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Presente y futuro de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas

Aún recuerdo aquella ocasión hace como 8 años (1998 ¿o 99?) en un salón del Hotel de la Ciudad de México, cuando expuse esta ponencia en el margen de una contienda interna de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas y la cual despertó el interés de algunos no muy retraídos compañeros de la caricatura. Hoy en día esa perspectiva ha mejorado, claro sólo en una mínima proporción, tal vez cambiado un poco o modificado pero no con  interés por los que han conformado las distintas mesas directivas de la SMC. Estos cambios han sido impulsados por los que una vez llegamos a ser considerados obtusos, caricaturistas de tercera o simplemente malosos. Aunque no lo crean, esta ponencia sigue siendo vigente al día de hoy. Aún hay tiempo.

 

Por Luis Enrique Flores

 

No hay mucho que debatir sobre si una Sociedad o una Asociación pretendan ser un club o un grupo, en el mejor de los casos, la misma sociedad puede contar con sus propios grupos que les puede distinguir características totalmente personales, ideológicas, sexuales y hasta económicas. Esto es valido ya que en una misma Sociedad debe prevalecer la pluralidad de opinión, de crítica y propuesta para que converjan en uno o más ideales que conlleven a la práctica y al beneficio total del colectivo.
Si a este pequeño análisis estructural le añadimos una definición más adecuada, tomando en cuenta que la caricatura en si es un género de la composición de los medios de comunicación impresos, entonces la Sociedad es la convergencia de ideas e intereses en un objetivo común que nos conduce a crecientes similitudes entre quienes conforman los sujetos sociales (los caricaturistas) y, en ultima instancia a su uniformidad, dado que la forma en la que se estructuran los sujetos sociales, sus participantes se completan y complementan.

Después de este breviario cultural inspirado en una tarde de humedad bruma y a lado de un café habanero, pasemos a lo que realmente nos interesa, la Sociedad en este momento y el futuro, en este último caso tal si hubiéramos tenido una bola de cristal, pudiera haber sido más claro y preciso. Si hay que definir nuevos proyectos de trabajo, la sociedad debe continuar en su labor de defensa de derechos autorales de los agremiados, también debemos empezar por procurar y asesorar por los intereses de aquellos que aun conociendo de su existencia, desconocen cada paso que conforma la misma ley de derecho de autor, así como su aplicación en los posibles contratos o trabajos que lleguen a realizar.

Hemos encontrado que hasta la fecha en muchos medios de comunicación o empresas del ramo editorial y de la denominada nueva economía (internet), desconocen la existencia de dicha ley, como de los beneficios fiscales que se han alcanzado, eso mientras no se llegue aprobar la nueva reforma hacendaria, la misma Sociedad debe ser asesora en aspectos contables y fiscales. En dado caso como un valor agregado ¿por qué no? realizar la contabilidad de cada agremiado y registro de obras ante el Instituto de derecho de autor.

Esta materia de derecho autoral, las reformas fiscales o cambios legislativos que pudieran darse, no sólo en el Congreso de la Unión, como también en los congresos locales, la Sociedad no puede seguir abstrayéndose de estos procesos, debe ser vigilante de cada cambio que nos afecte directa e indirectamente, pensemos, que por falta de información o descuido no se ha logrado atenderlo.

En estos nuevos cambios democráticos de alternancias y procesos coyunturales, ya es tiempo que tanto la Sociedad como a sus agremiados, empiecen a asesorase y participar con proyectos de ley que puedan redundar en el beneficio de los caricaturistas como también de los demás compañeros de diferentes géneros que participamos en los medios de comunicación, en la cultura y la creatividad intelectual. Sabemos que es difícil poder lograr esta convergencia, pero no imposible, tanto con otras asociaciones, grupos, clubes involucrados con el sector, debemos empezar a dar los primeros pasos de un diálogo que nos lleve a un proyecto de ley de medios de comunicación y no a leyes impuestas por personas que desconocen este ramo.

