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DRAE
Diccionario "El mundo"
Origen

Hecha la ley,hecha la trampa

El origen de este refr�n se atribuye a una historia narrada por el escritor antrop�logo y etn�logo italiano especializado en Oriente, Fosco Maraini, en su libro Secreto T�bet, donde explica la historia de unos monjes japoneses que solo pod�an comer carne de animales marinos. Sin embargo, conseguir pescado no era tan f�cil como cerdos, en cuya zona donde habitaban los hab�a en abundancia. As� que fueron m�s listos que nadie y bautizaron al cerdo como ballenas silvestres. Y se quedaron, comiendo cerdo hasta saciarse.

El hacer bien a gente ruin,tiene buen principio y mal fin

El rey Pedro I de Castilla cabalgaba una noche camino de Sevilla cuando vio a un carretero que intentaba enderezar su volcado carruaje.

El rey ayud� al r�stico a salir del aprieto. Al poco tiempo Don Pedro sufri� un accidente y el r�stico no le ayud� a salir de apuros. Cuando Don Pedro lleg� a Palacio dio orden de que trajesen al carretero a su presencia. Y le refiri� el suceso pregunt�ndole: �Qu� opinas t� de este suceso y de las dos personas que se cruzaron anoche en el camino de Sevilla?

-Se�or, repuso el villano, opino que V. M. se port� como quien es, y yo como quien soy.

La agudeza desarm� la c�lera del monarca y el carretero escap� con bien.

Quien da pan a perro ajeno,pierde el pan y pierde el perro

Luis XIV de Francia sol�a decir que cada vez que daba un empleo hac�a un ingrato y noventa y nueve descontentos.

Y Ram�n y Cajal, abundando en la misma idea, afirmaba que en este mundo hay tres clases de ingratos: los que callan el favor, los que lo cobran y los que lo vengan.

Tenga el juez una oreja para el demandante, y la otra para la otra parte

Alejandro Magno, rey de Macedonia, cuando alguien acud�a a �l con alguna disputa, escuchaba siempre con una oreja tapada. Como alguien le pregunt� por qu� hac�a eso, respondi�:

-Reservo la otra oreja para el inculpado.

Es m�s f�cil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico (ladr�n) entre en el cielo

El ojo de la aguja hace referencia a una puerta de Jerusal�n, tan estrecha, que era imposible que un camello la traspasase, de ah� es que nace este dicho.