La dorada cadena sujetó al demonio y lo dejó inmovilizado por algunos momentos.

 

- ¡Usagi, ayúdale! – le ordenó Mercury al entender el movimiento de Venus. Sailor Moon obedeció al acto y Mercury se preparó para algo más - ¡Ilusión Acuática de Mercurio!

 

El ataque de Mercury congeló las piernas del demonio...

 

- ¡Ahora! – le indicó la chica genio a Mars y Jupiter.

- ¡Trueno de Júpiter!

- ¡Fuego de Marte!

 

Al ser los ataques directos y combinados, el demonio no tenía ninguna posibilidad de resistirlos... pero, antes de sucumbir, lanzó un letal rayo en dirección de Mars y Jupiter... una respuesta que nadie esperaba...

 

- ¡Cuidado, Rei! – gritó Makoto y quitó a su compañera del camino...

 

... para ser ella quien recibiera el ataque de frente...

 

El monstruo desapareció y Makoto cayó al suelo, herida, mientras perdía su transformación.

 

- ¡Makoto! – exclamó Rei con terror y corrió para revisarla.

 

Las demás también se acercaron, presas de la preocupación, pero era Sailor Mars quien peor se sentía.

 

- ¡Makoto, responde, maldita sea! – la sacudió, soltando algunas lágrimas – ¡Makoto!

 

Sailor Mercury hizo a un lado a Rei y se la encargó a Minako.

 

- Tranquilízate, Rei – le ordenó Mercury duramente – Ella va a estar bien... de eso me encargo yo...

 

Mars se quedó en silencio, temblando en los brazos de Venus. Ami rápidamente chequeó el cuerpo herido de Makoto con su visor... Seguía viva, pero grave, el rayo le había dado en el abdomen y podía tener costillas rotas o algún derrame interno...

 

- Tendrá que ir a un hospital – sentenció por fin, quitándose su transformación – Hay un teléfono cerca de aquí, llamaré al hospital donde trabaja mamá para pedir una ambulancia... no tardo... No la muevan hasta que llegue la ayuda.

 

Ami salió de escena a toda velocidad, mientras las demás volvían a sus identidades civiles.

 

- Makoto... – sollozaba Rei, arrodillada a su lado.

- No fue tu culpa, Rei – le dijo Usagi, a manera de consolarla... aunque también la rubia princesa soltaba lágrimas cual cataratas.

- ¡Recuerda que ella es Makoto Kino, la más fuerte de las Sailor! – exclamó Minako con ánimo – Su cuerpo puede resistir lo que sea.

 

La sacerdotisa no respondió nada ante eso, sólo secó sus lágrimas y se avergonzó de ellas... Minako tenía razón... Makoto era muy fuerte. Además, no parecía adolorida, sólo daba la impresión de dormir o descansar. Su respiración era pausada y tranquila, pero a veces el dolor hacía que su cuerpo pegara alguno que otro respingo.

 

La ambulancia no tardó casi nada en llegar al lugar, Ami apareció casi junto con ella y fue quien se encargó de inventar alguna cosa para convencer a los paramédicos.

 

- Ami... quiero subir a la ambulancia con ella – le dijo Rei, mientras Makoto era sujetada de la camilla.

- Lo siento, Rei, iré yo – le dijo con amabilidad – tengo que inventarle una buena historia a mamá... Ve a casa a descansar... yo les llamaré cuando Makoto esté mejor.

- Pero...

- Nada de ‘peros’... Usagi, Minako... lleven a Rei al templo, por favor... yo iré con Makoto. Descansen y yo les llamaré cuando ella haya despertado.

 

Sin decir nada más, Ami subió a la ambulancia y ésta de inmediato arrancó en dirección al hospital. Usagi y Minako se miraron entre sí y suspiraron, Rei observó a la ambulancia hasta que ésta se perdió de vista.

 

- Makoto... – murmuró tristemente.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

- No podrá moverse por un par de semanas, tiene las costillas rotas y deberá estar en cama hasta su próxima consulta.

- Entiendo, mamá.

- ¿Y dices que no lograron ver al motociclista que la golpeó?

- No... no pudimos...

 

Ami se reprendió a sí misma por aquella mentira, pero no debía decirle la verdad a su madre o estarían en graves problemas. Y hablando de eso...

 

- El problema es que el hospital está lleno y no hay muchas habitaciones disponibles... – anunció la doctora con mucha preocupación.

- Bueno... ¿Makoto podría estar en casa de alguien cuidándola? – preguntó.

- Claro... sería de gran ayuda.

- Entonces, no hay problema... sé quién puede encargarse de ella...

- De acuerdo... Makoto despertará de la anestesia en unos minutos... la daré de alta en dos horas y podrás decirme dónde va a quedarse... ¿bien?

- Claro, mamá... y... muchas gracias por ayudar a Makoto...

 

La doctora abrazó cariñosamente a Ami y le acarició el cabello.

 

- No te preocupes por eso, hija... para eso estoy aquí, para ayudarte... – murmuró, soltándola a los pocos segundos – tengo que regresar a trabajar.

- ¿Puedo llamar a las chicas?

- Por supuesto.

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Rei corría a todo lo que daban sus piernas en dirección al hospital. Estaba contenta y no podía ocultarlo, ni siquiera esperó a que Minako y Usagi pasaran por ella, salió del templo en cuanto recibió la llamada de Ami.

 

- No sé cómo pude dudar de tu resistencia – pensaba la sacerdotisa con cierta vergüenza – Eres la más fuerte de nosotras y algo como eso no te tiraría tan fácil.

