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SUCESOS |
¿Quién puede sostener una serena
mirada ante tres cuerpos inocentes
de otras tantas rosas adolescentes
cortadas sin llegar a luna llena?
¿Quién consigue no odiar al que la arena
ensangrienta con hachas y tridentes?
¿Quién no usará sus uñas y sus dientes
con quien merece la peor condena?
Un padre que contempla el cuerpo inerte
de su hija, al odio de homicida
combatirá con un odio más fuerte.
Y es probable que este odio luego pida
la pena más terrible, la de muerte.
Ignora que es peor la de la vida.

Voy pisando el pedal y el mundo es mío,
un vértigo me apresa y me enloquece,
la ebriedad en mi pecho crece y crece
hasta asir por completo mi albedrío.
El paisaje discurre como un río,
la visión un instante se me ofrece
y un instante después desaparece:
un árbol, un sembrado, un caserío.
Y de pronto una curva mal tomada.
Es el supremo instante. Vuelca el coche
y veo que es posible que la noche
me cubra para siempre con la nada.
La sombra que se acerca, el tiempo que huye,
una espesa tiniebla que me engulle...