En
la última expedición que emprendió para buscar y
estudiar los hongos alucinantes, Wasson tuvo por compañero
un amigo, el profesor Roger Heim, micólogo de fama
mundial y director de Museo Nacional de Historia Natural
de Francia. Wasson le había enviado ejemplares recogidos
en tres viajes anteriores. Ahora Heim podría examinar
los hongos en el campo, comerlos con los indios e idear técnicas
para cultivarlos en el laboratorio. LIFE en
Español reproduce aquí las acuarelas pintadas por Heim
que presentan, en tamaño natural, las siete clases de
hongos alucinantes descubiertos hasta hoy. Cuatro de
ellas son especies nuevas para la ciencia, y dos de las
otras, variedades nuevas de una especie ya conocida, la
psilocybe caerulescens Murrill.
Nadie sabe
todavía qué drogas contienen los hongos que producen
alucinaciones a quien los come, y es preciso tratarlos
con suma cautela mientras sus propiedades no estén
claramente definidas. Entre los indios su uso está
limitado por todo género de restricciones. En contraste
con los hongos comestibles comunes, los alucinantes no se
venden nunca en los mercados; y ningún indígena osa
comerlos por el afán de sentir la exaltación que causan.
Los propios indios advierten que el empleo de tales
hongos es muy "delicado". |
CON el profesor Heim,
Wasson (derecha) busca algunos espécimen de hongos
sagrados en una ladera cercana del pueblo. Aquí hallaron
dos variedades. |