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LUCHAR EN FEMENINO

Un día por semana salen de casa después de dejar todas las tareas hechas, después de preparar la comida para los que están trabajando en el campo, después de limpiar la casa, para juntas afrontar un día de trabajo en común, un día en el que compartir sueños, problemas, angustias, alegrías, y sobre todo salir de la rutina en la que es fácil caer cuando uno vive en el campo, trabaja en el campo, y normalmente no tiene condiciones para salir del campo.
 


Este día de trabajo en la asociación es como una ventana abierta donde todas ellas, mujeres, esposas, madres, jóvenes soñadoras, ven la realidad de otra manera.

Ellas suelen ser las encargadas de las tareas de la casa, aunque muchas de ellas son fuertes para trabajar la tierra, para cuidar el ganado, para hacer producir una tierra ya de por sí generosa con los habitantes de Rondônia.

Desde que llegué a Rondônia me propuse trabajar con estas mujeres, codo con codo vamos soñando nuevos proyectos y plasmando sobre el papel ideas que les ayuden a mejorar la calidad de vida de los que viven en el campo, sobre todo de los más pobres. Porque la vida del pequeño agricultor aquí, y puede que en cualquier lugar del mundo, no es fácil, la tierra, si bien es generosa, da para vivir, dejando a un lado la mayoría de los sueños que la publicidad y la televisión proponen para todos, ¿para todos?

     
Sus rostros me dicen muchas cosas, me hablan del sufrimiento, algunas veces de la sumisión en un entorno machista, de sueños dejados atrás, de adolescencias perdidas, de ilusiones olvidadas, y también de una alegría natural que hasta ahora no había conocido. Cualquier cosa es motivo de alegría (entre ellas mis fotos), son mujeres fuertes, dinámicas, algunas con muchos años de experiencia sobre sus espaldas, otras con un futuro por delante incierto, pues Rondônia construye su historia mientras el horizonte dibuja un futuro incierto para los más pequeños.
 

 

   

Trabajo muy orgulloso con ‘mis mujeres’, (parece que la fama me persigue), y la verdad es que me siento muy bien con ellas, dando un toque de color en este grupo que lucha en femenino.

En total son más de 40 mujeres las que trabajan en las tres asociaciones con las que tengo contacto, tres asociaciones de mujeres que dependen de ARSAPAM (asociación rural sanmiguelense para ayuda mutua) asociación a la que dedico gran parte de mis esfuerzos, y de mis horas de trabajo aquí en Rondônia. Mejorar la calidad de vida de las personas, luchar por los derechos de los más humildes, de los más pequeños pasa, necesariamente, por trabajar con y por las mujeres, que aquí y en todas partes cargan algunos de los fardos más pesados del desarrollo.

El local de la asociación, un pequeño barracón de madera, es el lugar en el que comparten sus preocupaciones, se olvidan por un rato de los problemas cotidianos y se ríen abiertamente. Conmigo son tímidas, Rondônia, sin ser una excepción en este país, es una región muy machista. Las parejas formalizan las relaciones muy rápido, las mujeres tienen hijos a veces con 15 o 16 años, la adolescencia es una etapa tan breve a veces... Yo estoy entre ellas, me río con ellas, bromeo con ellas, soñamos juntos proyectos sociales...

Muchas veces cuando vuelvo a casa, después de haber hecho unas cuantas fotos, de haber conversado con algunas de ellas, de haber compartido un poco de su trabajo, haciendo artesanía unas veces, trabajando en el campo otras, pienso que mi labor aquí es precisamente esa: compartir, hablar, transmitir alegría, ilusión... aunque a veces para ello necesite cargar bien las pilas, pues no siempre es fácil ser optimista cuando convives con la miseria, cuando te ronda el mosquito del pesimismo que es el que más duele.

Son las cinco de la tarde cuando van recogiendo las cosas, las pinturas, las azadas, las palas, los cojines, los collares, para volver a casa a seguir luchando en femenino.

 

 
 
ENLLAÇ SOLIDARI, O.N.G.             http://es.geocities.com/enllas/