Por: Escarlata
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Hacía mucho
frío como para estar afuera, pero aún así se atrevió a salir a la calle repleta
de luces y publicidad. Cientos de figuras del siempre mentado ‘Santa Claus’
atestaban los comercios con ofertas que la gente aprovechaba. Estaba consciente
de que aquello era meramente comercial... algo traído de occidente y que ahora
los japoneses adoptaban como una fecha más para hacer fiesta, y que los
comerciantes aprovechaban para aumentar sus ganancias de fin de año.
Pese a todo,
la gente pasaba buenos ratos usando aquello de la navidad como excusa para
reunirse con sus familias. Miró unas Noche Buenas estampadas en una postal y
recordó que, alguna vez, Ami le comentó que aquella flor era originaria del
continente americano, de México, para ser más exacta.
Deseaba ver,
aunque sea una vez, aquella flor en persona y no en postales.
Anteriormente,
esas fechas las pasaba sola en su casa, sólo conformándose con ver a la gente
pasar por su ventana. A medianoche todo se quedaba sólo... y ella también... y
sentía mucha tristeza de esa soledad involuntaria...
La tristeza
aumentó después que su superior la dejara, pues sólo había pasado una navidad con
él y creyó, en aquel momento, que siempre sería así... pero no...
Ahora,
caminaba entre el frío y con particular alegría a casa de una amiga muy
querida.
Ya no tenía
ningún motivo para estar triste, ya no estaba sola.
Por fin llegó
a su destino y se abrazó a sí misma para quitarse un poco el frío de encima...
El frío en Juuban en verdad era fuerte. Suspiró y tocó el timbre de la puerta.
Sonrió de
forma graciosa al escuchar un “¡Ya voy!” seguido del sonido de algo que se
caía... La puerta se abrió y una enorme sonrisa se asomó entre aquellos labios.
- Buenas
noches, Mina-chan...
- Buenas
noches, Mako-chan... pasa por favor, te estaba esperando...
Entró a la
cálida y casa y, antes de quitarse el abrigo, la rubia se lanzó a sus brazos y
le dio un beso en la mejilla...
- ¡Feliz
Navidad, Mako-chan!
Y Makoto...
sólo atinó a sonreír.