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| Marihuana |
- LOS ORIGENES DE LA PROHIBICION
- por Jordi Cebrian
Hablemos de racismo. Hablemos de oscuros intereses económicos. Hablemos de la persecución de todo aquello que proporciona placer. Hablemos de quienes en EEUU, a mediados de siglo, convirtieron el cannabis, que había sido conocido, usado y respetado por la Humanidad desde tiempo inmemorial, en una droga satanizada por políticos y medios de comunicación, así como temida por padres y educadores. Que la marihuana y los otros derivados del cannabis quedasen incluidos hace sesenta años en la actual prohibición globalizadora de las drogas es, sin duda, uno de los mayores despropósitos científicos y sociales de la historia de las sustancias psicoactivas. Debemos tener claro que no fueron motivaciones científicas, sino principalmente causas económicas y morales las que provocaron la ilegalización de cualquier uso, médico o recreativo, de la sustancia. Conocer el origen de nuestro estado de cosas puede, sin duda, ayudarnos a entenderlo.
Los informes científicos de la época mostraban la práctica inexistencia de problemas sanitarios o sociales relacionados con el uso del cannabis: el informe de la Indian Hemp Drugs Commission, a finales del siglo pasado; el estudio del consumo de cannabis en la Zona del Canal de Panamá, realizado por el ejército americano entre 1916 y 1929; el LaGuardia Committee Report on Marijuana, de 1944, realizado justo inmediatamente después de la prohibición, completísimo informe referente al consumo de cannabis en la ciudad de Nueva York. Todos ellos acaban constatando lo que todo el mundo debería saber: que el consumo habitual no provoca apreciables problemas sanitarios, sociales o de escalada a drogas más fuertes, así como que no puede considerarse al cannabis como sustancia que causa adicción. Para prohibir el cáñamo en EE UU tuvo que construirse durante los años treinta, de manera consciente, un complejo entramado de mentiras sin fundamento alguno que ha venido manteniéndose hasta nuestros días y que culminaría con su ilegalizacion en 1937.
Desde entonces y hasta ahora, la gente va a la carcel por cultivarla, usarla o comerciar con ella, en tanto que drogas tan peligrosas como el alcohol o el tabaco pueden adquirirse y usarse sin problemas (y que dure). ¿Cómo ocurrió todo, y por qué?.
La lucha contra el vicio fue, probablemente, el principal desencadenante de la prohibición de las drogas en general, y de la marihuana en particular. Por este motivo, a finales del siglo pasado y principios de este, florecieron en EE UU un gran numero de grupos sociales reformistas. El reformismo consistia básicamente en la creencia de que era posible mejorar la sociedad mediante la imposición de leyes que tuvieran como objetivo la reforma de las costumbres y los hábitos de los hombres mediante la erradicación del vicio.
Normalmente, estos movimientos tenían como base ideológica un puritanismo extremo. Ejemplos de ello lo tenemos en la Liga Antialcohólica, la Sociedad para la supresión del Vicio, agrupaciones antibeso, etc. Entre los más activos de estos grupos estaba la Anti-Saloon League, fundada en 1895, cuyo objetivo declarado era una América "limpia de ebriedad, juego y fornicación". Por otra parte, médicos y farmacéuticos pugnaban, a principios de siglo, por el control de la dispensación de las drogas. Dado que entonces era posible conseguir cocaína, cannabis o morfina en múltiples preparados que se adquirían incluso por correo, sin necesidad de la intervención de "especialistas", cualquier control al libre comercio de las drogas era para esas dos instituciones una bendición que apoyaron casi sin reservas. Además, muchos de los movimientos reformistas tenían un fundamento sanitario, dando mucha importancia a la preocupación por la salud y todo lo relacionado con ella como base necesaria para conseguir una sociedad mejor. La mezcla de un puritanismo convencido de tener la razón sobre temas morales con una incipiente medicalización del comportamiento humano, es explícita en la siguiente cita de Benjamin Rush, doctor de gran prestigio en su época, quien ya en 1785 hacía un primer intento ideológico para prohibir el consumo de alcohol: "En lo sucesivo será asunto del médico salvar a la humanidad del vicio, tal como lo fue hasta ahora del sacerdote. Concibamos a los seres humanos como pacientes en un hospital; cuanto más se resistan a nuestros esfuerzos por servirlos, más necesitarán nuestros servicios."
También tuvo mucho que ver con la prohibición de las drogas, la cuestión de los inmigrantes a finales del siglo pasado en EE UU así como los problemas de empleo debidos a una saturación del mercado de trabajo, y la tensión racial derivada, en parte, de esos factores. Las cuatro grandes sustancias psicotrópicas de uso recreativo el alcohol, el opio, la cocaína y la marihuana estaban ligadas a cuatro grupos raciales definidos. Así, del mismo modo que la reacción contra el alcohol fue en gran parte derivada del rechazo a la minoría irlandesa, grupo que constituyó la primera entrada masiva de mano de obra barata en EE UU, el opio fue vilipendiado porque lo usaban los chinos, la cocaína porque la utilizaban los negros del sur y la marihuana porque era fumada por los mejicanos. En todos los casos, y muy especialmente en los tres últimos, grupos sociales a los que se odiaba o temía por uno u otro motivo, fueron satanizados en función de costumbres que les eran propias. A través de un mecanismo de cohesión social que veremos repetido infinidad de veces, se vio en sus peculiaridades culturales la causa de su "inferioridad racial" y el peligro que supondrían estas peculiaridades para los blancos integrados en el sistema.
