La mujer del país de abundancia natural.
En un país de abundancia natural, existió una mujer que siempre tenía respuesta coherente a cual pregunta se le hiciera.
Cierto día las respuestas, que emanaban de sus femeninos labios, encontraron la pregunta que tanto esperaban desde que podian responder a cual pregunta se hiciese.
Era un joven de brazos fuertes, prominente tórax, piernas potentes y voz fuerte como el tronar de las olas marítimas que le dijo al hallarla en el desempeño de sus femeniles labores domésticas.
-¿Por qué si existe una mujer que siempre tiene respuesta coherente a cual pregunta se le hace en este país de abundancia natural, ella no lo gobierna?
La mujer que siempre tenía respuesta coherente a cual pregunta se le hiciera respondió después de desatender sus femeniles labores domésticas...
-Cuenta una leyenda-comenzó- que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de qué disponer.
Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:
Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol, las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento, la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola, la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne, la dureza del diamante, la dulzura de la paloma, la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve. -dijo ella mientras a cada parte señalaba con las manos de palmas claras.
Levantó las mirada y continuó: -Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre.
Después de una semana vino el hombre y le dijo: "Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela ¡porque no puedo vivir con ella!"
"Bien", contesto Dios y tomó a la mujer. Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo: "Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su sonrisa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto. Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba, me daba dulzura, ternura, comprensión y amor sin condiciones, por favor Dios, ¡devuélvemela, porque no puedo vivir sin ella!"
"Ya veo", dijo Dios, "ahora valoras sus cualidades, eso me alegra mucho. Claro que puedes tenerla de nuevo, fue creada para ti. Pero no olvides cuidarla, amarla, respetarla y protegerla, porque de no hacerlo, corres el riesgo de quedarte sin ella."
Cuando terminó, él joven de brazos fuertes, prominente tórax, piernas potentes y voz fuerte como el tronar de las olas marítimas la miraba gustoso. Ella sonrió y dijo:
-Y como ellos dos son hombres y entre hombres acodaron el lugar de la mujer no me corresponderá nunca gobernar este país de abundancia de natural, por que dios aunque tomó los ingredientes de la naturaleza olvido o no quizo tomar el egoismo de cada hoja de árbol que busca su propio espacio de sol y mucho menos tomo del hombre el ingrediente aquel que lo hace sertirse dios y creer que él es el centro del universo.
El joven de brazos fuertes, prominente tórax, piernas potentes y voz fuerte como el tronar de las olas marítimas bajo la mirada, dio media vuelta y dijo al retirarse:
-Sin duda deberias gobernar este país de abundancia natural.
Ya no Continuará.... o quizás sí, pero dentro de millones de años... cuando hallamos evolucionado o vuelto a hablar con dios.
por Héctor David
Cuando leas este mensaje, piensa que la verdadera y buena palabra escrita se está extinguiendo.
Evita participar en este "letricidio".
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