SAILOR MOON: R. E.
Por: Escarlata
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A pesar de
estar un poco apretadas en ese asiento, cansadas y con una sensación de resaca;
se sentían felices de seguir con vida... Aunque... ciertamente el asiento
trasero del deportivo de Haruka no era muy cómodo. Michiru también estaba ahí,
mirándoles con extrañeza por el retrovisor, dado su deplorable estado.
- Sólo espero
que no estés haciendo nada malo, señoritas – dijo Haruka en tono de broma.
- Es una
larga historia – murmuró Minako – pero créeme que no querrán saberla...
- ¿Porqué? –
preguntó Michiru, girándose en su asiento para mirarlas.
- Bueno...
tiene que ver con drogas, virus, zombis... armas biológicas... explosiones...
Haruka y
Michiru intercambiaron una confundida mirada, sin saber exactamente qué
responder a eso... Aquello sonaba como la mala trama de una película de terror.
La guerrera del viento volvió su mirada a la carretera, chequeando por el
retrovisor la grúa que les seguía.
- Ami, ¿tu
mamá sabe del accidente? – le preguntó Haruka.
- No... y si
el choque y los zombis no me mataron... mamá lo hará cuando nos a mí y al
auto...
- Tienen que
contarnos todo con más detalles – alegó Michiru – Estoy empezando a pensar que
son un grupo de adictas a los alucinógenos...
El comentario
hizo reír a las Inner Senshi.
Eventualmente
pensaban decirles todo, pero en ese momento estaban agotadas y hambrientas... Y
se quedaron dormidas pasados algunos minutos.
De las
instalaciones y sus extraños habitantes nada había quedado, pero temían que
hubiese más sucursales en otros lugares de Japón. Después se dedicarían a
buscarlas y reproducir la vacuna en caso de emergencia. Nunca se sabía... y
nunca podían estar seguras.
Se
deshicieron de las drogas, pues comenzarían a entrenar duramente para tener más
resistencia. Esa pelea les mostró lo débiles que podrían ser ante situaciones
inesperadas.
No sabían si
contarle a Usagi todo lo sucedido... ya lo decidirían después...
Primero
tendrían que enfrentar a la madre de Ami y ver si su amiga salía viva después
de ver a la doctora...
... no podían
arriesgarse a perder a su mejor elemento...
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