(Descúbrese SEGISMUNDO con una cadena y a la luz, vestido de pieles.)
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SEGISMUNDO.- |
que le dan la majestad, |
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¡Ay mísero de mí! ¡Ay infelice! |
el campo abierto a su ida: |
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Apurar, cielos, pretendo |
y teniendo yo más vida |
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ya que me tratáis así, |
tengo menos libertad? |
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qué delito cometí |
En llegando a esta pasión |
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contra vosotros naciendo; |
un volcán, un Etna hecho, |
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aunque si nací, ya entiendo |
quisiera sacar del pecho |
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qué delito he cometido. |
pedazos del corazón. |
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Bastante causa ha tenido |
¿Qué ley, justicia o razón |
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vuestra justicia y rigor; |
negar a los hombres sabe |
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pues el delito mayor |
privilegio tan süave, |
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del hombre es haber nacido. |
excepción tan principal, |
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Sólo quisiera saber, |
que Dios le ha dado a un cristal, |
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para apurar mis desvelos |
a un pez, a un bruto y a un ave? |
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(dejando a una parte, cielos, |
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el delito de nacer), |
JORNADA II |
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qué más os pude ofender, |
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para castigarme más. |
SEGISMUNDO.- |
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¿No nacieron los demás? |
Es verdad; pues reprimamos |
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Pues si los demás nacieron, |
esta fiera condición, |
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¿qué privilegios tuvieron |
esta furia, esta ambición |
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que yo no gocé jamás? |
por si alguna vez soñamos. |
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Nace el ave, y con las galas |
Y así haremos, pues estamos |
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que le dan belleza suma, |
en mundo tan singular, |
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apenas es flor de pluma, |
que el vivir sólo es soñar; |
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o ramillete con alas |
y la experiencia me enseña |
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cuando las etéreas salas |
que el hombre que vive sueña |
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corta con velocidad, |
lo que es hasta despertar. |
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negándose a la piedad |
Sueña el rey que es rey, y vive |
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del nido que deja en calma: |
con este engaño mandando, |
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¿y teniendo yo más alma, |
disponiendo y gobernando; |
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tengo menos libertad? |
y este aplauso que recibe |
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Nace el bruto, y con la piel |
prestado, en el viento escribe, |
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que dibujan manchas bellas, |
y en cenizas le convierte |
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apenas signo es de estrellas, |
la muerte (¡desdicha fuerte!); |
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gracias al docto pincel, |
¡que hay quien intente reinar, |
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cuando, atrevido y crüel, |
viendo que ha de despertar |
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la humana necesidad |
en el sueño de la muerte! |
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le enseña a tener crueldad, |
Sueña el rico en su riqueza |
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monstruo de su laberinto |
que más cuidados le ofrece; |
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¿y yo con mejor instinto |
sueña el pobre que padece |
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tengo menos libertad? |
su miseria y su pobreza; |
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Nace el pez, que no respira, |
sueña el que a medrar empieza, |
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aborto de ovas y lamas, |
sueña el que afana y pretende, |
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y apenas bajel de escamas |
sueña el que agravia y ofende; |
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sobre las ondas se mira, |
y en el mundo, en conclusión, |
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cuando a todas partes gira, |
todos sueñan lo que son, |
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midiendo la inmensidad |
aunque ninguno lo entiende. |
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de tanta capacidad |
Yo sueño que estoy aquí |
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como le da el centro frío: |
destas prisiones cargado, |
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¿y yo con más albedrío |
y soñé que en otro estado |
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tengo menos libertad? |
más lisonjero me vi. |
| Nace el arroyo, culebra |
¿Qué es la vida? Un frenesí. |
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que entre flores se desata, |
¿Qué es la vida? Una ilusión, |
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y apenas, sierpe de plata, |
una sombra, una ficción, |
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entre las flores se quiebra, |
y el mayor bien es pequeño; |
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cuando músico celebra |
que toda la vida es sueño, |
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de las flores la piedad |
y los sueños, sueños son. |