SAILOR MOON: R. E.

 

 

 

 

Por: Escarlata

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Parte 5 “Virus-G”

 

 

 

 

Ami estuvo revisando cada cajón de la enorme enfermería, y lo que encontró no la convención mucho...

 

- Mina, ésta droga también es experimental – le riñó Ami – Sirve para darle toda esa energía a los Némesis. Es cierto que va a revitalizarnos, pero habrá reacciones secundarias... y suelen ser peligrosas.

- Lo sé, pero no hay otra opción... tú también estás consciente de ello – contestó la rubia por demás seria.

- Opino que la usemos – intervino Makoto – Tendremos esas reacciones secundarias cuando estemos fuera de aquí... y ya no importará...

- Concuerdo con ella – musitó Rei – Si dices que el camino será largo, no hay más remedio que usar la droga.

 

Ami suspiró profundamente y miró a sus amigas, la desventaja numérica en la que estaba le obligó a estar de acuerdo.

 

- Muy bien, lo haremos – dijo con gesto serio – pero la probaré yo primero para calcular las dosis correctas y los intervalos entre éstas. Una sobredosis nos mataría, empezando por que el líquido es concentrado.

 

La condición que puso la chica genio asustó a sus amigas, pero no podían negar que estaba en lo correcto... un fallo de cálculo las mataría al instante. Pero no podían evitar preocuparse por ella.

 

- Sólo ten cuidado – dijo Mina, tomando a Ami por el hombro.

 

Mercury asintió con la cabeza y le sonrió. No tardó en analizar la concentración de la droga y disolverlo en un líquido neutro para poder usarlo. Estaba muy espeso. La operación tomó varios minutos de medidas, hasta que Ami preparó una jeringa con una dosis apenas visible. Se inyectó el líquido en un brazo... y de pronto vieron que fue invadida por un fuerte mareo que la tiró al piso.

 

- ¡Ami! – exclamaron sus amigas, corriendo a auxiliarla.

 

Respiraba profundamente y apretaba los ojos. Notaron un ella un escalofrío que la hizo sudar. Pero poco a poco empezó a recuperarse.

 

- Ya pasó, estoy bien – dijo, incorporándose con algo de trabajo – Aunque debo decir que está funcionando... dejen ajusto la dosis y calculo el tiempo...

- ¿Segura que estás bien? – le preguntó Venus.

- Sí... Sólo déjame terminar.

 

Otros minutos pasaron, tiempo que ella aprovechó para preparar jeringas. Todas notaron que Ami había recuperado sus energías en ese pequeño rato... Entonces todo funcionó tal como lo planearon... ahora podrían continuar su camino sin problemas.

 

Sailor Mercury repartió tres jeringas a cada una de sus compañeras, quedándose ella con dos. Se inyectaron las dosis, pero no se marearon ni nada parecido... si Ami tuvo aquellas reacciones fue por que no usó la cantidad correcta... Igual que con la peliazul, las demás se recuperaron en cuestión de minutos.

 

- Wow... –murmuró Rei en estado algo eufórico – Me siento mejor...

- Funcionó bien – dijo Mina – Ya podemos irnos...

- ¿Cuándo tendremos que repetir la dosis, Ami? – le preguntó Makoto.

- Si mis cálculos no fallan – contestó – será dentro de dos horas si no nos sobre esforzamos... Sólo tengan en cuenta que ésta droga es experimental, así que podríamos tener algunas reacciones secundarias... pueden variar de una a otra, sólo espero que no sean graves.

- ¡Entonces, sigamos! – exclamó Venus – ¡Hora de irnos!

 

Salieron de la enfermería, sólo para encontrarse con un montón de zombis en el pasillo. Una recuperada Makoto les dio fin con un trueno que reflejaba toda su energía. Ami, mientras, chequeaba el mapa para ver el siguiente sector a revisar... Sospechaba que no tardarían en encontrar los laboratorios centrales... y la vacuna...

 

- ¡Síganme, chicas! – dijo Mercury a grandes voces corriendo por el pasillo.

 

De inmediato la alcanzaron, acabando sólo con los zombis que les estorbaban. Aquella droga había sido tan eficaz que, después de toda una hora de revisar esa planta y de usar sus ataques incontables veces, seguían tan frescas como recién bañadas... Aún no sucedían las reacciones secundarias que tanto temía Ami, pero era una buena señal.

 

No encontraron más que zombis, perros, ranas gigantes y dos Némesis a los que mataron sin problema. Fuera de eso, no había mas que oficinas y una par de bodegas sin nada útil.

 

Pronto localizaron un ascensor casi escondido al final del pasillo. Había cuatro plantas mas abajo, lo que les obligaba a recorrerlos todos y cada uno de ellos. Entraron al elevador, un leve temblor les indicó que la instalación funcionaba bien. Se abrieron las puertas y una docena de zombis les dieron la bienvenida.

