Por: Escarlata
***************************************
Mamoru tenía pocos minutos de haberse ido, apenas se estaba
recuperando de aquel beso y ese dulce abrazo cuando una alterada Ami llegó.
Tenía sus ojos llorosos y un gesto horrorizado. Rei se asustó mucho, pues
conocía muy bien ese gesto... Lo vio en ella la primera vez que se le ocurrió
preguntarle por su mamá y el motivo por el que viajaba con su padre, poco
después de conocerse.
Aquella
ocasión le costó mucho trabajo hacer reaccionar a la chica, se dio cuenta del
enorme trauma que el divorcio de sus padres le había ocasionado. A partir de
esa vez, nunca le volvió a mencionar nada sobre eso.
Al parecer,
alguien o algo le había recordado a su mamá y el divorcio. Sólo atinó a
abrazarla e intentar tranquilizarla.
- Ami, todo
está bien – le susurró al oído – Estoy contigo, amiga... por favor,
tranquilízate.
Ningún sonido
salió de sus temblorosos labios... pero el cálido abrazo de su amiga bastó para
irle tranquilizando poco a poco. En cuanto la chica estuvo mejor, le explicó
todo a Rei: una de esas chicas la conocía... fue amiga suya en Juuban.
- Bueno, creo
que ya es hora de hablar con ellas y pedirles su ayuda – murmuró Rei, acariciándole
el cabello – Yo iré primero... te llamaré cuando puedas venir... ¿OK?
Ami asintió y
soltó a Rei, regalándole a su amiga una pequeña sonrisa. La chica de uniforme
rojo asintió y se dirigió al campamento del trío. Si todo salía bien, podrían
liberar a sus familiares con ayuda de esas chicas y ella podría estar feliz con
su novio Mamoru.
Sacó a su
pokemon de fuego Rapidash y lo montó... un inocente comentario de Ami le detuvo
instantes antes de partir.
- ¿Me
contarás cómo te fue con el joven Mamoru? – le preguntó, sonrojándose un poco.
- Lo prometo
– murmuró, yéndose enseguida – ¡Espera a que te llame!
Pronto se
perdió de vista. Ami suspiró y se dedicó a levantar el campamento. Dentro de
poco liberarían a sus familiares y podrían dejar a Giovanni y esa vida de robo.
Estaba ansiosa por saber cómo le había ido a su amiga con el joven Mamoru...
pero de pronto recordó la plática de aquellas chicas, donde hablaban sobre un
muchacho con las mismas características del joven Mamoru.
Rogaba por
que no se tratara de la misma persona o las cosas se complicarían... y mucho...
Empezando por la sencilla razón de que Rei tenía un genio de los mil demonios,
pero, por otro lado, era muy sensible y algo así la lastimaría profundamente.
No quería que eso sucediera.
Sacó a su
Golduck para que le ayudara a terminar lo que estaba haciendo. Tendría que
esperar hasta que Rei le llamara.
***** *****
***** ***** *****
En cuestión
de minutos vio el campamento del trío. Estaban sentadas alrededor de una fogata
a medio apagar y deliberando sobre algo importante. No podía escucharlas aún,
pero sabía que se trataba sobre su amiga Ami y su pequeño encuentro con ella.
Primero que
nada, debía advertirles no mencionar a la doctora Mizuno cuando Ami estuviera
ahí, la pobre tenía un severo trauma por eso, puesto que no pudo despedirse de
ella el día que su padre se la llevó.
Las tres
voltearon al escuchar el veloz trote del Rapidash, sólo para encontrarse con la
compañera de Ami, que no traía su antifaz. Claramente distinguieron sus
profundos ojos negros y su gesto severo, realmente no había gran diferencia al
usar o no su antifaz, siempre tenía un disgusto en su cara. De inmediato se
pusieron en guardia, tomando una pokebola cada una de ellas, listas para
pelear.
Pensaban que
ella estaba enojada por haber reconocido la identidad de Ami.
