Ibn Arabi

 

IBN ARABI. Sheijk al Akbar

Creo que es osadía bien propia de la ignorancia el intentar explicar en unas líneas quien fue Mohibdin Ibn Arabi, pero acercándome con el debido respeto a su figura intentaré al menos rendirle pleitesía con mi boceto. El más grande místico del Islam nació en Murcia en el año 1165 (560 Hej.). Ibn Arabi fue la perla del saber Andalusí, pero incluso la omnisciente sabiduría de su patria se quedaba corta para este hombre. Fue el murciano un viajero excepcional tanto terrenal como interiormente. De su ciudad pasó a Sevilla donde completaría su esmerada educación, ya por entonces encaminada al perfeccionamiento interior y no al boato del servicio al estado tal y como su familia deseaba para él. Fue allí donde tuvo lugar su primera iluminación tras un periodo de retiro y ascesis. Estos viajes interiores se sucederían con relativa frecuencia a lo largo de su vida y se encuentran prolijamente narrados en su enciclopédica obra. De Sevilla pasó a Córdoba donde tuvo un revelador encuentro con el sabio y místico Averroes. Con un acervo importante cruzaría el estrecho y se establecería en el Magreb, encontrándose allí con grandes maestros de distintas corriente sufís para luego seguir su camino que le llevaría por El Cairo, Hebron, Jerusalén, Medina, Meca, Bagdag, Mosul, Alepo y Damasco donde falleció en 1240 dejando una grandiosa obra y el germen de una mística, de una visión universal aun hoy admiradas. Se le llamó Sheijk al- Akbar y Sultán al Arafin ( el más grande de los Sheijks y Rey de los gnósticos). Hoy es venerado en el Islam prácticamente como a un santo.

¿ HETERODOXIA?

Una obra y figura de su talla no han podido librarse de las polémicas especulativas religiosas, que bien quieren ganarle para tal o cual familia, bien desean anatemizar aquello que no corresponde puramente a la letra de la ortodoxia. Las dos familias del Islam, Sunnitas Y Chiítas, han leído e interpretado en Ibn Arabi lo justo como para arrogárselo. Es cierto que por nacimiento y educación el sabio es de filiación sunnita, pero su ortodoxia en lo que respecta al Corán haciendo prevalecer el libro como único instrumento y sus consideraciones sobre los descendientes del Profeta (P) bien pueden sugerir ciertas simpatías chiítas. En mi modesta opinión es estéril intentar constreñir a un innovador y creador dentro de los límites de una sola rama o escuela. Por encima de todo él es Ibn Arabi. Leamos unas líneas sobre el Sagrado Corán:

" La persona Preparada para recibir los dones, debería tomar su profesión de Fe del magnífico Alcorán sin necesidad de interpretación personal o tendencia particular"

ILUMINACIÓN

A pesar de su narrativa discursiva o de su aparente racionalismo cuasi-cientifico y ortodoxo, uno de los aspectos mas presentes en Ibn Arabi es el de la Iluminación como única fuente de su Saber. Se considera "Sello de la Profecía Muhammadiana" pues a él le fueron revelados los Nombres de Dios, Sus Estaciones y como insiste e lo largo de su obra esta es palabra dada por Allah en el transcurso de sus raptos místicos. En este aspecto, para un católico, baste poner a Santa Teresa de Jesús como un remedo una "imitatio" del sabio Andalusí. Sus encuentros con lo divino se repiten a lo largo de su vida y puede el lector encontrar detalladas descripciones de los mismos en su obra. Para Ibn Arabi, sufí en estado puro, sólo la revelación es fuente de saber. Él escribe.

"Prohibimos a la persona preparada para recibir la manifestación divina en su corazón, especular por medio de la teología dogmática"

TRANSMISIÓN

Ibn Arabi es el paladín del concepto de "sisila", cadena que une a maestros y discípulos a lo largo del tiempo y que es la transmisora del Conocimiento. A pesar de se podría argüir que su Ciencia por tratarse de un conocimiento Sagrado, revelado, debía ser protegida, callada, él insiste en la necesidad del sabio de transmitir su saber de manera iniciatica. Así como lo hizo el profeta Muhammed (P), así lo deben hacer los Sheijks, los Maestros. Dice sobre "la Ciencia de los Secretos":

" No hay ciencia más excelsa que este conocimiento circundante que abarca la totalidad de lo cognoscible (...) Cuando es presentada a la exposición resulta desagradable, abstrusa y áspera de aprehender por el entendimiento"

UNICIDAD

Este término es una constante en el Islam, en los neoplatónicos, en el gnosticismo Cristiano, en la Cabalística y por supuesto en la obra de Ibn Arabi. No hay dualidad posible, todo es uno, todo es Allah. La aparente diversidad de la creación no son sino distintas manifestaciones de lo divino a través de las cuales se nos ofrece Su conocimiento. En sus palabras:

"Que Dios-exaltado sea- es único, sin segundo en su divinidad, exento de compañero e hijo, Propietario sin asociado, Rey sin ministro(....) En cuanto a la realidad (al Haqq) que es Dios, corresponde adorarle sin asociarle cosa alguna. No lo abarca una explicación, está en toda escena que se te presenta."

TOLERANCIA

Para finalizar me gustaría dejar constancia de un valor defendido por el maestro andalusí. Ya el Corán nos enseña que se debe ser tolerante con las creencias ajenas. No hay coacción posible en asuntos de religión y debe respetarse a "las gentes del Libro" ( Judíos y Cristianos. Ya que nadie excepto Dios está en posesión de la verdad, nadie puede tildar de falsas las opiniones ajenas. Dice el Sheijk al Akbar.

" Mi corazón se ha hecho capaz de asumir todas las formas: monasterio para el monje, templo de los ídolos, parque de gacelas, la Ka´aba del peregrino, las tablas de la Torá y el Libro del Corán".

 

ATRAS

 

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