Hoy, prácticamente todos los países tienen acceso a internet y la población de América latina rebasa los 60 millones de usuarios. Gran parte de los periodistas, como caricaturistas mexicanos la emplean hoy en día para su trabajo y se estima que son 9 de cada 10. Algunos ya utilizan internet para entrevistar a sus fuentes vía correo electrónico o chatrooms (conferencias electrónicas entre varias personas), lanzar sus "revistas electrónicas" caseras y hacer trabajo independiente. En otro caso podemos enviar obras instantáneamente a un costo intangible que pudiera ser en una forma tradicional, a medios de comunicación, para exposiciones y bienales de caricatura, asimismo podemos contactar con otras organizaciones e intercambiar distintas puntos de opinión.

Contamos efectivamente con una página de internet, pero en lo personal creo que debería cumplir como un vínculo más de información para los mismos agremiados, o personas interesadas en el tema. Como lo ha esta haciendo actualmente nuestro órgano de penetración humorístico Lapiztola.
Si es bien sabido que dentro de la profesionalización del caricaturista, estas nuevas tendencias enmarcan en la necesidad de adquirir el equipo para estar a la vanguardia de la información como de las herramientas que ayudan a mejorar la calidad de la obras de los caricaturistas, el costo sigue estando fuera del alcance, suponiendo que el costo mínimo de una computadora es de 8 mil pesos, el caricaturista tendría que erogar 3 meses de sus ingresos para hacerse de una computadora eso sin añadir los costos del software.

Para ello retomo la propuesta de un analista de medios, en que como Sociedad, se podrían establecer acuerdos con empresas tecnológicas para armar precios de paquete, pagaderos a plazos o concesionados a través de una renta. Si los ginecólogos mexicanos ya tienen este acuerdo con IBM, Compaq o HP, ¿por qué no también hacerlo con nuestros caricaturistas? Se podrían promover programas internos para subsidiar la compra de estos sistemas, algo similar a la compra de equipo fotográfico que algunas instituciones ya hacen.  Los gremios y asociaciones podrían rifar en Navidad computadoras con cuentas de internet, en lugar de equipos de sonido, video o televisores que cada vez son más escasos.

Asimismo, podríamos incluir también paquetes de capacitación con empresas fabricantes de software, hay que hacer el planteamiento, recordemos que hace poco que la Asociación Nacional de Intérpretes y Compositores recibió una importante donación de parte de la empresa Microsoft, existe el precedente y aquí el moderador muy bien podría abundar en el caso, por supuesto que en otra mesa apropiada al tema.

La capacitación constante y actualizada nos brindará mayor conocimiento, como oportunidades de desarrollo personal, tal vez la misma Sociedad pudiera ser la rectora de diplomados, cursos o talleres lo que sería un nuevo generador de recursos para la misma.

Con ello, se impulsaría a nuevas opciones y oportunidades de trabajo basados en la caricatura misma pero aplicados en otros segmentos de los medios de comunicación como: publicidad, relaciones públicas, producción editorial, producción televisiva, internet, cine o lo que la misma creatividad nos permita ir avanzando, que estar enclavado como cartonista editorial.

Hablando de capacitación, hubo un ex presidente que llegó a prometer becas para los caricaturistas, hasta la fecha las seguimos esperando, o a menos que se encuentren en el FOBAPROA, esto lo a traigo a colación dado a que, para no pecar de ingenuidad, será necesaria también una redefinición de las relaciones e interrelaciones entre los caricaturistas y el sistema político, así como entre las empresas informativas. Quizás esta búsqueda conduzca a la necesidad de abandonar los vínculos perversos con los políticos y gobernantes, y los acuerdos pecaminosos con los dueños de medios.

Este replanteamiento está en la base cotidiana de la ética periodística en general –los caricaturistas hemos hablado mucho de una ética, hasta la fecha no conozco ninguna-, y de la base de la (auto)regulación en particular, enlazando directamente con una premisa indiscutible: la caricatura –como oficio periodístico, como pasión– no puede existir sino en función de la sociedad, de su demanda a estar correctamente informada, entretenida, a participar en el debate público, a ejercer sus derechos y deberes comunicativos.