Rei bajó del
Rapidash y miró a cada una de ellas con gesto severo, parecía analizarlas con
sumo cuidado. Clavó sus ojos en Usagi unos instantes más antes de guardar a su
pokemon.
- Supongo que
tú eres Usagi Tsukino – murmuró la chica de uniforme rojo, señalando con su
pokebola a la rubia.
- Así es –
respondió la aludida, nerviosa.
- ¿Y ustedes
son...?
- Yo soy
Makoto Kino.
- Me llamo
Minako Aino.
Rei se
mantuvo en silencio, pensativa, como haciendo un esfuerzo por recordar aquellos
nombres. Se sentó sobre una roca y de nuevo dirigió su mirada al trío.
- Mi nombre
es Rei Hino... y supongo que ya sabrán el nombre de mi compañera – dijo con un
raro gesto.
- ¿Porqué Ami
está con el Equipo Rocket? – le interrumpió la rubia – Sé que ella no es mala,
dime porqué está con ustedes.
- Cuidado con
lo que dices – advirtió Rei de forma sombría – Estoy aquí por que Ami y yo
necesitamos su ayuda. Ambas trabajamos para el Equipo Rocket por la fuerza y
sólo ustedes tres pueden darnos una mano... ¿entienden?
Las tres se
quedaron calladas... eso era lo último que esperaban oír de ellas. Rei
aprovechó su silencio para sacar a su Flareon.
- Ve por Ami,
amigo – le ordenó al pokemon – Ya sabes donde esta.
El pequeño pokemon
de fuego asintió y obedeció la orden de inmediato, desapareciendo pronto entre
la arboleda. Rei se volvió hacia el trío.
- Sabrán más
detalles cuando Ami venga, pero antes, necesito advertirles algo – murmuró.
- ¿Qué cosa?
- Ni siquiera
se les ocurra mencionar a la doctora Mizuno frente a Ami, ni tampoco el
divorcio – dijo lentamente – ¿Entendieron?
- ¿Porqué?
- Ustedes
mismas vieron como reaccionó hace rato que se encontró con ustedes – comentó,
para después mirar a la rubia – Tú debes saber que Ami ni siquiera tuvo
oportunidad de despedirse de su mamá antes de irse... Eso le causó un gran
trauma que no ha podido superar.
Usagi recordó
ese pequeño pero importante detalle... miró a Rei y asintió con la cabeza para
reafirmar sus palabras.
- Ella no tardará
en llegar... y recuerden lo que les he dicho... por que si alguna de ustedes la
hace llorar otra vez – susurró en voz alta con gesto sombrío – Yo misma las
acabaré...
Las tres se
miraron entre sí, entendiendo a la perfección la advertencia de Rei. Pese a ser
de las ‘buenas’, Rei demostraba tener un mal carácter... fácilmente podría ser
una mala del Equipo Rocket. Pero sólo Usagi adivinó el enorme cariño que Rei le
tenía a Ami... aquello no le extrañó, pues Ami era una chica muy amable y
pacífica, muy fácil de querer.
La peliazul
no tardó en aparecer en escena. Parecía estar como siempre... con su gesto
tranquilo y su atmósfera fresca alrededor. Parecía haber olvidado muy pronto
aquel pequeño incidente.
- A ellas dos
no las conoces – dijo Rei, señalando a la otra rubia y a la chica alta – La
rubia es Minako Aino y la de cabello café es Makoto Kino.
- Eh... yo...
– tartamudeó al principio – Mucho gusto en conocerlas.
- Igualmente
– respondió el par.
Todas tomaron
asiento alrededor de la ahora apagada fogata y Ami tomó la palabra.
- Supongo que
Rei les habrá dicho que necesitamos su ayuda – comenzó después de lanzar un
largo suspiro – Bueno... también han de saber que no trabajamos para el Equipo
Rocket por gusto propio... El líder del equipo, Giovanni, tiene a mi papá y al
abuelo de Rei como rehenes...
La noticia
les dejó sorprendidas, pero permitieron que Ami continuara con la explicación.
