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Enteógenos Psicodélicos

Los 8 Mini-Cerebros

8 - El circuito neuroatómico.

Sujeten sus sombreros e inspiren profundamente — esto es lo más lejos que se ha aventurado hasta ahora la inteligencia humana: La conciencia precede probablemente a la unidad biológica o al registro en espiral del ADN. "Experiencias fuera del cuerpo" "proyección astral" contacto con "entidades" extrañas (¿extraterrestres?) o con una supermente galáctica, etc., como las que yo he experimentado, han sido todas descritas desde hace miles de años, no solamente por el ignorante, el supersticioso, el crédulo, sino a menudo por las mejores mentes entre nosotros (Sócrates, Giordano Bruno, Edison, Buckminster Fuller, etc.). Los parapsicólogos son informados diariamente de tales experiencias, y han sido experimentadas por científicos tales como el doctor John Lilly o por Carlos Castaneda. El doctor Kenneth Ring ha atribuido tales fenómenos a lo que él llama, muy apropiadamente, "el inconsciente extraterrestre".

El doctor Leary sugiere que el circuito VIII es literalmente neuroatómico —infra,supra y meta-fisiológico—un sistema de comunicación basado en la mecánica cuántica que no requiere un contenedor biológico. El intento de construir un modelo cuántico de conciencia y/o un modelo consciente de mecánica cuántica por parte de los físicos que han experimentado con sustancias psicoactivas, y de los que ya hemos hablado (el profesor John Archilald Wheeler, Saul-Paul Sirag, el doctor Fritjof Capra, el doctor Jack Sarfatti, etc.) indica claramente que la "conciencia atómica" sugerida en primer lugar por Leary en "Las siete lenguas de Dios" (1962), es la conexión explicativa que unirá la parapsicología y la parafísica en la primera teólogía científica, empírica y experimental de la historia.

Cuando el sistema nervioso es conectado a su circuito de nivel cuántico, el espacio-tiempo es eliminado. La barrera einsteiniana de la velocidad de la luz es transcendida; en la metáfora del doctor Sarfatti escapamos del "chovinismo electromagnético. La conteligencia dentro de la cabina de proyección cuántica es el "cerebro" cósmico entero, tal y como la hélice micro-miniaturizada del ADN es el cerebro local guiando la evolución planetaria. Como dijo Lao-tse desde su propia perspectiva del circuito VIII, "Lo más grande está dentro de lo más pequeño. "

Esta conteligencia neuroatómica está cuatro mutaciones más allá de la domesticidad terrestre. (El forcejeo ideológico se halla actualmente entre los moralistas-o-colectivistas del circuito IV y los individualistas hedonistas del circuito V.) Cuando nuestra necesidad de una inteligencia superior, de una implicación más rica en el diseñó cósmico, de una trascendencia ulterior, ya no sean satisfechas por nuestros cuerpos fisicos, ni siquiera por unos cuerpos inmortales que esperen saltar a través del espacio-tiempo por la malla 9, el circuito VIII abrirá nuevas fronteras. Nuevos universos y realidades. "Más allá de la teología, la ciencia y el arte de convertirse en Dios " como escribió Alan Watts en una ocasión.

Es por consiguiente posible que las misteriosas "entidades" (ángeles y extraterrestres) monótonamente referidas por los visionarios del circuito VIII sean miembros de razas evolucionadas ya hasta dicho nivel. Pero es también posible, como sugieren Leary y más recientemente Sarfatti, que Ellos/as sean nosotros-mismos-en-el-futuro.

Los circuitos terrestres del lóbulo izquierdo contienen las lecciones aprendidas de nuestro pasado (y presente) evolutivo. Los circuitos extraterrestres del lóbulo derecho son el anteproyecto evolutivo de nuestro futuro.

Sin respaldar totalmente el misticismo tecnológico de Charles Fort ("La máquina de vapor llegará cuando venga el tiempo de la máquina de vapor"), es obvio que el metaprograma del ADN para la evolución planetaria es mucho más sagaz que cualquiera de nuestros sistemas nerviosos individuales —que son en cierto sentido grandes robots o sensores del ADN. Los pulps de ciencia-ficción; las crudezas de Buck Rogers; la sofisticada ciencia-ficción de brillantes escritores como Stapledon, Clarke, Heinlein; el 2001 de Kubrick— todo ello son señales cada vez más claras del ADN transmitidas a través del intuitivo lóbulo derecho de sensitivos artistas, preparándonos para la mutación extraterrestre.

Como dijo la revista Time el 26de noviembre de 1973: "Dentro de diez anos, según los farmacólogos. se habrán perfeccionado pildoras y electrodos craneales capaces de proporcionar éxtasis que duren toda una vida para toda la población de la Tierra". La histeria de los años sesenta sobre la hiertu y el ácido fue solamente la obertura para la ruptura de ese quinto circuito. Nattan S. Kline predice auténticos afrodisiacos, sustancias que aceleren el aprendizaje, sustancias para favorecer o terminar con cualquier esquema de comportamiento. Aquellos que fueron quemados o encarcelados a principios del siglo XVII (Bruno, Galileo, etc.) fueron los adelantados de la Revolución de la Tecnología Exterior. Aquellos que fueron encarcelados o golpeados por los policíás en los años sesenta fueron los adelantados de la Revolución de la Tecnología Interior.

En pocas palabras, los distintos niveles de conciencia y circuitos que hemos estado discutiendo, e ilustrando, constituyen todos ellos impresiones bioquimicas en la evolución del sistema nervioso. Cada impresión crea un túnel de realidad mayor. En la metáfora sufí, el burro en el cual cabalgamos se convierte en un burro diferente tras cada impresión. El metaprogramador aprende constantemente más, y es cada vez más capaz de ser consciente de si mismo, de su modo de operar. Así, estamos evolucionando hacia la inteligencia- estudiando-la-inteligencia" (el sistema nervioso estudiando el sistema nervioso) y somos más y más capaces de acelerar nuestra propia evolución."

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