Prólogo
Onde yo de mi poquilla çiençia et de mucha et grand rudeza entiendo quántos bienes fasen perder el alma e el cuerpo, et los males muchos que les aparejan e dan el amor loco del pecado del mundo. Escogiendo et amando con buena voluntad salvaçión et gloria del paraíso para mi ánima, fis' esta chica escritura en memoria de bien: et compuse este nuevo libro, en que son escritas algunas maneras e maestrías et sotilesas engañosas del loco amor del mundo, que usan algunos para pecar. Las quales leyéndolas et oyéndolas omen o muger de buen entendimiento, que se quiera salvar, descogerá, et obrar lo ha: et podrá desir con el psalmista: Viam veritatis, etc. Otrosí los de poco entendimiento no se perderán: ca leyendo et coydando el mal que fasen o tienen en la voluntat de faser, et los porfiosos de sus malas maestrías e descobrimiento publicado de sus muchas engañosas maneras, que usan para pecar et engañar las mugeres, acordarán la memoria e non despreçiarán su fama: ca mucho es cruel quien su fama menospreçia: el Derecho lo dise; et querrán más amar a sí mesmos que al pecado: que la ordenada caridad de sí mesmo comienza; el Decreto lo dise et desecharán et aborreçerán las maneras et maestrías malas del loco amor, que fase perder las almas et caer en saña de Dios, apocando la vida et dando mala fama, et desonra, et muchos daños a los cuerpos; en pero, porque es humanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los consejo) quisieren usar del loco amor aquí fallarán algunas maneras para ello, e ansí este mi libro a todo omne e muger, al cuerdo e al non cuerdo, al que entendiere el bien et escojiere salvaçión, e obrare bien amando a Dios: otrosí al que quisiere el amor loco en la carrera que andubiere puede cada uno bien deçir: Intelleclum tibi dabo.
Aquí fabla de cómo todo ome entre los sus cuydados se deve alegrar: et de la disputación que los griegos et los romanos en uno ovieron.
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Palabras son de sabio, e díxolo Catón |
sobió en otra cátedra, todo el pueblo juntado, |
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que omen a sus coydados, que tiene en coraçón, |
et comenzó sus señas, como era tratado. |
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entreponga plaseres e alegre la raçón, |
Levantose el griego, sosegado, de vagar, |
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que la mucha tristeça mucho coydado pon; |
et mostró sólo un dedo, que está çerca el pulgar; |
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et porque de buen seso non puede omen reír, |
luego se asentó en ese mismo lugar; |
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avré algunas burlas aquí a enxerir: |
levantose el ribaldo, bravo, de mal pagar. |
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cada que las oyerdes non querades comedir, |
Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos, |
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salvo en la manera del trovar et del desir. |
el polgar con otros dos, que con él son contenidos |
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Entiende bien mis dichos, e piensa la sentençia, |
en manera de arpón, los otros dos encogidos, |
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non me contesca contigo como al doctor de Greçia |
asentose el nesçio, catando sus vestidos. |
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con 'l rivaldo romano e con su poca sabiençia, |
Levantose el griego, tendió la palma llana, |
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quando demandó Roma a Greçia la sçiencia. |
et asentose luego con su memoria sana |
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Ansí fuer, que romanos las leyes non avíen, |
levantose el bellaco con fantasía vana, |
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fueron las demandar a griegos que las teníen; |
mostró puño çerrado; de porfia avía gana. |
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respondieron los griegos, que non los meresçíen, |
A todos los de Greçia dixo el sabio griego: |
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nin las podrían entender, pues que tan poco sabíen. |
«Meresçen los romanos las leyes, yo non gelas niego.» |
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Pero si las queríen para por ellas usar, |
Levantáronse todos con pas e con sosiego; |
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que ante les convenía con sus sabios disputar, |
grand honra ovo Roma por un vil andariego. |
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por ver si las entendíen, e meresçían levar: |
Preguntaron al griego, qué fue lo que dixiera |
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esta respuesta fermosa daban por se escusar. |
por señas al romano, e qué le respondiera |
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Respondieron romanos, que los plasía de grado; |
dis: «Yo dixe, que es un Dios: el romano dixo, que era verdad, |
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para la disputaçión pusieron pleyto firmado: |
»uno et tres personas, e tal señal fesiera. |
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mas porque non entendíen el lenguaje non usado, |
»Yo dixe, que era todo a la su voluntad; |
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que disputasen por señas, por señas de letrado. |
»respondió, que en su poder teníe el mundo, et dis |
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Pusieron día sabido todos por contender, |
»desque vi, que entendíen, e creíen la Trinidad, |
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fueron romanos en coyta, non sabían qué se faser, |
»entendí que meresçíen de leyes çertenidad.» |
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porque non eran letrados, nin podrían entender |
preguntaron al bellaco, quál fuera su antojo. |
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a los griegos doctores, nin al su mucho saber. |
Dis': «Díxome, que con su dedo me quebrantaría el ojo, |
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Estando en su coyta dixo un çibdadano, |
»d'esto ove grand pesar, e tomé grand enojo, |
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que tomasen un ribaldo, un bellaco romano, |
»et respondile con saña, con ira e con cordojo: |
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segund Dios le demostrase faser señas con la mano, |
»que yo l' quebrantaría ante todas las gentes |
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que tales las fisiese: fueles consejo sano. |
»con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes. |
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Fueron a un bellaco muy grand et muy ardid: |
»Díxom' luego após esto, que le parase mientes, |
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dixiéronle: «Nos avemos con griegos nuestra convid' |
»que me daría grand palmada en los oídos retinientes. |
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»para disputar por señas: lo que tú quisieres pid', |
»Yo l' respondí, que l' daría una tal puñada, |
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»et nos dártelo hemos, escúsanos d'esta lid.» |
»que en tiempo de su vida nunca la vies' vengada; |
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Vistiéronlo muy bien paños de grand valía, |
»desque vio la pelea teníe mal aparejada, |
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como si fuese doctor en la filosofía; |
»dexos' de amenasar do non gelo presçian nada.» |
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subió en alta cátedra, dixo con bavoquía; |
Por esto dise la patraña de la vieja ardida, |
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«D'oy más vengan los griegos con toda su porfía.» |
non ha mala palabra, si non es a mal tenida; |
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Vino ay un griego, doctor muy esmerado, |
verás, que bien es dicha, si bien fuese entendida, |
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escogido de griegos, entre todos loado, |
entiende bien mi dicho, e avrás dueña garrida. |