AGUACERO

 

 

 

Por: Escarlata

Canción: “Aguacero” => El Gran Combo de Puerto Rico

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Lluvia cruel...

Era una tarde gris cuando empezó a caer

el aguacero aquel que te trajo hasta mi

era una tarde gris y la lluvia cayó

y cómo se mojó lo que sentía por ti

 

Makoto había asistido puntual a la cita que su senpai le había pedido. Afuera el cielo se veía gris y nublado, pero estaba demasiado contenta como para preocuparse por algo como el clima. Había corrido todo el camino hasta la plaza central de la ciudad, aún estaba algo agitada por la carrera, pero la felicidad rápidamente se adivinaba en su moreno rostro.

 

Miró su reloj. Él llevaba diez minutos de retraso... sonriendo, pensó que algo, quizá, lo estaba entreteniendo en el camino. Después de todo era una persona muy ocupada.

 

Una gota cayó en sus hombros. El aire era un poco frío y olía a humedad. No tardó en soltarse una ligera brizna de lluvia, las gotas era suaves y apenas perceptibles. La gente que caminaba a su alrededor llevaba puestos impermeables y tenían paraguas en sus manos. Las nubes indicaban que la lluvia pronto sería recia. Tampoco le importó...

 

No tardó en distinguir la silueta de la persona esperada entre los transeúntes y las gotas de lluvia, sonrió ampliamente y caminó hasta él. Como todos a su alrededor, su senpai sostenía un paraguas negro que le protegía del agua. Tenía puesta la gabardina obscura de la escuela.

 

Pero algo en su gesto le auguró noticias malas... no le gustó aquel dejo de... ¿tristeza?... no... ¿arrepentimiento, dolor?... Tampoco... Era otra cosa, no sabía qué podría ser. El corazón empezó a dolerle...

 

- Senpai... ¿pasa algo malo?

 

No respondió nada al principio, escondió un poco su rostro tras el paraguas.

 

- Senpai...

 

Ni una palabra salió de su boca. El corazón de Makoto emitió más dolor, mientras la lluvia arreciaba más fuerte sus flechas de agua sobre la ciudad.

 

Yo vi arrastrados por las cunetas mis sentimientos

y mis sufrimientos se iban alejando

y el aguacero iba socavando mis ilusiones perdidas

y en la cuneta el agua arrastraba una parte de mi vida.

 

- Todo ha acabado entre nosotros – dijo simplemente, evadiendo la mirada de Makoto, escondiendo su rostro tras el paraguas.

 

Makoto se sintió desfallecer. ¿Porqué había roto con ella así como así?... ¿Porqué?... No lograba encontrar ninguna explicación que le convenciera, pero esperaba que él se la diera. Miró fijamente a su senpai y se acercó un par de pasos. Pero le sorprendió cuando dio media vuelta, con la clara intención de irse.

 

- ¡Senpai!

- Todo a acabado, Makoto... no me sigas... – repitió fríamente, alejándose a paso rápido entre la lluvia.

 

Las fuerzas le faltaron a la joven y simplemente no se pudo mover de donde estaba. Sintió con toda claridad que su corazón se había roto en pedazos de dolor... aquello era imposible...

 

Siempre habían sido buena pareja, nada parecía funcionar mal... Y de repente él la dejaba... se iba sin razón aparente... ¿porqué?... ¿porqué?

 

¿Porqué?

 

Apretó sus puños con aquel dolor en carne viva. Apretó los dientes tratando de retener algo que quería explotar en su interior. Las frías gotas resbalaban en su rostro y cabellos, dándole un aspecto más miserable a su gesto triste e incrédulo.

 

Y caminan los amantes bajo el aguacero muy enamorados

y yo sufriendo en silencio por que no estás a mi lado...

y sufro...

(Cada gota de lluvia caída)

en una tarde gris

(se ha llevado un poco de tu amor)

 

A su alrededor, caminaban personas solas, pero también muchas parejas que se daban calor mutuamente, que se protegían bajo sus paraguas y se abrazaban de forma amorosa y dulce. Apenas el día anterior, saliendo de la escuela, ella y su senpai habían hecho eso mismo. La lluvia les había sorprendido a la salida y compartieron el paraguas y un cálido abrazo.

 

Sufría, estaba sufriendo... todavía no podía creer lo que él acababa de decirle.

 

Ya lo había perdido de vista entre la gente que huía de la lluvia, pese a que su retirada pareció ser en cámara lenta.

 

El se había ido, la había dejado... ¿Porqué?... No sabía... De haberle dado alguna explicación, de haber alguien más en su vida, o de haber hecho ella algo mal, probablemente la herida dolería menos. No estaría sufriendo tanto. La duda y la ignorancia hacían mas grande y palpable el dolor.

 

Debajo del aguacero pero las lágrimas no se notan

y mi corazón se muere lentamente, gota a gota

(Cada gota de lluvia caída)

en una tarde gris

(se ha llevado un poco de tu amor)

 

Por fin sintió que líquido escurría por su rostro, en su mayoría gotas de lluvia, pero, si es que estaba llorando, no lo podía saber. Ni ella podía asegurar eso.

 

En cada gota lo veía a él aún. Una sonrisa, un abrazo, un gesto divertido, una felicitación por el almuerzo... y cada gota con recuerdo moría al chocar y explotar en el suelo. Y ella podía sentir el dolor de las gotas al desfallecer de manera tan súbita y violenta.

 

Eres lluvia que me causa pena y dolores

la lluvia que cae del cielo

la que cae a borbotones y me mata

(Cada gota de lluvia caída)

en una tarde gris

(se ha llevado un poco de tu amor)

 

La lluvia le gustaba por él, ahora no sabía qué pensar... Desde esa tarde, la lluvia iba a recordarle el doloroso e inesperado adiós.

 

No podría soportar verlo en la escuela al día siguiente. No sabía como iba a reaccionar al verlo. Sólo encontró una solución... irse también...

 

Si él no quería verla, si la dejó, no quería toparse con él y sentir dolor a cada momento del día y la noche. No soportaría estar tan cerca de él y a la vez tan lejos.

 

La lluvia cayó más fuertemente.

 

Un trueno resonó en todo el suelo, asustando a algunos transeúntes. Makoto levantó la vista y un rayo cayó, cayó lejos, en el horizonte... Makoto siempre había sentido que los rayos y los truenos eran algo de ella, el rayo le indicó un lugar en específico... tenía que irse a ese lugar...

 

Es que el cielo se está nublando

también mi vista se nubla

y yo no sé si es la lluvia

o soy yo el que está llorando por ella

Lluvia cruel...

 

Sus ojos se nublaron un poco, al igual que el cielo en ese momento, mientras miraba al lugar señalado. Le dolieron los ojos... ¿acaso lloraba?... Ya no le dio importancia... Sólo caminó a su casa... tenía que empacar...

 

Su destino: el distrito de Juuban.

 

 

FIN

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