CURIOSIDADES 1
    Eran las 9 de la ma�ana del 1� de Enero, ten�a cinco a�os de edad, recuerdo que sal�a de casa a recoger todas las chapitas de gaseosas y cervezas que encontraba en las veredas de las calles.  Luego de juntarlas en una peque�a bolsa de pl�stico los llevaba a casa y entonces armaba dos ej�rcitos: uno de gaseosas y otro de cervezas, cada uno ten�a soldados, un cabo, sargento, teniente, capit�n, general, coronel y comandante; y luego los hac�a avanzar hacia el centro del campo de batalla y los hac�a pelear cuerpo a cuerpo de modo que la chapa que se volteaba quedaba muerta.  Recuerdo que mis favoritos eran los sargentos, de modo que hac�a pelear primero a los soldados, luego cabos, capitanes, tenientes, generales, comandantes, coroneles, mayores, etc; para finalmente sacar a los sargentos que sobreviv�an hasta el final.  Era divertido crear este tipo de guerritas como mi modo de diversi�n particular, ya que lo jugaba yo solo, con mis propias reglas y mi propio m�todo.

     Meses m�s tarde, tras ver partidos de f�tbol en la televisi�n se me ocurrir�a una idea genial: 
"Hacer campeonatos de f�tbol con chapitas".  A cada chapita le escrib�a el nombre de un futbolista, y en algunos casos coloreaba a un equipo de un mismo color.  Tal vez llegu� a tener 1,000 chapitas con nombres de jugadores de todo el mundo, y vaya que los sab�a de memoria.

     Me gustaba jugar todo el d�a, yo solo, con mi mano izquierda un equipo y con la derecha el otro, la pelota era otra chapa pintada todo de negro y el estadio era la mesa que ten�a un mantel de uhle grueso con cuadrados grandes dibujados sobre �l.  Entre esos cuadrados yo pod�a ver el arco y ten�a que patear la pelota por �l para hacer gol.  El arquero ten�a la gran ventaja de agarrar con la mano y para ello yo usaba toda mi mano; en cambio los jugadores s�lo pateaban con el dedo �ndice, pero hac�an pases, pateaban en curva y a veces hac�an goles de cabeza, que aumentaron su frecuencia con la experiencia.  Algunas veces hab�an fauls, y los tiros libres se hac�an con barrera, no obstante, los goles directos y en curva fueron lindos ante la estirada de la mano del arquero.

     Me divert� de lo lindo con chapitas, solo, con mis reglas, con mi estilo; y luego hice campeonatos primero anot�ndolos en hojas sueltas, y m�s adelante escribi�ndolos en cuadernos.  Hice grupos de 4, de 6, de 8, octavos de final, cuartos de final, semifinales y finales, cambiaba los grupos o el n�mero de participantes en cada Campeonato Mundial para dinamizar las cosas, y siempre conservaba el mismo entusiasmo por jugarlos.

     Debo haber realizado unos 300 campeonatos aproximadamente a lo largo de los 10 a�os que segu� jugando f�tbol con chapitas, mi pa�s favorito era Argentina, desde 1977 cre�a que ellos eran los mejores y siempre los hac�a ganar, por lo menos deben de haber ganado en 250 campeonatos.  En segundo lugar estaba Per�, casi siempre sub-campe�n y quiz�s unas 20 veces campe�n.  Luego ven�an Polonia, Francia, Alemania, Inglaterra, Brasil, Rusia, B�lgica y otros.

     Recuerdo que mi hermano Edilberto, al verme jugar solo, ide� un estadio en un triplay grande y lo dise��, clav� unos clavitos como arcos y como jugadores utiliz� monedas, las de �l jugaban con cara y las m�as con sello (o viceversa), y la pelota era una moneda m�s peque�a.  Utilizando la t�cnica del dedo �ndice deb�amos empujar la bola hacia el arco, pero... un tiro cada uno.  Otra cosa m�s, el arquero pod�a agarrar la bola con s�lo tocar la peque�a moneda usando el dedo �ndice.  �Era un reto jugarlo!  Pero me divert�a con mi hermano a pesar de que me gan� m�s veces que yo a �l.

     Sin embargo mis campeonatos individuales eran m�s fuertes emocionalmente y m�s satisfactorios para m�, de modo que segu� jugando solo.

     - "Chapas otra vez" -se quejaban mis hermanas- y yo todo el d�a en mi pasatiempo favorito.  Jugaba tanto pero tanto que algunas veces no escuchaba lo que mi mam� dec�a.  Jugaba de 9 a.m. a 1 p.m., hora en que me echaban de la mesa para poder servir el almuerzo.  Apenas terminaban, a las 2 p.m., volv�a a jugar hasta las 7 u 8 de la noche, y as� lo hac�a todos los d�as del verano; durante las clases s�lo jugaba en las ma�anas y en las noches, hac�a mis tareas escolares lo m�s r�pido posible y estudiaba en el sal�n de clases para quedar libre en casa.

     Debido a que me concentraba tanto y no o�a nada m�s, los de mi casa decidieron "botar mis chapitas a la basura".  La primera vez me llen� de tristeza, pero eso no me desanim� mucho tiempo, ya que al recordar la forma como adquir� las chapas pens� que no ser�a dif�cil volverlo a hacer.  Asi que con mucha paciencia y gran perseverancia volv�a a juntar otro ej�rcito de chapas con m�s futbolistas que antes.  Los de mi casa deben haber botado mis chapitas otras 10 veces m�s, y 10 veces m�s los volv�a a juntar y clasificar.  Finalmente, a mis diecisiete (17) a�os, al ingresar a la universidad, yo mismo decid�, y con mucha pena, que hab�a llegado el momento de deshacerme de "mis chapitas queridas", mis compa�eras de una ni�ez solitaria pero feliz, feliz a mi modo, feliz por crear mis propios sistemas de diversi�n, feliz por mi independencia y libertad de actuar.  Dejar mis chapitas iba a significar un cambio, una madurez cre�a yo.  Sin embargo el destino me ten�a reservado una gran sorpresa, ya que meses despu�s aparecer�a con fuerza y a toda plenitud una pasi�n pura:  Los juegos de sal�n.  Mas de esto escribir� en otra ocasi�n, lo �nico que quiero decir ahora es que cuando la vida te quita algo, despu�s te lo reemplaza con otra cosa acorde a tu nueva realidad, conforme a tu psiquismo particular, y debes estar alerta para reconocer estos cambios y para asumirlos.

Enrique Verde.
(Publicado en el Juego de Sal�n:  "Distribuidor" en 1999).
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