Por mucho, se ha hablado de la prevención y la seguridad social de los compañeros caricaturistas, sin temor a equivocarme somos una mayoría que no cuenta con ella, y es muy probable que los que la cuentan rara vez aprovechen su uso, la cuestión es ¿La Sociedad debiera financiar la seguridad de los agremiados, cuando debería ser una responsabilidad de la mismas empresas periodísticas para las que se trabajan? Lo cierto es que al final de cuentas, acabamos pagando por los servicios médicos y los medicamentos, si ese gasto que desembolsamos lo invirtiéramos en conjunto en un plan de servicios médicos gestionado por parte de la Sociedad, obtendríamos mayores beneficios mutuos en la deducibilidad y calidad de servicio.

En Paraguay por ejemplo, las organizaciones de los medios de comunicación reconocen asimismo que gran parte del personal de los medios de comunicación es el trabajador autónomo o a tiempo parcial y éstos deberán recibir, en la misma medida, la protección social, acceso a la formación y el equipo similares a los que se proporcione al personal fijo.

Hoy también se habla del escaso espacio o trabajo dentro de los medios impresos por la misma situación económica que esta prevaleciendo a nivel global, muchos se preguntan ¿Qué esta haciendo la Sociedad? La respuesta es que pese a que la misma haya creado espacios alternativos e impresos, nunca será suficiente y si es de la Sociedad absorber la responsabilidad de que no exista trabajo en los medios, sería como aceptar que Fox es culpable de la crisis.

Para hacerse una idea de la situación, hace poco en la celebración del aniversario de la Escuela de Periodismo Carlos Septién, en una mesa se mencionó que se tendría que quitar la carrera de comunicación en todo el país, durante cinco años, con la finalidad de poder satisfacer la oferta y demanda de trabajo, que llega a ser de 10 mil al año en un sector que ha sido bastante lastimado en los últimos años y por ende nos afecta.

Por ello, en otro aspecto de profesionalización, la misma Sociedad, con la experiencia que le prevalece, podría asesorar y capacitar a sus propios agremiados para promover e impulsar nuevos medios, en lugar de esperar que se abran nuevas opciones de trabajo, empecemos a promoverlos por nuestra propia cuenta y tal vez con apoyos económicos de alguna institución pública. Lo cierto es que si no planteamos proyectos de trabajo tanto para sectores públicos como privados, difícilmente veremos el involucramiento de estos, en financiar los proyectos.

Habrá que analizar los programas de fomento a la creación de pequeñas empresas y que el mismo caricaturista empiece a ser corresponsable. En base a estos proyectos retomo nuevamente la iniciativa de revisar el marco legislativo de la ley de medios que en lugar de fomentar la inversión y creación de medios de comunicación, lo desmotiva.

Como vemos hay muchas tareas pendientes y nuevas tareas que habrá que llevar a cabo, siempre se ha dicho y no creo que acabemos de decir, que mientras no se mantenga la unidad interna de la Sociedad, nunca podremos seguir avanzando en el beneficio de todos caricaturistas agremiados, e involucro, por qué no a todos aquellos que día con día trabajamos conjuntamente en los medios de comunicación.

Así como se ha efectuado la alternancia en el poder, los medios también están presentando una transición interna que les permita ser competitivos, por lo tanto el caricaturista debe empezar a buscar o promover nuevas alternancias y oportunidades en otras áreas en donde se pueda aprovechar y explotar las bases de la caricatura, en estos diferentes rubros hay mucho campo, vamos pues a echar la imaginación y ofrezcamos proyectos, el que no enseña no vende y la por ende la fortuna no toca a la puerta.

Si bien no poseemos las certezas de los hombres decimonónicos, aquellos militantes del progreso, que esperaban optimistas un nuevo siglo que iba a caracterizarse por la concreción de sus sueños y proyectos, con un periodismo al servicio de la democratización y el desarrollo del País, los caricaturistas de este principio de siglo tenemos enormes desafíos por delante, considero que la brecha esta abierta, hay que enaltecerla trabajando y continuarla.

Por su atención, muchas gracias.
Luis Enrique Flores (fLoRez)
Caricaturista
 

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