El Fusilado


Querian brincar la frontera después de haber vengado la ofensa.
Su nombre vió pisoteado y mató, su honor le dió la licencia.
Prendida junto a su amante murió la dueña de su existencia.
También aquel mal amigo quedó como pidiendo clemencia.

Después de haberse vengado abrazó a su hijo y salió corriendo.
Cuando en la orilla del rio se rindió, no pudo seguir huyendo.
Al güerco se lo quitaron y a el a muerte fué sentenciado.
Peleando contra las leyes ganó la veces que fué juzgado.

Mil veces fué perdonado nomas pa' volver a sentenciarlo.
Por eso en aquella carcel logró de apodo el afusilado.
Pero una triste mañana por fin salió a enfrentar a su suerte.
Al cabo de 21 años lo vi doblarse frente a la muerte.

Por una mujer traidora murió un hombre cabal y honrado.
Hay madres que no merecen perdón, y menos si han engañado.
Y el güerco que aquella vez se quedó sin padres y abandonado,
aqui les esta cantando y soy yo, hijo del afusilado.



 

 

El Corrido de Carmelita


Carmelita le dijo a Juan José,
ya no puedo vivir ya mas contigo.
Con mis padres me voy a recoger.
Ya te puedes buscar otro cariño.

Juan José pensó que lo traicionaba,
y sintió como un rayo fulminante.
Tu jamas te podras ir de mi lado.
Ni en la muerte dejaras de ser mi amante.

Y de un tiro acabó con Carmelita.
Y en la frente le tiró a quemarropa.
De rodillas la besó en su carita.
Y un balazo se dió el mismo en la boca.

Carmelita era de Piedras Negras.
Juan José del estado de Guerrero.
Y ese dia en que los dos se conocieron,
fué al cruzar la frontera de Laredo.

A lo lejos se mira un campo santo.
Alli esta Carmelita sepultada.
Solo queda un jilguero con su canto,
y una madre que espera su llegada.

   
   
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