|
I |
¿Qué fue de tanto galán, |
¡Qué gracia para donosos! |
|
Recuerde el alma dormida, |
qué de tanta invinción |
¡Qué razón! |
|
avive el seso e despierte |
como truxeron? |
¡Qué benino a los sujetos! |
|
contemplando |
¿Fueron sino devaneos, |
¡A los bravos e dañosos, |
|
cómo se passa la vida, |
qué fueron sino verduras |
qué león! |
|
cómo se viene la muerte |
de las eras, |
XXIX |
|
tan callando; |
las justas e los torneos, |
Non dexó grandes tesoros, |
|
cuán presto se va el plazer, |
paramentos, bordaduras |
ni alcançó muchas riquezas |
|
cómo, después de acordado, |
e çimeras? |
ni vaxillas; |
|
da dolor; |
XVII |
mas fizo guerra a los moros |
|
cómo, a nuestro parescer, |
¿Qué se hizieron las damas, |
ganando sus fortalezas |
|
cualquiere tiempo passado |
sus tocados e vestidos, |
e sus villas; |
|
fue mejor. |
sus olores? |
y en las lides que venció, |
|
II |
¿Qué se hizieron las llamas |
cuántos moros e cavallos |
|
Pues si vemos lo presente |
de los fuegos encendidos |
se perdieron; |
|
cómo en un punto s'es ido |
d'amadores? |
y en este oficio ganó |
|
e acabado, |
¿Qué se hizo aquel trovar, |
las rentas e los vasallos |
|
si juzgamos sabiamente, |
las músicas acordadas |
que le dieron. |
|
daremos lo non venido |
que tañían? |
XXXIII |
|
por passado. |
¿Qué se hizo aquel dançar, |
Después de puesta la vida |
|
Non se engañe nadi, no, |
aquellas ropas chapadas |
tantas vezes por su ley |
|
pensando que ha de durar |
que traían? |
al tablero; |
|
lo que espera |
XXI |
después de tan bien servida |
|
más que duró lo que vio, |
Pues aquel grand Condestable |
la corona de su rey |
|
pues que todo ha de passar |
maestre que conoscimos |
verdadero; |
|
por tal manera. |
tan privado, |
después de tanta hazaña |
|
III |
non cumple que dél se hable, |
a que non puede bastar |
|
Nuestras vidas son los ríos |
mas sólo como lo vimos |
cuenta cierta, |
|
que van a dar en la mar, |
degollado. |
en la su villa d'Ocaña |
|
qu'es el morir; |
Sus infinitos tesoros, |
vino la Muerte a llamar |
|
allí van los señoríos |
sus villas e sus lugares, |
a su puerta, |
|
derechos a se acabar |
su mandar, |
XXXIV |
|
e consumir; |
¿qué le fueron sino lloros?, |
diziendo: "Buen caballero, |
|
allí los ríos caudales, |
¿qué fueron sino pesares |
dexad el mundo engañoso |
|
allí los otros medianos |
al dexar? |
e su halago; |
|
e más chicos, |
XXV |
vuestro corazón d'azero |
|
allegados, son iguales |
Aquel de buenos abrigo, |
muestre su esfuerço famoso |
|
los que viven por sus manos |
amado, por virtuoso, |
en este trago; |
|
e los ricos. |
de la gente, |
e pues de vida e salud |
|
V |
el maestre don Rodrigo |
fezistes tan poca cuenta |
|
Este mundo es el camino |
Manrique, tanto famoso |
por la fama; |
|
para el otro, qu'es morada |
e tan valiente; |
esfuércese la virtud |
|
sin pesar; |
sus hechos grandes e claros |
para sofrir esta afrenta |
|
mas cumple tener buen tino |
non cumple que los alabe, |
que vos llama." |
|
para andar esta jornada |
pues los vieron; |
XL |
|
sin errar. |
ni los quiero hazer caros, |
Assí, con tal entender, |
|
Partimos cuando nascemos, |
pues qu'el mundo todo sabe |
todos sentidos humanos |
|
andamos mientra vivimos, |
cuáles fueron. |
conservados, |
|
e llegamos |
XXVI |
cercado de su mujer |
|
al tiempo que feneçemos; |
Amigo de sus amigos, |
y de sus hijos e hermanos |
|
assí que cuando morimos, |
¡qué señor para criados |
e criados, |
|
descansamos. |
e parientes! |
dio el alma a quien gela dio |
|
XVI |
¡Qué enemigo d'enemigos! |
(el cual la ponga en el cielo |
|
¿Qué se hizoel rey don Joan? |
¡Qué maestro d'esforçados |
en su gloria), |
|
Los infantes d'Aragón |
e valientes! |
que aunque la vida perdió, |
|
¿qué se hizieron? |
¡Qué seso para discretos! |
dexónos harto consuelo |
|
su memoria. |