SAILOR MOON: R. E.

 

 

 

 

Por: Escarlata

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Parte 3 “UMBRELLA CORP.”

 

 

 

 

Venus y Jupiter, además de interminables zombis, encontraron cuartos con criaturas muy extrañas en estado de animación suspendida. Algunas parecían ranas gigantescas, otras eran serpientes bastante grotescas, pero otros eran simplemente indescriptibles.

 

- Te dije que ésta casa me gustaba para película de terror – murmuró Jupiter – Aquí ya están los monstruos...

- ¿Crees que estén vivos?

- No sé, pero tampoco quiero saberlo.

- Vámonos entonces. Regresemos con Ami y Rei, seguro que ya encontraron algo sobre el virus.

- Bien.

 

Dieron media vuelta y algunos pasos, pero un extraño burbujeo en los contenedores con monstruos les hizo voltear la mirada.

 

- ¿Qué pasa? – se preguntó Makoto, viendo fijamente las burbujas que cada vez se hacían más rápidas y numerosas.

- No... no sé... ¡mejor vámonos de aquí!

 

Al momento de correo, un par de contenedores se rompieron. Liberando a dos de aquellas ranas mutantes. Con veloces y ágiles saltos, los monstruos se interpusieron entre ellas y la puerta de salida.

 

- ¡Maldición! – exclamó una nerviosa Makoto – ¡Trueno de Júpiter!

- ¡Rayo Creciente de Venus!

 

Cada ataque dio a un monstruo, pero estos se recuperaron rápido, lanzando una especie de rugido, antes de lanzarse de nuevo sobre ellas.

 

- ¡Otra vez!... ¡Rayo Creciente... Fulmina!

- ¡Trueno de Júpiter!

 

Varias repeticiones fueron necesarias para acabar con aquellos monstruos. Terminaron algo agotadas gracias al esfuerzo.

 

- Ahora sí vámonos – murmuró Minako.

 

Ambas fueron a la puerta y, al abrirla, Sailor Mars estaba ahí de pie. Se sorprendieron de verla, pero se asustaron cuando ella hizo su pose de ataque.

 

- ¡Agáchense! – ordenó Rei.

 

El par obedeció al instante.

 

- ¡Fuego de Marte!

 

El ataque fue directo a un tercer monstruo que se había liberado sin que ellas lo notaran. Pero, como un ataque no bastaba, Makoto y Minako tuvieron que darle una mano para matarlo.

 

- ¿Están bien las dos? – les preguntó Rei.

- Sí, gracias por venir – respondió Minako.

- Nos salvaste, amiga.

- Ami notó una extraña lectura en las computadoras y supo que algo se había liberado justo aquí donde estamos. Por eso vine.

- Volvamos con Ami, no es bueno que esté sola – dijo Makoto.

 

Las tres regresaron al cuarto de computadoras, donde Ami terminaba de procesar y organizar la información. Por el gesto en su rostro supieron que había descubierto cosas muy interesantes.

 

- Mejor siéntense donde puedan – dijo Ami, quitándose el visor y guardando su computadora – Esto va a ser un poco difícil de creer.

 

Hicieron caso a la recomendación y se sentaron en unos bancos alrededor de Ami, que sólo estaba recargada en una consola apagada. La peliazul lanzó un largo suspiro antes de comenzar a explicarles todo.

 

- Éstas instalaciones son de UMBRELLA CORP. – empezó a decir – una poderosa y escandalosa empresa norteamericana. Usaban un disfraz de benefactores para ocultar una serie de experimentos clandestinos para la creación de armas biológicas.

- ¡¿Armas biológicas?!

- Sí. Uno de sus mayores proyectos fue la creación del virus T... cuyos efectos hemos podido ver aquí.

- Entonces – interrumpió Minako – Todos esos zombis están infestados con ese virus.

 

Ami asintió.

 

- Éste virus T se desarrolló por primera vez en una ciudad norteamericana, Racoon, que estaba totalmente controlada por UMBRELLA. El primer incidente de zombis ocurrió en una mansión en las afueras de la ciudad. Un grupo especial de la policía, STARS, se encargaron de ese caso, pero las autoridades no hicieron nada contra la corporación. Después, la ciudad de Racoon quedó infestada de zombis por culpa de disputas internas en UMBRELLA y las ratas que propagaron el virus. La ciudad tuvo que ser destruida. El siguiente incidente ocurrió en las instalaciones de la empresa en Europa, donde nuevamente el grupo STARS intervino...

- ¿Y ahora están aquí en Japón, verdad? – preguntó Minako.

- Aja. Pero hay un virus más avanzado que el T, es el G-virus, que fue desarrollado poco antes de que la ciudad de Racoon fuera borrada del mapa. Buena parte de los monstruos están hechos con el virus G... lo más grandes, los de forma humana, se llaman Némesis.

- ¿Némesis?

- Sí. Son la cúspide de sus experimentos. Las armas definitivas. Son demasiado difíciles de matar con armas convencionales.

- ¿Quieres decir que allá arriba nos hubieran matado? – le preguntó Makoto.

- Me temo que sí. Eran demasiados.

- ¿Es toda la información que tienes?

- Si, Mina, es toda... No, espera... hay algo más...

- ¿Qué?

- Mientras estemos aquí, corremos el peligro de contagiarnos con alguno de los virus, y ustedes ya sabrán las consecuencias. Debemos evitar que los Némesis con tentáculos nos hieran... ellos son los encargados de propagar el virus.

 

Se quedaron calladas algunos minutos. Más arriba escuchaban que los zombis y Némesis hacían barullo dentro de la casa.

 

- Me temo que llegamos a ésta casa justo en el momento programado para que nuestros amigos se liberaran – dijo Ami con una triste sonrisa – ¿Qué haremos, Minako?... Sabes que respetaremos cualquier decisión que tomes.

 

Makoto y Rei sólo reafirmaron las palabras de Ami con un sencillo movimiento de cabeza y un gesto fiero. Minako les miró, antes de tomar una posición pensativa y seria.

 

- Después de todo lo que nos has dicho – dijo primero en voz baja – es obvio que no podemos irnos de aquí así como así. Nuestro país estará en peligro si esas cosas se liberan. Es nuestro aroma a carne viva lo que aún los concentra aquí. Como guerreras, es natural que debamos hacer algo al respecto.

 

Esto último era dicho en voz alta y orgullosa.

 

- ¿Qué hay de los Némesis que pueden contagiarnos? – preguntó una no muy convencida Rei.

- Si es un virus – murmuró Minako – debe haber una vacuna... ¿Crees poder encontrarla, Ami?

- Por supuesto.

- Entonces, primero vayamos por esa vacuna, nos protegemos y después podremos destruir éstas instalaciones.

- Aquí hay un sistema de autodestrucción – intervino Ami – Sería cuestión de encontrar el centro de controles y activar el sistema. Si ahorramos energías, podremos usar la teletransportación para salir rápido.

- Me parece perfecto – sonrió Minako y después miró a las guerreras de Marte y Júpiter – ¿Ustedes qué dicen?

- De acuerdo – dijo Rei.

- Digo lo mismo.

- ¡Muy bien!... ¡Vayamos por la vacuna!

 

De pronto, un zombi cayó desde la escalera, sacándoles un buen susto. Varios más hicieron acto de aparición, acompañados por un feroz Némesis.

 

- ¡Rayos! – gritó Venus – ¡Mercury, usa tu niebla... el resto, cubrámosla!

- ¡A la orden!

- ¡Niebla de Mercurio!

 

 

Continuará...

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