NACIONAL

 

sardana

 

PAÍS SIN NOMBRE

 

Este país un día tuvo un nombre

que paseó orgulloso por la tierra,

y un pasado transporta a sus espaldas

que ocupa muchas páginas de historia.

Un día este país, no sé por qué,

se avergonzó de cuanto le concierne,

amnésico, sus títulos silencia

y a punto estuvo de perder la eñe

al final de su nombre.

Este país un día yo lo pude

de punta a punta recorrer sintiéndome

pueblo a pueblo en mi casa,

pude hablar en mi lengua con sus gentes

y escuchar otras lenguas

que enriquecían aún más nuestro acervo.

Una sardana yo bailé en Madrid

paseando en el parque del Retiro,

vi a diez hombres cogidos de la mano

y terminamos siendo más de cien.

He llorado leyendo a Rosalía

de Castro, y aseguro que no hay nada

más bello que un viaje por la costa

cantábrica y atlántica.

De norte a sur, no faltarán los toros

en todo pueblo que celebre fiestas,

y en todo pueblo rezan a su Virgen

y beben hasta caer todos los mozos.

Yo me siento andaluz, y castellano,

y catalán, gallego, valenciano,

y vasco, y extremeño, aragonés,

canario, balear, murciano, cántabro,

riojano, navarro y asturiano.

Soy también madrileño y español,

por eso no tolero que la eñe

me la pongan en duda, es necesaria

para nombrar a todo cuanto amo.

 

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