- ¡Viene por
la derecha, quítate! – escuchó que le gritaba Mars.
Sailor
Jupiter saltó al lado contrario y evitó un mortal ataque. Alcanzó a mirar a su
amiga y le sonrió en agradecimiento... Mars le regresó la sonrisa y de
inmediato volvió su atención a la batalla. Mercury se encargó de cegar al
demonio con su niebla, de manera que pudieran darse algunos minutos para
reunirse y planear algo.
Una vez que
se juntaron, esperaban las instrucciones de Mercury, quien se dedicó a analizar
al monstruo para encontrar algún punto débil... parecía bastante concentrada.
- Será
fácil... espero – dijo después de algunos momentos – Tiene una gran resistencia
y mucha velocidad, pero si logramos inmovilizarlo... – enseguida miró a Mars y
Jupiter – ustedes deberán atacarlo con todo lo que tengan... si Venus, Sailor
Moon o yo lo atacamos, no le haremos ni cosquillas... ustedes dos tienen los
ataques más fuertes de todo el equipo y podrán derrotarlo fácilmente.
- Confía en
nosotras – dijo Jupiter con una sonrisa, antes de tomar a Mars por el hombro.
- Sólo
manténgalo quieto y Makoto y yo haremos el resto – continuó Rei, tomando la
mano en su hombro.
- ¡De eso yo
me encargo! – exclamó Venus y tomó a Sailor Moon de la mano – Vamos, Usagi, tú
tienes que distraerlo un momento mientras yo lo amarro.
- ¡¿Qué?! –
gritó con terror – ¿Y cómo se supone que haré eso?
- Sólo corre,
anda, que la niebla está desapareciendo – le apuró la rubia.
El par se
paró ante el demonio, que rugió de enojo y se lanzó sobre ellas. Venus parecía
confiada...
- ¡Corre! –
le gritó a Usagi y saltó por encima del monstruo.
Sailor Moon
obedeció y ahora el enemigo estaba tras ella... la escena de la persecución
resultó de lo más graciosa... Pero el resto trataba de concentrarse en los
pasos a seguir...
- ¡Cadena de
Amor de Venus!
La dorada
cadena sujetó al demonio y lo dejó inmovilizado por algunos momentos.
- ¡Usagi,
ayúdale! – le ordenó Mercury al entender el movimiento de Venus. Sailor Moon
obedeció al acto y Mercury se preparó para algo más - ¡Ilusión Acuática de
Mercurio!
El ataque de
Mercury congeló las piernas del demonio...
- ¡Ahora! –
le indicó la chica genio a Mars y Jupiter.
- ¡Trueno de
Júpiter!
- ¡Fuego de
Marte!
Al ser los
ataques directos y combinados, el demonio no tenía ninguna posibilidad de
resistirlos... pero, antes de sucumbir, lanzó un letal rayo en dirección de
Mars y Jupiter... una respuesta que nadie esperaba...
- ¡Cuidado,
Rei! – gritó Makoto y quitó a su compañera del camino...
... para ser
ella quien recibiera el ataque de frente...
El monstruo
desapareció y Makoto cayó al suelo, herida, mientras perdía su transformación.
- ¡Makoto! –
exclamó Rei con terror y corrió para revisarla.
Las demás
también se acercaron, presas de la preocupación, pero era Sailor Mars quien
peor se sentía.
- ¡Makoto,
responde, maldita sea! – la sacudió, soltando algunas lágrimas – ¡Makoto!
Sailor
Mercury hizo a un lado a Rei y se la encargó a Minako.
-
Tranquilízate, Rei – le ordenó Mercury duramente – Ella va a estar bien... de
eso me encargo yo...
Mars se quedó
en silencio, temblando en los brazos de Venus. Ami rápidamente chequeó el
cuerpo herido de Makoto con su visor... Seguía viva, pero grave, el rayo le
había dado en el abdomen y podía tener costillas rotas o algún derrame interno...
- Tendrá que
ir a un hospital – sentenció por fin, quitándose su transformación – Hay un
teléfono cerca de aquí, llamaré al hospital donde trabaja mamá para pedir una
ambulancia... no tardo... No la muevan hasta que llegue la ayuda.
Ami salió de
escena a toda velocidad, mientras las demás volvían a sus identidades civiles.
- Makoto... –
sollozaba Rei, arrodillada a su lado.
- No fue tu
culpa, Rei – le dijo Usagi, a manera de consolarla... aunque también la rubia
princesa soltaba lágrimas cual cataratas.
