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ÚLTIMA HORA |
Este papel que escribo día a día
me pesa como una enorme losa que llevara sobre los hombros.
Del primer párrafo apenas quedan balbuceos
que se desdibujan en una caligrafía torpe y borrosa.
Tras los primeros punto y coma
surgió la primera conmoción del ser;
ˇcuántos renglones truncados,
cuántos mandamientos ortográficos
y cuántos actos fueron sólo auténtica retórica!
He perdido la cuenta del total de periódicos;
solo sé que el renacer diario es angustioso,
pero los punto y aparte son terribles,
como zanjas que hendieran nuestra vida,
abriendo márgenes de espera, titulares que anuncian
remotas posibilidades de cambio,
aunque luego decepcionantemente todo siga igual.
Y en las páginas que encontréis de estilo propio,
aquellas en que el lenguaje sea un grito,
recordadme como aquel que al menos quiso ser
y fue perplejamente,
suspiro antes que beso,
quiso ser trueno y se quedó en relámpago.
Hoy me siento como dentro de un paréntesis
a la espera de los definitivos puntos suspensivos...