Etapas previas a inventar juegos de sal�n (segunda parte): Y as� empez� para m� una etapa de creaci�n de adaptaciones que dur� casi 4 a�os (paralelo a mi formaci�n universitaria), en los cuales hicimos 33 adaptaciones, la mayor�a parecidos entre s�, cambiando los nombres de las empresas, algunas veces eran s�lo bancarias, otras veces s�lo cervecer�as, o s�lo compa��as mineras, en otras ocasiones estaban las empresas m�s representativas que cotizaban en la Bolsa de Valores de Lima (paralelo a mis estudios universitarios y a mis trabajos en investigaci�n de mercados yo hab�a empezado a invertir mis ahorros adquiriendo acciones en diferentes empresas a trav�s de varias Sociedades Corredoras de Bolsa, de modo que ya conoc�a el mercado de valores). Una de las mejores adaptaciones que realic� la llam� �El Minero m�s Rico del Per�� en la cual hab�a incluido a empresas l�deres del pa�s como Southern, Buenaventura, Atacocha, Milpo, etc. Recuerdo que ten�amos un sistema muy original de quiebras donde cualquier jugador corr�a el riesgo de perder mucho, sin embargo eso estaba equilibrado con las intempestivas alzas en las cotizaciones de los valores nominales, de modo que era divertid�simo jugarlo. Desde esos a�os utilic� el enfoque del crecimiento financiero, donde todos ten�an la oportunidad de hacer crecer su dinero formando grandes fortunas, de modo que culmin�bamos el juego por agotamiento luego de 2 � 3 horas, entonces se verificaba cu�nto patrimonio hab�a amasado cada uno y el m�s opulento ven�a a ser el ganador. De esos 4 a�os quedaron muchas cosas grabadas en mi mente: las risas por doquier entre los tres, las alegr�as de ganar mucho dinero, los lamentos de p�rdida por quiebras empresariales, los alivios de vender �justo antes de una quiebra�, las expresiones de mi primo diciendo �compra Cuvisa, compra Cuvisa� o �Huar�n� compro�. Entre tanto otros recuerdos fue una linda �poca. Generalmente yo me encargaba de iniciar las adaptaciones, los trazos, la selecci�n de empresas, la puesta de din�micas, escribir los billetes y cortarlos, pero muchas veces Alberto y Edilberto dieron sugerencias que se aplicaron en el tablero. En ese tiempo en lugar de tarjetas us�bamos las fichas de play go, y aqu� debo contarles que hicimos todo eso con el �nico fin de divertirnos, de pasarla bien, de tener momentos recreativos de sana competencia financiera, y tambi�n es importante mencionar que no pasaba por nuestra cabeza que pudi�ramos crear un juego totalmente original, as� que toda esa etapa de adaptaciones fue �nicamente por diversi�n. Algunos fines de semana y sobre todo en vacaciones jug�bamos durante el d�a, pero generalmente lo hac�amos de noche, despu�s de cumplidas nuestras obligaciones de estudiar o laborar. Cuando empez�bamos a las 11 de la noche, f�cil lleg�bamos a jugar hasta la 1 de la madrugada, si acab�bamos ah� no hab�a problema, cada uno ir�a a dormir a su habitaci�n; pero otras veces nos gustaba continuar hasta las 2 de la madrugada, entonces mi linda madre despertaba al notar que hab�a una luz encendida o al escuchar nuestras expresiones de risa, alegr�a o lamento. Ella abr�a la puerta de la sala del segundo piso y nos dec�a: �Ya hijos, vayan a dormir, es tarde�. Nuestra respuesta era: �S�, un ratito, ya falta poco�. Pasados 10 minutos ella bajaba la palanca de la luz produci�ndose un apag�n en todo el segundo piso. Esa escena se debe haber repetido unas 5 � 6 veces, quiz�s m�s, pero son recuerdos de una etapa muy hermosa, llena de entretenimiento, con espontaneidad, armon�a, honradez y honestidad. El 30 de setiembre de 1990, despu�s de haber le�do �Piense y H�gase Rico� de Napole�n Hill, �La Actitud Mental Positiva, un camino hacia el �xito� de Napole�n Hill y W. Clement Stone, y �La Universidad del �xito� de Og Mandino, reconoc� que ten�a talento para la creaci�n de juegos y decid� que de all� en adelante me dedicar�a a inventar juegos. Esa tarde cuando mi primo volvi� de la calle, reunimos las 33 adaptaciones sobre la mesa de la sala del segundo piso, revis� los sistemas o din�micas originales que hab�amos incluido en cada una de ellas, le cont� sobre mi decisi�n de inventar juegos y le di indicaciones precisas para destrozar todo en pedacitos. Mientras hac�amos picadillo de las 33 adaptaciones le dec�a a mi primo: �Bien cortadito, para que nadie pueda encontrar algo y copiarnos alguna idea�, y al mismo tiempo me dec�a mentalmente a m� mismo: �De aqu� en adelante, nada de copia, todo ser� original�. Y me sent� muy feliz de acabar una etapa y empezar otra lleno de ilusiones.