|
En nuestro camino no s�lo hemos compartido con muchachos de nuestra edad sino que tambi�n nos han acompa�ado pap�s y mam�s que han dedicado tiempo de su descanso o se sus vacaciones para entregarle a otros lo que no ellos vivieron con sus hijos.
Muchos de ellos no aportaron con una palabra de ayuda, una caricia, simplemente escuchando o siendo complises de nuestros secretos.
A continuacion aparecen los recuerdos de ellos : |
|