- ¡Recuerda
que ella es Makoto Kino, la más fuerte de las Sailor! – exclamó Minako con
ánimo – Su cuerpo puede resistir lo que sea.
La
sacerdotisa no respondió nada ante eso, sólo secó sus lágrimas y se avergonzó
de ellas... Minako tenía razón... Makoto era muy fuerte. Además, no parecía
adolorida, sólo daba la impresión de dormir o descansar. Su respiración era
pausada y tranquila, pero a veces el dolor hacía que su cuerpo pegara alguno
que otro respingo.
La ambulancia
no tardó casi nada en llegar al lugar, Ami apareció casi junto con ella y fue
quien se encargó de inventar alguna cosa para convencer a los paramédicos.
- Ami...
quiero subir a la ambulancia con ella – le dijo Rei, mientras Makoto era
sujetada de la camilla.
- Lo siento,
Rei, iré yo – le dijo con amabilidad – tengo que inventarle una buena historia
a mamá... Ve a casa a descansar... yo les llamaré cuando Makoto esté mejor.
- Pero...
- Nada de
‘peros’... Usagi, Minako... lleven a Rei al templo, por favor... yo iré con
Makoto. Descansen y yo les llamaré cuando ella haya despertado.
Sin decir
nada más, Ami subió a la ambulancia y ésta de inmediato arrancó en dirección al
hospital. Usagi y Minako se miraron entre sí y suspiraron, Rei observó a la
ambulancia hasta que ésta se perdió de vista.
- Makoto... –
murmuró tristemente.
***** *****
***** ***** *****
- No podrá
moverse por un par de semanas, tiene las costillas rotas y deberá estar en cama
hasta su próxima consulta.
- Entiendo,
mamá.
- ¿Y dices
que no lograron ver al motociclista que la golpeó?
- No... no
pudimos...
Ami se
reprendió a sí misma por aquella mentira, pero no debía decirle la verdad a su
madre o estarían en graves problemas. Y hablando de eso...
- El problema
es que el hospital está lleno y no hay muchas habitaciones disponibles... –
anunció la doctora con mucha preocupación.
- Bueno...
¿Makoto podría estar en casa de alguien cuidándola? – preguntó.
- Claro...
sería de gran ayuda.
- Entonces,
no hay problema... sé quién puede encargarse de ella...
- De
acuerdo... Makoto despertará de la anestesia en unos minutos... la daré de alta
en dos horas y podrás decirme dónde va a quedarse... ¿bien?
- Claro,
mamá... y... muchas gracias por ayudar a Makoto...
La doctora
abrazó cariñosamente a Ami y le acarició el cabello.
- No te preocupes
por eso, hija... para eso estoy aquí, para ayudarte... – murmuró, soltándola a
los pocos segundos – tengo que regresar a trabajar.
- ¿Puedo
llamar a las chicas?
- Por
supuesto.
***** *****
***** ***** *****
Rei corría a
todo lo que daban sus piernas en dirección al hospital. Estaba contenta y no
podía ocultarlo, ni siquiera esperó a que Minako y Usagi pasaran por ella,
salió del templo en cuanto recibió la llamada de Ami.
- No sé cómo
pude dudar de tu resistencia – pensaba la sacerdotisa con cierta vergüenza –
Eres la más fuerte de nosotras y algo como eso no te tiraría tan fácil.
Tenía que
agradecerle a Makoto cara a cara haberla salvado de aquel rayo, seguramente
ella no lo habría resistido. Su corazón latió aprisa al entrar a la recepción
del hospital, no tenía suficiente aliento gracias a la carrera. En una de sus
manos llevaba unas rosas que le había comprado como regalo.
- Llegaste
más rápido de lo que esperaba – le dijo una melodiosa voz a su espalda.
Volteó y se
encontró con una sonriente Ami. Rei esbozó una imperceptible sonrisa y caminó
hacia su amiga.
- ¿Ya
despertó? – preguntó enseguida.
- No tarda...
será en unos minutos – respondió la chica genio – Mamá dice que necesitará
estar en reposo un par de semanas, pero siendo la poderosa Sailor Jupiter, creo
que tardará menos en sanar.
Rei sonrió
más ante el comentario. Ya había recuperado suficiente oxígeno.
- Pero hay un
pequeño problema – murmuró Ami.
- ¿Cuál?
- El hospital
está muy lleno y no hay suficientes habitaciones... Makoto tendrá que quedarse
en casa de alguien para que la cuide y...
Rei ya sabía
qué era aquello que Ami estaba apunto de decir.
