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CARTAS AL DIRECTOR |

Hoy, señor director, me gustaría
poder gritar al mundo, y que mi grito
atravesara muros de granito
y se perdiera allá en la lejanía.
¡Cómo arde en mi piel la tiranía
del odio y las crueldades! Me ejercito
en beber el vinagre, y soy proscrito
por llorar una muerte que no es mía.
Me avergüenzo de todo lo que tengo,
pues no es mucho, y es más de lo que otros
tendrán tras trabajar fecha tras fecha.
Me avergüenzo de todo mi abolengo.
Los bárbaros cabalgan sobre potros
de metal y terror. El mal acecha.