Scouts2012
– recursos educativos
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TE
AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN
LA VACA RISUEÑA, EMA WOLF.
Lotro día, me encontré
en casa con un libro sobre animales, pero no de cualquier animal, sino de
animales mágicos.
Empecé por la A y me
encontré con la Anaconda Bituperal, animal interesante si los hay, pero muy bituperante
así que lo dejé y salté a la m, en la m decía Mangangá del Desierto, pero me
daba calor leer sus cualidades así que como me aburría decidí casi terminar con
el abcdario yendo a la v de vaca petiza y ahí no saben lo que encontré: resulta
que hay dos tipos de vacas mágicas!, sí...la vaca celestial y la vaca risueña.
La vaca celestial
merece todo nuestro respeto: es marrón, enorme (más o menos como un camión
cisterna) y mira así...
Anda por ahí de día y
de noche y se deja ordeñar por cualquiera que necesite leche. Es mágica porque
la leche no se le termina nunca. Una
vez...una bruja la ordeño en un colador y tiró miles de litros de leche,
entonces la vaca cuando vió semejante desperdicio se ofendió y se jue. Chau.
Tardo mcuho en volver
y la gente la extrañaba porque la vaca celestial es muy útil en tiempos
difíciles.
Que quede claro que se
le dice celestial como quien dice: etérea, divina. No confundir con la vaca
color lavanda que trabaja en avisos de chocolate.
Muy bien, ahora vamos
a hablar de la vaca risueña: es un incordio, porque a cada rato cambia de forma
¿les parece raro?, escuchen:
Primer ejemplo: una
viejita está juntando leña, pero resulta que no es leña: es la vaca! cuando la
viejita va a cargarse la leña sobre los hombros, se vuelve vaca y se va con una
risotada.
Segundo ejemplo: un
granjero cree que está atando al carro su caballo gris, cuando termina, el
caballo se desata solo, pega dos patadas, se ríe y sale corriendo: era la vaca!
Otras veces se
convierte en olla y derrama la sopa o deshace el tejido, porque ella es el
tejido: La gente más bien que no la soporta y si digo lo que digo, fíjense
porque lo digo:
El joven Victorino
Pelayo vive en un pueblo donde también vive la Malele, a él, le gusta la Malele
y a los dos les gusta mucho comer higos negros.
Una tarde Victorino
tomo su canasta y trepó intrépidamente a la higuera, con paciencia, fue
cortando los mejores higos, los más grandes y maduros hasta que la canasta
quedó llena para llevársela a la Malele.
Pero apenas bajó, los
higos volaron por el aire y la canasta se escapó dando saltos y risotadas. No
era la canasta: era la vaca!
Victorino, no se
desalentó, guardó los higos en sus bolsillos, subió a la bicicleta y fue
rumbeando para lo de la Malele. Cuando estaba llegando, la bici se encabritó,
se paró sobre la rueda trasera y salió disparada sola entre carcajadas. Tampoco
era la bicicleta: era la vaca!
Victorino siguió
caminando...
En el arroyo se
encontró con la Malele que le sonrió y se puso a corretear por ahí, Victorino
la siguió y la malele que se aljaba y el que la seguía, los dos estaban muy
divertidos. Pero en eso estaban cuando la Malele se arremangó la pollera y
saltó al arroyo con una risotada. Victorino cayo al agua, no era la Malele, era
la vaca!.
Volvió a su casa todo
mojado y furioso, al rato vió venir a la Malele en bicicleta, con una canasta
repleta de higos negros: Harto le gritó:
_Andate de acá vaca
tonta! ¡No quiero verte nunca más!
Pero ahora no era la
vaca, era la malele.
Ni les cuento como
terminó Victorino!
Si quieren saber más
pueden consultar la enciclopedia de la Ganadería Mágica de los tomos 12 al 29,
ábranla con cuidado no sea cosa que sea la vaca: JAJAJAJAJAJAJ