|
PORTADA |

Amanece sobre un bosque teñido de broncas conjeturas
el aire pálido palpita con resabios de esperanza dormida
humea el suelo, duda la lluvia y la expectación por un momento es verde
atrás queda la certeza derrotada de la última noche
tu labio áspero, maestro del reproche, incapaz para el beso
y una imagen huidiza que se niega a tomar cuerpo
Diez mil kilómetros de obuses iluminaron la torpe duermevela
diez mil kilómetros de ausencia labraron una cadena de insolidaridad
y diez mil ojos ciegos fueron eructando un océano de odio crudelísimo
¡Qué lejos la suave mano de la abuela, el tibio pecho de la madre
qué cerca el sexo gigantesco y negro que viola por doquier a quienes
ni siquiera guardan ya su velo de doncellas!
Amanece, si el planeta tiene cuatro mil seiscientos millones de años
ha habido al menos un billón y medio de amaneceres
todos ellos, y todos sus crepúsculos
enmarcados por un triste horizonte de colores sangrientos
la sangre corre a raudales por valles y montañas
por praderas y oasis, por desiertos, por abismos que esconden
grutas llenas de estalactitas y estalagmitas de sangre
este planeta azul es en realidad un planeta rojo de metros y metros cúbicos de sangre
Amanece, y a la desesperanza del hábito de sobrevivir simplemente
se sobrepone el instinto de vivir, vivir, vivir a cualquier precio
sorprende ver a seres humanos chapoteando como insectos en el barro
sorprende ver a lisiados que se aferran como lapas a su carne mutilada
a huérfanos que olvidan la muerte de sus padres para descargar de ese peso sus espaldas
a verdugos que besan tiernamente a sus hijos antes de ir a su trabajo de cercenar, quemar, aplastar y triturar
incluso la víctima, tragando su sangre, desgarrando el aire con gritos y maldiciendo el día en que nació
prefiere soportar mil veces lo que nunca creyó que llegaría a soportar
antes que morir
Ante el espejo, al afeitarse, cada uno se avergüenza de su raza humana
en el metro todos se miran con disimulada aprensión
desconfían del hombre, de los hombres
pero este día que nace crecerá hasta irse diluyendo vencido por las sombras de la noche
sustituye al día de ayer y a él le seguirán miles de jornadas
Amanece: el hecho en sí, desnudo, es ya un milagro.