PRISCILIANO
¿ Hereje, Martir, Apostol, Santo ?

Prisciliano
Es una obligación y tarea placentera presentaros al más grande apóstol, mártir y hereje de cuantos han sido en esa tierra llamada Galicia, antiguo confín del universo, tierra de los muertos, país de los celtas, reino de los suevos, cuna del secreto disimulo y destino del peregrino ignorante de su destino.
Nace Prisciliano en Iria Flavia, hoy Padrón, en el siglo IV de la era cristiana. Ya el lugar de origen, como marca indeleble que es, nos invita a dibujar su silueta, que no retrato, con trazos de druidismo céltico, cultos egipcios a Isis convertidos en Marianos, y panteísmo desaforado. ( Siglos después en la misma Iria, nacería otro gran hereje de palabra e di pensiero; Don Camilo José Cela, manda carallo...) Según autores fue este hombre de la dinastía de los Orieses, gente consagrada a Neptuno, dios de los atlantes, a quien aun hoy se celebra adorando la gran piedra de la parroquia padronense. Tenemos pues, el lugar y la herencia genética. El doctor Frankenstein no hubiera comenzado mejor su obra si a parir genios se dedicara.
El cronista Sulpicio Severo nos describe así al joven gallego: "...de familia noble, de grandes riquezas, atrevido, facundo, erudito, muy ejercitado en la declamación y la disputa; feliz ciertamente, si no hubiese echado a perder con malas opiniones sus grandes dotes de alma y cuerpo. Velaba mucho: era sufridor del hambre y la sed, nada codicioso, sumamente parco. Pero con estas cualidades mezclaba gran vanidad, hinchado con su falsa y profana ciencia, puesto que había ejercido las artes mágicas desde su juventud."
Ya adolescente, marcha Prisciliano a Burdeos donde recibe enseñanza de un tal Delphidius, a la sazón fundador de una comuna gnóstica. De ella saldrá Prisciliano por gracia de la autoridad, desterrado y amancebado con Prócula, hija de su maestro y primera conversa. Sobre el 379 ( año del Señor) tenemos a nuestro héroe predicando su herejía en el occidente peninsular. Tarea esta que no le debió resultar muy ardua, pues el virus prendió con facilidad y se extendió por la Lusitania, Mérida y Salamanca, anegando parroquias, obispados y civiles en general.
Por descontado, alguien tenía que parar los pies al joven apóstol. ¿ Por hereje o por poderoso? Lo uno no quita lo otro. El caso es que el obispo del Algarbe, Ithacio, ataca a los priscilianistas con la saña que caracteriza a todo buen defensor de la fe. Convoca un concilio en Zaragoza al que los invitados- acusados no se presentan. Antes bien escriben en su defensa a Roma y Roma se lava las manos, dejando el conflicto en manos ibéricas. La primera salva de Ithacio ha quedado corta y el blanco se mueve. Como si el ataque hubiera fortalecido a los priscilianistas, estos nombran obispo de Ávila a su maestro. El cisma ya esta aquí, el enemigo en casa y mitrado...
Pero rara vez se ha visto que una escaramuza contraria a los intereses de inquisidor salvara al reo, y menos en la piadosa España. El relevo de Ithacio lo toma su casi homónimo Idacio, metropolitano de Lusitania. Este fulano -dicho sea sin ningún respeto- excomulga por la brava a los priscilianistas, siendo mas papista que el Papa. El hereje marcha hacia Mérida en socorro de sus correligionarios e increpa al inquisidor en medio de una ceremonia en la seo emeritense. Expulsado de la catedral por los antidisturbios de Idacio, ¿se amilana el gallego?...Ni mucho menos. Redacta un libelo, el Liber Apologeticus y lo clava en la puerta del templo ( Lutero antes de Lutero). Continua su defensa escribiendo a la curia hispana. Los idacios, escarmentados por la primera derrota, acuden esta vez al brazo civil de la justicia, denunciando maniqueísmo en la secta gallega. Se dicta destierro contra los priscilianistas y estos, en procesión de próceres, mujeres y hombres se llegan a Roma. El papa Dámaso, como buen gallego, se hace el sueco pasando la patata caliente al emperador Graciano. Se deroga el destierro, se devuelven las mitras priscilianas y Roma procesa a Idacio e Ithacio. Este último huye a Tréveris arrojando allí su veneno y esperando mejor ocasión.Los herejes vencen de nuevo.
