| La oracion junto a mama y la llamada de Lau Chun |
| Tengo una anecdota muy particular que ocurrio en el segundo semestre de 1997. Habia fabricado mis primeros 3 juegos en caja y estaba participando en el concurso "Haz Realidad tu Negocio"; con los juegos estaba visitando las grandes tiendas comerciales, las peque�as cadenas, los mayoristas y tambien algunas tiendas peque�as, a todos les dejaba mi tarjeta de presentacion (tenia varios millares disponibles), a muchos les dejaba mi lista de precios (tenia un millar de papel membretado con el nombre de mi empresa), y a los que me recibian les explicaba los juegos y/o dejaba muestras. En lo que se refiere al concurso habia concluido mi proyecto y lo habia presentado, estaba pues entonces en espera de la fecha de sustentacion ante el jurado calificador. Mientras pasaban los dias logre tomar pedidos para la Libreria Minerva de Lima, Miraflores, Surquillo y San Borja, y tambien para Libreria Epoca de Lima y Miraflores, eso era bueno, aquellas eran tiendas respetables con buena clientela, pero no me parecia suficiente, sabia que necesitaba por lo menos una cadena importante donde vender mis juegos. Cierta ma�ana de aquel tiempo, mama se acerco a mi habitacion y me pregunto que tal me iba, seguro me habia visto preocupado, comence a comentarle los resultados de mis visitas y llamadas, del esfuerzo que estaba realizando... ella me sugirio que oraramos juntos, asi que a los pocos segundos estabamos ambos arrodillados junto a la cama. Mama le pedia a Dios que abriera el corazon de las personas para que me recibieran y tambien que aparecieran clientes que compraran mis juegos, yo por mi parte le decia: "por favor ayudame en este momento". Estuvimos orando como 5 minutos, tal vez mas, mama es una creyente ferviente de Dios y siempre acostumbra emocionarse y hacer largas sus oraciones. Recuerdo que a ambos nos cayeron lagrimas durante esos minutos y que al terminar estabamos mas tranquilos. Entonces ella me dijo: "No te preocupes, ten fe, confia en el Se�or". La mire con serenidad y asenti con la cabeza. No pasaron ni 30 segundos cuando una de mis hermanas subio por la escalera al segundo piso y me dijo: "Enrique, te llaman por telefono de Lau Chun". Atendi la llamada y concertamos una cita, que llevo a un pedido inicial de 198 unidades y que continuo con pedidos constantes durante los siguientes meses y a�os. Siempre recuerdo esta anecdota, porque fue una de las mas gratas experiencias que vivi junto a mi linda madre. Enrique Verde, Febrero del 2009. |