 

Tenía que agradecerle a Makoto cara a cara haberla salvado de aquel rayo, seguramente ella no lo habría resistido. Su corazón latió aprisa al entrar a la recepción del hospital, no tenía suficiente aliento gracias a la carrera. En una de sus manos llevaba unas rosas que le había comprado como regalo.

 

- Llegaste más rápido de lo que esperaba – le dijo una melodiosa voz a su espalda.

 

Volteó y se encontró con una sonriente Ami. Rei esbozó una imperceptible sonrisa y caminó hacia su amiga.

 

- ¿Ya despertó? – preguntó enseguida.

- No tarda... será en unos minutos – respondió la chica genio – Mamá dice que necesitará estar en reposo un par de semanas, pero siendo la poderosa Sailor Jupiter, creo que tardará menos en sanar.

 

Rei sonrió más ante el comentario. Ya había recuperado suficiente oxígeno.

 

- Pero hay un pequeño problema – murmuró Ami.

- ¿Cuál?

- El hospital está muy lleno y no hay suficientes habitaciones... Makoto tendrá que quedarse en casa de alguien para que la cuide y...

 

Rei ya sabía qué era aquello que Ami estaba apunto de decir.

 

- Ya entendí, no digas más – dijo con aparente disgusto – Minako y Usagi como enfermeras son letales... tú estarás muy ocupada investigando de dónde están saliendo tantos demonios y... bueno... el abuelo saldrá de viaje y sería bueno tener un poco de compañía...

- Entonces se quedará contigo... la darán de alta en dos horas y una ambulancia la llevará hasta el templo – suspiró con alivio, pero ya sabía que Rei aceptaría cuidarla – Yo esperaré a las chicas, tú sube primero, si quieres.

- Bien... ¿dónde está?

- Tercer piso, habitación 34... Supongo que quieres darle eso a Makoto – musitó señalando las rosas con su vista.

 

Rei se sonrojó levemente y las escondió tras de sí. Escuchó una risilla en Ami y puso una muy mala cara.

 

- Supongo que también querrás hablar a solas con ella, así que apúrate o nuestras buenas amigas harán tanto ruido que las correrán del hospital – agregó, dándole a entender que podía irse.

 

Pero Rei no necesitaba el permiso de nadie para retirarse de algún lugar. Le sonrió una última vez a Ami y subió corriendo por las escaleras. La chica genio negó con la cabeza y esperó pacientemente a su par de rubias amigas.

 

- Ni la misma Sailor Venus pensaría en algo así – murmuró en voz muy baja con una sonrisa por demás extraña – Pero no sé quién caerá primero, son demasiado fuertes... Será interesante ver eso...

 

***** ***** ***** ***** *****

 

Rei sintió la necesidad de liberar un suspiro antes de abrir la puerta, se sentía un poco nerviosa y no sabía por qué. Quizá era que no estaba acostumbrada a agradecer... podría ser eso... Se olvidó de esos pensamientos y entró a la habitación sin preocuparse por hacer ruido.

 

Makoto seguía dormida, tenía un catéter en el brazo izquierdo que le suministraba suero. Una gruesa capa de yeso rodeaba su torso como chaleco, seguramente se había roto las costillas.

 

- Makoto... ¿me escuchas? – preguntó en voz baja, después de sentarse junto a la cama – Makoto...

 

La cabeza la alta chica se ladeó, tomando por sorpresa a Rei. Makoto abrió los ojos con algo de cansancio y sonrió ampliamente al ver a su amiga.

 

- Me alegra tanto que estés bien – murmuró Makoto.

- Yo era la que estaba preocupada, chica ruda – sonrió Rei, tomándole la mano – A mi no me pasó nada y es gracias a ti...

- Bueno... es mi trabajo...

- Pero no tenías por qué arriesgarte así – le reprendió enseguida con el ceño fruncido – No eres la única poderosa por aquí, sabes. Me tenías muy preocupada, Makoto Kino...

- Olvida eso... – sonrió con mucha confianza – Soy Sailor Jupiter, recuérdalo... mi cuerpo es muy resistente.

- No digas tonterías... – musitó con enojo – Ese monstruo era muy poderoso, ¿qué tal si algo grave te hubiera pasado, eh?... ¿Y si hubieras muerto?... – ya a esas alturas su voz era alta y de tono molesto.

- Rei...

- No tienes idea de lo culpable que me habría sentido...

 

Makoto notó cierto dolor en ella y se sintió un poco mal... Rei tenía razón... Apretó la mano de su amiga y con la otra le sujetó por el mentón, de manera que ella alzara la mirada. Rei lucía molesta.

 

- Lo siento... no era mi intención hacerte enojar... – murmuró con un gesto de arrepentimiento puro.

- Cállate, no es necesario que te disculpes – dijo por fin y enseguida le dio las rosas – Toma esto... y más vale que te gusten por que no me salieron nada baratas...

 

Makoto soltó una ligera carcajada y tomó el hermoso ramo de rosas frescas. Olían muy bien y tenían unas lindas gotas de agua que les daban un toque de más frescura. Aspiró aquel delicioso aroma y enseguida le agradeció el detalle a Rei con una sonrisa. La sacerdotisa igualmente sonrió y se miraron fijamente algunos instantes...

 

- Gracias... – musitó Rei al fin.

- Eres una de mis mejores amigas... créeme que no dudaría dar mi vida por ti... – murmuró en respuesta con un tono confidente.

- Yo haría lo mismo, ten eso por seguro...

 

Un escándalo fuera de la habitación llamó la atención de la pareja... ambas sabían que el par de rubias había llegado por fin... Rei suspiró fuertemente, sin saber exactamente porqué. Makoto notó aquello, mas no mencionó nada.

 

 

 

Continuará...

Hosted by www.Geocities.ws

1