 

Mientras se encargaban de aquello muertos, escucharon el cercano rugido de un Némesis.

 

- ¡Vayámonos de aquí! – ordenó Venus – ¿Por dónde, Ami?

- ¡A la izquierda!... ¡El Némesis viene por la derecha!

 

Las cuatro corrieron en la dirección indicada, acabando solo con los zombis que les estorbaban; pero el monstruo les dio alcance en pocos segundos, acorralándolas contra un muro. Ami vio algo en aquel Némesis que le llenó de temor, estado que el resto de sus amigas notó.

 

- ¿Qué pasa, Mercury? – le preguntó Mars – Estás pálida.

- Ese Némesis tiene un tentáculo en la mano – explicó, asustada – ¡Sino nos vamos, va a contagiarnos el virus!... ¡Corran!... ¡Niebla de Mercurio!

 

Con el monstruo cegado, corrieron y lo esquivaron, a fin de perderlo. Pero el Némesis, aunque en tinieblas, no dudó en lanzar su viscoso tentáculo a ciegas. A pesar de no escuchar grito alguno, el monstruo supo que le había acertado a alguien... Lanzó un rugido de triunfo.

 

La sorpresa de las guerreras fue enorme al ver que la herida fue su compañera Ami... el tentáculo le había atravesado una pierna... La misma Ami no podía creer su suerte... veía su propia sangre chorrear y eso le tenía en estado de shock. Estaba con un gesto incrédulo en el rostro.

 

- Por los dioses... – murmuró Rei, mirando la herida – ¿Ami?

 

Pero la guerrera se desplomó en el suelo. La líder tuvo arrastrarla de ahí para esconderse en alguno de los cuartos, pues el Némesis podría salir de un momento a otro de la niebla.

 

- ¡Jupiter, Mars, maten a ese maldito engendro! – ordenó Venus con furia.

 

Un par de ataques de cada guerrera bastaron para deshacerse del Némesis. No tardaron en alcanzar a Venus, que ya había acostado a Ami sobre un escritorio. Mercury se abrazaba a sí misma y miraba a la nada.

 

- ¿Ami, cómo te sientes? – le preguntó Rei, tomándole por un hombro.

- No siento nada... – respondió con un susurro – No hay dolor... pero no sé si es por la droga o por que el virus actúa rápido... Ni siquiera me molesta la herida en mi pierna...

 

Las cuatro se quedaron calladas. No podían creer lo que acababa de pasar... y aún no encontraban la vacuna, ni los laboratorios principales... y no sabían qué tan rápido atacaba el virus.

 

- Minako... – le llamó Ami, alzando la mirada. Le extendió a la aludida su computadora y su visor – Tomen esto y váyanse de aquí... les servirá más a ustedes.

- ¡No digas estupideces! – le gritó Minako – Ninguna de nosotras sabe manejar esas cosas... además... – murmuró, llorando – Tienes que venir con nosotras, no vamos a dejarte atrás...

- Mina – ahora era Ami la que lloraba – no sabemos dónde está el laboratorio... y no tardaré en transformarme en zombi... mejor váyanse, por que también puedo convertirme en un monstruo como los Némesis... y las mataré sin contemplación alguna... ¡Váyanse!

- ¡Aquí, la única que da órdenes soy yo! – contestó Minako, furiosa – ¡Y no te dejaremos aquí!... ¡Iremos por esa vacuna y vas a ponerte bien!... ¡¿Has entendido?!...

 

De nuevo las cubrió el silencio. Todas lloraban sin hacer ruido, casi ocultando su respiración. Pero la primera en calmarse fue Ami.

 

- De acuerdo – dijo, secándose las lágrimas – Ustedes vayan... yo las esperaré aquí...

- Tengo una mejor idea – intervino Makoto – Mina, tú y Rei pueden adelantarse para buscar la vacuna, yo llevaré a Ami e iremos tras ustedes. Así no tendrán que regresarse.

- Buena idea – dijo Minako – ¿Todas de acuerdo?

- ¡Sí!

 

No tardaron en recuperar el ánimo y las esperanzas de salir de ahí con vida. Antes de que Mars y Venus se fueran, Ami les dio la computadora, explicándoles de forma sencilla cómo ver el mapa y saber por donde iban. La pareja se retiró a paso rápido, el otro par les seguiría con el visor. Makoto ya tenía a Ami en la espalda, listas para irse.

 

- Makoto... necesito que me prometas algo...

- ¿Qué cosa?

- Si no logramos encontrar la vacuna a tiempo, y si ves que estoy por transformarme en zombi, mátame, por favor... Prométemelo...

 

 

Continuará...

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