- Ya entendí,
no digas más – dijo con aparente disgusto – Minako y Usagi como enfermeras son
letales... tú estarás muy ocupada investigando de dónde están saliendo tantos
demonios y... bueno... el abuelo saldrá de viaje y sería bueno tener un poco de
compañía...
- Entonces se
quedará contigo... la darán de alta en dos horas y una ambulancia la llevará
hasta el templo – suspiró con alivio, pero ya sabía que Rei aceptaría cuidarla
– Yo esperaré a las chicas, tú sube primero, si quieres.
- Bien...
¿dónde está?
- Tercer
piso, habitación 34... Supongo que quieres darle eso a Makoto – musitó
señalando las rosas con su vista.
Rei se
sonrojó levemente y las escondió tras de sí. Escuchó una risilla en Ami y puso
una muy mala cara.
- Supongo que
también querrás hablar a solas con ella, así que apúrate o nuestras buenas
amigas harán tanto ruido que las correrán del hospital – agregó, dándole a entender
que podía irse.
Pero Rei no
necesitaba el permiso de nadie para retirarse de algún lugar. Le sonrió una
última vez a Ami y subió corriendo por las escaleras. La chica genio negó con
la cabeza y esperó pacientemente a su par de rubias amigas.
- Ni la misma
Sailor Venus pensaría en algo así – murmuró en voz muy baja con una sonrisa por
demás extraña – Pero no sé quién caerá primero, son demasiado fuertes... Será
interesante ver eso...
***** *****
***** ***** *****
Rei sintió la
necesidad de liberar un suspiro antes de abrir la puerta, se sentía un poco
nerviosa y no sabía por qué. Quizá era que no estaba acostumbrada a
agradecer... podría ser eso... Se olvidó de esos pensamientos y entró a la
habitación sin preocuparse por hacer ruido.
Makoto seguía
dormida, tenía un catéter en el brazo izquierdo que le suministraba suero. Una
gruesa capa de yeso rodeaba su torso como chaleco, seguramente se había roto
las costillas.
- Makoto...
¿me escuchas? – preguntó en voz baja, después de sentarse junto a la cama –
Makoto...
La cabeza la
alta chica se ladeó, tomando por sorpresa a Rei. Makoto abrió los ojos con algo
de cansancio y sonrió ampliamente al ver a su amiga.
- Me alegra
tanto que estés bien – murmuró Makoto.
- Yo era la
que estaba preocupada, chica ruda – sonrió Rei, tomándole la mano – A mi no me
pasó nada y es gracias a ti...
- Bueno... es
mi trabajo...
- Pero no
tenías por qué arriesgarte así – le reprendió enseguida con el ceño fruncido –
No eres la única poderosa por aquí, sabes. Me tenías muy preocupada, Makoto
Kino...
- Olvida
eso... – sonrió con mucha confianza – Soy Sailor Jupiter, recuérdalo... mi
cuerpo es muy resistente.
- No digas
tonterías... – musitó con enojo – Ese monstruo era muy poderoso, ¿qué tal si
algo grave te hubiera pasado, eh?... ¿Y si hubieras muerto?... – ya a esas
alturas su voz era alta y de tono molesto.
- Rei...
- No tienes
idea de lo culpable que me habría sentido...
Makoto notó
cierto dolor en ella y se sintió un poco mal... Rei tenía razón... Apretó la
mano de su amiga y con la otra le sujetó por el mentón, de manera que ella
alzara la mirada. Rei lucía molesta.
- Lo
siento... no era mi intención hacerte enojar... – murmuró con un gesto de
arrepentimiento puro.
- Cállate, no
es necesario que te disculpes – dijo por fin y enseguida le dio las rosas –
Toma esto... y más vale que te gusten por que no me salieron nada baratas...
Makoto soltó
una ligera carcajada y tomó el hermoso ramo de rosas frescas. Olían muy bien y
tenían unas lindas gotas de agua que les daban un toque de más frescura. Aspiró
aquel delicioso aroma y enseguida le agradeció el detalle a Rei con una
sonrisa. La sacerdotisa igualmente sonrió y se miraron fijamente algunos
instantes...
- Gracias...
– musitó Rei al fin.
- Eres una de
mis mejores amigas... créeme que no dudaría dar mi vida por ti... – murmuró en
respuesta con un tono confidente.
- Yo haría lo
mismo, ten eso por seguro...
Un escándalo
fuera de la habitación llamó la atención de la pareja... ambas sabían que el
par de rubias había llegado por fin... Rei suspiró fuertemente, sin saber
exactamente porqué. Makoto notó aquello, mas no mencionó nada.
Continuará...