el árbol

 

EL ARBOL DE LA VIDA

Una de las primeras imágenes religiosas que tenemos los que hemos sido educados por la Iglesia Católica, es la de Adán y Eva, su expulsión del paraíso y por ende la condenación eterna de la humanidad. La imagen de la serpiente enroscada al Árbol de la Vida es un símbolo omnipresente en el inconsciente colectivo de nuestra cultura. Nacemos pecadores por obra y gracia de nuestros primeros ancestros. Sobre ello quisiera yo hablar hoy.

En realidad, El Árbol de la Vida o Árbol del conocimiento es una " imago mundi" y un "axis mundi". Es el cosmos en su totalidad. Son símbolos de este Macrocosmos, o eje, o representación del Todo el pilar, el poste, una rama.... Este árbol crece siempre en el centro del paraíso. Su significado es la regeneración, la vuelta al estado primordial de Perfección. En muchas ocasiones el hombre representa en el árbol, estrellas, frutos, un ave o...¡ una serpiente!. La serpiente enroscada simboliza la dificultad de encontrar la sabiduría. La sabiduría es, para los gnósticos, Sophia, una deidad o un avatar que manifiesta el deseo de conocer al supremo hacedor. Léase Dios. Así que nos encontramos con que el pecado capital de Eva no fue otro que desear conocer a su creador, de tener Sophia. De esto se deduce que Jehová, Yahvé, Dios, no permitiría nunca a los humanos aspirar al divino conocimiento. Por esta razón los primeros gnósticos abjuraron de ese Dios del Antiguo Testamento identificándole con un dios maligno cuya tarea era mantener a la humanidad inmersa en la ignorancia y desterrada del paraíso al mundo material, donde se vestiría ( sería cuerpo) y sufriría en vida por tamaño atrevimiento. La manzana que tomó Eva, es lo mismo que en la mitología budista se transforma en Melocotón, y en los pueblos iranios el Ahoma. Hay quien relaciona también esta ingesta con la del soma hindú, bebida favorita del dios Indra. Una poción sanadora, iluminadora, lo que hoy llamamos sin tapujos drogas enteogénicas. Aquí encontramos ya, un primer elemento de roce entre gnósticos y judeocristianos. No es más que el ansia de saber. Mientras que para el gnóstico es una necesidad, para el común de los religiosos es un pecado capital, una obra de la soberbia humana. De ahí el concepto de Fe. Tener fe es no hacer incomodas preguntas Volviendo al árbol, decir que este arquetipo se encuentra en todas las religiones y culturas y con significados semejantes. Recordar tan sólo la higuera búdica, el pino de Atis y Dionisio, el abeto del teutón Wotan, el madroño de Osiris, la vid de Baco-Dionisio ( "in vino veritas" o los borrachos no mienten), el roble y el muérdago celtas como principios masculino/femenino, Ying/yang de la creación), el roble de Zeus, el árbol islámico que no es este ni oeste, norte ni sur y representa la iluminación divina y...¡ como no! Nuestro horrible árbol de navidad que al igual que el árbol de la fiesta de los muertos budista se enciende con el fulgor de las almas en trasmigración. Como veis, nuestros ancestros no fueron ni mucho menos innovadores, y si lo fueron, sería en la maldición que persigue a quién quiera saber; al gnóstico.

 

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