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SUPLEMENTO LITERARIO |
ˇOh, dulce desencanto de sentirte esta tarde
cálida en tu presencia, lejanamente cálida!
ˇOh, dulce duermevela, tú tendida a mi lado
y a tu lado tendida mi existencia lisiada!
ˇOh, dulce este silencio de dos respiraciones
que entrelazando cuerpos se han inventado un alma!
Si bañarse en tu piel es bañarse en el mar,
ya han huido las olas y el cristal está en calma.
Cómo gritó la sangre formando cabriolas,
encrespándose loca, fluyendo a bocanadas,
cómo golpeó las rocas de tus muslos dormidos
socavando hasta hendir tus profundas entrañas;
y el amor, en un grito, se redujo a cenizas
siendo las rojas pieles recuerdo de la llama.
Nuestra quietud detiene el movimiento todo,
también el tiempo, ingrávido, marca una leve pausa,
estas dos soledades al sumarse se restan
y a la muerte un instante, sólo uno, la engañan.