ESQUELA

 

AY MUERTE, MUERTA SEAS

(A Pachi, que murió tontamente)

 

 

Hay veces que dan ganas de liarse a patadas

con la vida tramposa que oculta entre las mangas

ases de negro filo, turbias cartas marcadas,

reyes que con su cetro siegan toda esperanza

y matones a sueldo, sotas afeminadas

que asesinan fríamente a traición, por la espalda.

Ganas dan de matar a la muerte que mata

porque sí, sin motivos, para que esté engrasada

y con el filo listo su maldita guadaña.

No duele cualquier muerte, sí la muerte sin causa,

aquella que sonríe por su broma macabra

y escribe de epitafio luego sobre la lápida:

"Navegó en agua dulce, naufragó en agua amarga".

Yo te maldigo, muerte, no hay derecho a esas chanzas

que hacen vestir de luto fuera de temporada

y dejan a los vivos con un hueco en el alma,

jugadores sin suerte con temor a otra trampa

cuando arriesguen su baza en la postrer jugada:

mudos sobrevivientes aguardando con rabia

el día que les toque su turno hacia la nada.

 

 

Volver al índice de La obraVolver

Hosted by www.Geocities.ws

1