- Ellos están
bajo el control de un Drowzee – prosiguió – Si llegamos a desobedecer o
abandonar al equipo, el pokemon los atacará con un ‘Comesueños’...
- Eso los
mataría al instante – murmuró Minako.
Ami asintió.
Rei continuó el resto del argumento.
- Si atacamos
al pokemon directamente, los matará sin dudarlo... Las elegimos a ustedes por
que las tres tienen una unión muy especial con los pokemon... Queremos que
ustedes enfrenten a ese pokemon y liberen a mi abuelo y al padre de Ami...
- Pero has
dicho que si atacamos al Drowzee... – interrumpió Makoto, pero Rei le calló.
- Cuando dije
enfrentar, no me refería a ‘atacar’ al pokemon... Queremos que hablen con él...
que lo hagan recapacitar para que sepa el mal que está haciendo.
- Nosotras
podríamos hacer eso, pero Giovanni nos tiene bien vigiladas y no permitirá que
nos acerquemos al laboratorio donde los tiene encerrados... Además, tenemos un
chip incrustado que advierte al sistema de alarmas que estamos en el
laboratorio. Y el sistema de alarmas le da la orden al Drowzee para atacar.
- En pocas
palabras, estamos atadas de manos... Nuestra última esperanza es que ustedes
entren donde nosotras no podemos.
Usagi, Makoto
y Minako se miraron entre sí, un poco confundidas. Entendían casi todo lo que
ellas habían explicado, lo que no podían digerir era que sólo ellas podían
hablar con ese pokemon. ¿Porqué ellas, habiendo tantos entrenadores?
Como leyendo
los pensamientos del trío, Ami respondió aquella pregunta que aún no hacían.
- ¿Han oído
sobre la Empatía Pokemon? – les cuestionó Ami un tanto sonriente.
¿Empatía
Pokemon?... Usagi recordó sólo la primera palabra, empatía, la misma que le
dijera la Doctora Mizuno antes de irse... Ella tenía empatía con sus pokemon,
eso le había dicho. Por un momento se le ocurrió mencionar aquello, pero pronto
recordó la advertencia de Rei y se abstuvo.
Finalmente
negó con la cabeza, al igual que Makoto y Minako.
Ami explicó
su teoría con lujo de detalles, aclarando que el nivel de las tres estaba cerca
del tercero en la tabla. Una buena posición para entablar una conversación a
conciencia con un pokemon.
Cuando Ami
revelo que tanto ella como Rei estaban en nivel 4, al trío no le costó trabajo
adivinar por qué les habían vencido con tanta facilidad. Quería decir que eran
muy poderosas.
-
Aprovechamos los trabajos que nos daba Giovanni para encontrar a algún
entrenador con un buen nivel de empatía – explicó Rei – Y por suerte las
encontramos a ustedes. Todos los entrenadores con los que nos habíamos
encontrado no pasaban del nivel uno... ninguno de ellos podía hacer algo.
Además, es una buena ventaja que Usagi conozca a Ami...
- ¿Van a
ayudarnos? – preguntó Ami de forma esperanzadora.
Las tres se
miraron entre sí, pronto se sonrieron y miraron a la pareja.
- Todo con
tal de que salgan del Equipo Rocket – dijo Usagi en lugar del ‘sí’.
Ami y Rei
pusieron un gesto lleno de felicidad, antes de ponerse de pie.
- Muchas
gracias, estaremos en deuda con ustedes toda la vida – musitó Ami sin abandonar
su sonrisa.
- Después
buscaremos la manera de pagarles este enorme favor – continuó Rei – Pero ahora
debemos irnos, Giovanni no tardará en mandarnos a llamar. Volveremos pronto
para ponernos de acuerdo con el plan a seguir... ¿vale?
El trío
asintió sin decir nada más.
- Vámonos,
Ami – le dijo Rei a su amiga, sacando a Rapidash de su pokebola.
Le ayudó a
montar sobre su pokemon e hicieron un ademán de despedida antes de desaparecer
a veloz galope...
Continuará...
***** *****
***** ***** *****