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¡O llama de amor viva, |
¡O lámparas de fuego, en cuyos resplandores las profundas cabernas del sentido que estava obscuro y ciego con estraños primores calor y luz dan junto a su querido! |
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¡O cauterio suave! |
¡Quán manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno quán delicadamente me enamoras! |
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En una noche escura |
¡O noche, que guiaste! ¡O noche amable más que la alborada! ¡oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada! |
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A escuras y segura |
En mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba allí quedó dormido y yo le regalaba y el ventalle de cedros ayre daba. |
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En la noche dichosa |
El ayre de la almena quando yo sus cavellos esparcía con su mano serena en mi cuello hería y todos mis sentidos suspendía. |
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Aquésta me guiava |
Quedéme y olbidéme el rostro recliné sobre el amado; cessó todo, y dexéme dexando mi cuydado entre las açucenas olbidado. |
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Un
pastorcico solo está penado
No llora por averle amor llagado
Que sólo de pensar que está olbidado |
se dexa maltratar en tierra agena
Y dize el pastorcito: ¡Ay desdichado
Y a cavo de un gran rato se a encumbrado |