¡País!, que dirá Forges; no hay dos sin tres. Muerto el emperador Graciano a manos de Máximo, español y recio persecutor de cualquier catequesis con tufillos heterodoxos. Es la oportunidad de Ithacio. El nuevo juicio se celebrará en Burdeos, de donde recordemos, ya había tenido que "salir por patas" nuestro héroe en su juventud. Así que tenemos a Prisciliano, sus apóstoles, obispos y amigas de la buena nueva caminando de nuevo hacia la galia. Dragó dice: " Todos iban relativamente tranquilos..." Se nombró juez al prefecto Evodio, varón implacable y severo ( Menéndez y Pelayo). Prisciliano fue convicto de crímenes comunes, como maleficio (el primer mártir de la caza de brujas tipical spanish), conciliábulos obscenos, nocturnas reuniones con mujeres, rezar desnudo y demás calenturas por el estilo. Sometido a torturas, el santo varón reconoció las acusaciones, y fue hallado por tanto culpable.
Pienso yo que para muchas de las acusaciones no hubiera sido necesario el fierro candente ni el potro, pues no dudo de nocturnas ceremonias, ni de la presencia de mujeres en estas ni mucho menos de la magia blanca druida y celta que aun hoy se respira en aquellas tierras de occidente. En el año del Señor de 385 fue degollado en Tréveris Prisciliano, Eucrocia mujer de Delphidius, Latroniano y otros cómplices....( Menéndez y Pelayo). El primer auto de fe puramente hispano se celebro en Tréveris, ¿ por qué?. ¿ Tanto era el poder en Hispania de la herejía prisciliana?, ¿ Tanto miedo daba la reacción de un pueblo que había encontrado su fe en el sincretismo de las ideas cristianas con los cultos celtas, la magia druídica, el zoroastrismo, el maniqueísmo, todo gnosticismo que en aquella época supuraba en el imperio?. Algo así debió ser. ¿ De que se acusaba en verdad a esta secta que estuvo a punto de crear un cisma y una verdadera Iglesia Española, más liberal, ilustrada y menos dogmática?.
He aquí todos los cargos que puedo presentar a favor de este mártir, santo y renovador gallego.
.-Según San Jerónimo era Prisciliano Zoroastris magi studiosissimum. Maniqueo.
.-San Agustín: Los priscilianistas mezclan los dogmas de gnósticos y maniqueos.
.-San León Magno: Sincretismo religioso, simbolismo, sabelianos, antitrinitarios, arrianos...
.-Sulpicio Severo: Gnóstico.
¿ Que podemos aducir antes tamaños acusadores?. Mas bien darles las gracias por transmitirnos la riqueza de una sabiduría que sin sus acusaciones y su crimen hubiera quedado en el olvido, destruida como la mayor parte de los textos priscilianistas. Yo me imagino al gallego, predicando descalzo, animando a hombres y mujeres a una libre exégesis de los textos canónicos, la dualidad del Cristo, abogando por la purificación individual de las almas, por la hermandad con la naturaleza, la necromancia, panteísmo, la unidad con la divina materia a través del perfeccionamiento ascético místico, el reconocimiento en Dios de los dos principios, masculino-femenino, ying-yang, el reconocimiento no pesimista del mal en el hombre y la forma de combatirlo, el estudio de la influencia astral en nosotros, la metempsicosis, la poderosa magia blanca galaica, un sumun, un sincretismo universal, en resumen, la Gran Búsqueda. Ahí es nada. Al revés que en nuestro cine o en los cuentos de nuestros historiadores oficiales el mal triunfó sobre el bien, y siglos mas tarde seguirá haciéndolo, en defensa de la fe del carbonero, de la ortodoxia acientífica y contra natura, para salvaguarda de una falsa iglesia romana que se arroga el poder de hablar en nombre de un Cristo que han traicionado, falseado y al que adoran en figuras de leño tintadas de rojo dentro de edificios de burda piedra que aprisionan almas y esconden sacerdocios de oficina, confesiones chantajistas, sacramentos inventados, discursos falsificados, religión abandonada, muerte de Cristo una y otra vez, per secula seculorum, amén.
Quede como despedida el Himno Argirio, uno de los pocos restos del más grande gnóstico que dio la tierra que antaño fue, hervidero de heterodoxos:
I. Quiero desatar y quiero ser desatado
II. Quiero salvar y quiero ser salvado
III. Quiero ser engendrado
IV. Quiero cantar: saltad todos
V. Quiero llorar: golpead todos vuestros pechos.
VI. Quiero adorar y quiero ser adorado
VII. Soy lámpara para ti que me ves
VIII. Soy puerta para ti que me golpeas
IX. Tú que ves lo que hago, calla mis obras
X. Con la palabra engañe a todos, y no fui engañado del todo.
PD: (No me quedaría tranquilo sin mencionar la posible relacción entre este hereje, su tumba y su adoración y la del supuesto apostol Santiago. Pero quede sólo ahi esta duda de indentificacion de dos padres de la iglesia hispana. Es tema de enjundia que, insh allah, trataremos un siglo de estos)
Fuentes
: Gárgoris y Habidis ( Sánchez Drago)
Historia de los Heterodoxos Españoles ( Marcelino Menéndez y Pelayo)
Del Priscilianismo al Liberalismo ( Sánchez Dragó)