Sin embargo, hay en la prohibición del cáñamo ciertas características peculiares. A escala internacional, fue decisiva la intervención de Inglaterra en 1925 en la Convención Internacional del Opio, cuando se negó a firmar el tratado si no se incluía en él el control internacional del cannabis. Los motivos de Inglaterra eran de orden politico y relacionados con su papel como potencia colonial en Egipto. Los sectores egipcios partidarios de la independencia estaban intentando impedir la colonización cultural inglesa y haciendo del consumo de cannabis, tradicional en Egipto, un símbolo de resistencia. Aunque al resto de países firmantes del tratado la marihuana no les suponía ningún problema, la presión de Inglaterra surtió efecto, al tiempo que servia a los intereses de otros países que eran también potencias coloniales en el norte de África, como Italia o Francia.
Curiosamente, EE UU no ratificó entonces ese acuerdo, pero se produciría un hecho, años después, que iba a suponer que fuertes sectores económicos, muy ligados a Washington, trabajaran activamente para la restricción del cultivo de cáñamo. La historia fue así. El cáñamo venía siendo utilizado tradicionalmente en la industria, como materia prima para la producción de papel, cuerdas y tela. Por lo que respecta a la industria textil, el cáñamo no constituía competencia al algodón, dado que su recolección era más lenta y costosa y, por otra parte, antes de poder ser usado era necesario tenerlo bastantes días en remojo, procedimiento que, por lo visto, además de lento resultaba extremadamente pestilente. Pero en 1917, George Schlichten inventó una máquina, la descorticadora, que iba a servir para recolectar de manera mucho más eficiente el cáñamo, evitando además los días en remojo y las molestias consiguientes. Jack Herer, en su libro The Emperor Wears No Clothes, expone una interesante teoría que resumiré brevemente. La invención de la descorticadora suponía una fuerte amenaza para la industria del algodón, que, fuertemente relacionada con los sectores políticos más influyentes, movió los hilos para fomentar la imagen diabólica del cáñamo en la opinión pública y potenciar la presentación de leyes restrictivas respecto a su uso. Herer incluye al imperio químico DuPont entre quienes forzaron la maquinaria informativa y legislativa a que se ilegalizara el cáñamo, en este caso debido a sus intereses hacia los tejidos sintéticos, en particular el nilón.
Siguiendo los chichés de siempre, se asoció el consumo de cannabis por los mejicanos a la realización de robos, violaciones y asesinatos, y se les acuso de introducirla en los colegios para envenenar a la juventud americana. La policia pasó a ver en la marihuana un terrible impedimento a la hora de ejercer su función con los mejicanos. Un capitan de policiá de Tejas explicaba entonces que, bajo los efectos de la marihuana, los mejicanos se volvían "muy violentos, especialmente cuando se ponen furiosos; atacarían a un oficial de policia aun cuando éste les estuviera apuntando con un revolver".
Y seguía diciendo: "Parecen no tener miedo, y yo he notado que bajo los efectos de esta hierba tienen una enorme fuerza y que se necesitarían varios hombres para tratar con alguien que, bajo otras circunstancias, sólo habría necesitado un hombre".
Harry J. Anslinger, jefe del Departamento de Control de Narcóticos y una de las figuras más oscuras de la guerra contra las drogas, fue el principal protagonista del montaje destinado a ilegalizar y perseguir la marihuana, así como uno de los mayores responsables de nuestra manera actual de tratar con las drogas y sus usuarios. Junto con la cadena de periódicos propiedad de William Randolph Hearst, quien tenía fuertes intereses en la industria papelera, amenazada por la simplificación de los procesos de conversión del cáñamo en papel, Anslinger convirtió en pánico lo que era resultado de un miedo a ciertos emigrantes, publicando una serie de artículos sensacionalistas al respecto. Del más conocido de ellos, "Marihuana, asesina de nuestra juventud", extraigo los siguientes párrafos:
Su uso en forma de cigarrillos, es relativamente nuevo en nuestro país, y tan peligroso como una serpiente de cascabel enroscada. Sólo puede conjeturarse cuántos asesinatos, robos, asaltos criminales, secuestros, atracos y ataques de locura maníaca causa cada año, especialmente entre los jóvenes. [...] El año pasado, un joven adicto a la marihuana fue colgado en Baltimore por el asesinato de una niña de diez años. En Chicago, dos chicos fumadores de marihuana mataron a un policía. En Florida, la policía encontró un joven tambaleándose en medio de una matanza. Con un hacha había matado a su padre, su madre, dos hermanos y una hermana. No recordaba haber cometido ese crimen múltiple. De ordinario un joven tranquilo y sano, se había vuelto loco por fumar marihuana. En al menos dos docenas de casos recientes de asesinato o degenerados ataques sexuales, se ha probado que la marihuana fue una causa que contribuyo (....) Es la destrucción inutil de la juventud lo que nos rompe el corazón a cuantos trabajamos en el campo de la supresión de los narcóticos.
No deja de ser curioso que esta planat, que según Anslinger convertía a los jóvenes en salvajes homicidas, fuera acusada en los años sesenta, al ser usada por quienes protestabana contra la guerra de Vietnam, de inducir a los jóvenes un "pacifismo antipatriota" y quitarles las ganas de matar por su pais. Pero esta es otra historia de la que tal vez algún dia hablaremos.
| Más adelante, Anslinger declararía: "Si el auténtico monstruo de Frankenstein pudiera tener delante la planta de Marihuana, huiria aterrorizado." Lo que había sido una planta usada y respetada por la humanidad desde tiempo inmemorial, se había transformado en algo capaz de provocar terror a monstruos como Frankenstein o com Anslinger. |
En 1937, el Congreso de EE UU aprobó la Marihuana Tax Act, con lo que la marihuana quedaría, de facto, ilegalizada. Desde entonces, y gracias al seguidismo internacional respecto a la política estadounidense en materia de drogas, el principal efecto secundario del cannabis ha pasado a ser la carcel
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