INTERNACIONAL

 

 

MUNDO

 

El mundo es un planeta con más de cinco mil millones de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces, por la noche, me revuelco en mi propia insignificancia

y percibo la presencia de la sombra poderosa que exige culto y reverencia en todos los rincones.

¿Qué puede impulsar a todos los acontecimientos hacia el mal?

¿Por qué no existe la ley de probabilidades y siempre, siempre, de entre dos o más opciones el ser humano elige la peor?

Es terrible acariciar algo parecido a lo que supongo que será la felicidad

y sentirme culpable por ello,

insolidario con todos cuantos sufren,

consciente, además, de que estos momentos de calma

son siempre pasajeros

porque a la vuelta de la esquina del pasillo,

porque a la vuelta de la esquina de la calle,

porque a la vuelta de la esquina de mi alma

acecha siempre el zarpazo gratuito.

Hoy velo por ti, Srebrenica, ciudad sitiada que aguarda su gran cita con algo decididamente mil veces más horripilante que la muerte,

hoy velo por ti y me estremezco con los muñones de tantos de tus hijos,

velo por ti y no entiendo el odio de quienes ayer fueron vecinos,

compraban el pan en la misma tienda de la esquina y eran socios del mismo club de fútbol,

y hoy se violan, se torturan, se asesinan, vomitan con tan sólo pensar los unos en los otros.

¿Qué explicación tiene todo esto?

¿Cuánto hemos avanzado en barbarie desde la Edad Media o desde la Edad de Piedra?

Srebrenica es la parábola del mundo:

unos que matan

y otros que mueren,

pero que matarían también si les dejaran.

El norte, el sur, el este y el oeste

componen una gran cruz en la que día a día se crucifica el planeta,

esta entrañable, terca, desconcertante, despreciable raza humana

que nace, crece, se reproduce, mata y muere

a una velocidad de vértigo,

cinco mil millones de cadáveres, perdón, de habitantes, según las últimas estadísticas,

una marea que no ha inundado todo

gracias a que previsoramente en todos partes se matan con aplicación unos a otros.

Cuánto se ha matado en tu nombre, libertad,

cuánto se ha matado en tu nombre, religión,

cuántas guerras ha habido en nombre de la paz.

Srebrenica es sólo un nombre más perdido en la geografía del horror,

Europa, Asia, Africa, América y Oceanía

no tienen nada que envidiarse si de lo que estamos hablando es de la crueldad.

Francamente, no se sabe qué hacer,

no se sabe hacia dónde mirar.

Dan ganas nada más

de devolver a quien corresponda el carnet de hombre

y castigarse cara a la pared en un rincón

para musitar muy bajito e incansablemente: estúpidos, estúpidos, estúpidos...

 

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